Convulsión del lóbulo temporal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Para tratar una enfermedad hay que conocer sus causas, síntomas y hasta el estado de salud del paciente

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En muchas ocasiones se desconoce
En muchas ocasiones se desconoce que se padece una enfermedad hasta que se presentan síntomas (Infobae/Jovani Pérez)

Las convulsiones del lóbulo temporal comienzan en los lóbulos temporales del cerebro, los cuales procesan las emociones y son importantes para la memoria a corto plazo. Algunos síntomas de la convulsión del lóbulo temporal pueden relacionarse con estas funciones, que comprenden tener sensaciones extrañas (por ejemplo, euforia), déjà vu o temor.

Las convulsiones del lóbulo temporal, a veces, se llaman «convulsiones focales con alteración de la conciencia». Algunas personas continúan conscientes de lo que sucede, aunque durante las convulsiones más intensas, podrías parecer consciente pero no estarlo. Es probable que los labios y las manos hagan movimientos repetitivos y sin objeto.

Las convulsiones del lóbulo temporal pueden provenir de un defecto anatómico o una cicatriz en el lóbulo temporal, aunque a menudo se desconoce la causa. Las convulsiones del lóbulo temporal se tratan con medicación. Para algunas personas que no responden a la medicación, la cirugía puede ser una alternativa.

Síntomas

Una sensación poco común (aura) puede preceder a una convulsión del lóbulo temporal, lo que actúa como una advertencia. No todas las personas que tienen convulsiones del lóbulo temporal tienen auras y no todos los que las tienen las recuerdan.

El aura es la primera parte de una convulsión focal antes de que se vea afectado el conocimiento. Estos son algunos ejemplos de auras son:

Una sensación repentina de temor o de alegría no provocados

Una experiencia de déjà vu, una sensación de que lo que está sucediendo ya ha ocurrido con anterioridad

Un olor o sabor repentino o extraño

Una sensación ascendente desde el abdomen, similar a la que se siente en una montaña rusa

A veces, las convulsiones del lóbulo temporal afectan la capacidad para responder a otras personas. Este tipo de convulsiones del lóbulo temporal suele durar de 30 segundos a 2 minutos. Los signos y síntomas característicos son los siguientes:

Pérdida de la conciencia del entorno

Ausencias

Chasquido de labios

Tragar y masticar repetidas veces

Movimientos poco comunes con los dedos, como movimientos de recolección

Después de una convulsión del lóbulo temporal, podrías tener lo siguiente:

Un período de confusión y de dificultad para hablar

Incapacidad para recordar lo que ocurrió durante la convulsión

Desconocimiento de haber tenido una convulsión

Somnolencia extrema

En casos extremos, lo que comienza como una convulsión del lóbulo temporal evoluciona a una convulsión tonicoclónica generalizada (epilepsia mayor), que presenta convulsiones y pérdida del conocimiento.

Cuándo consultar al médico

Busca ayuda médica inmediata en los siguientes casos:

La convulsión dura más de cinco minutos.

La respiración o el conocimiento no retornan una vez que finaliza la convulsión.

Se produce una segunda convulsión de inmediato.

La recuperación no se completa una vez que termina la convulsión.

La recuperación es más lenta de lo habitual una vez que termina la convulsión.

Tienes fiebre alta.

Sufres agotamiento por calor.

Estás embarazada.

Tienes diabetes.

Sufriste una lesión durante la convulsión.

Si tienes una convulsión por primera vez, busca asesoramiento médico.

Busca asesoramiento médico en estas circunstancias:

Si crees que tú o tu hijo están teniendo convulsiones

Cuando la cantidad o la gravedad de las convulsiones aumenta significativamente sin explicación

Cuando aparecen nuevos signos o síntomas de convulsiones

Diagnóstico

Después de una convulsión, el médico analizará minuciosamente tus síntomas y tu historia clínica. El médico puede solicitar varias pruebas para determinar la causa de la convulsión y evaluar las probabilidades de que se repita.

Estas son algunas de las pruebas:

Examen neurológico. El médico puede evaluar tu conducta, tus habilidades motoras y tu función mental para determinar si tienes un problema en el cerebro o en el sistema nervioso.

Análisis de sangre. El médico puede tomar una muestra de sangre para detectar signos de infecciones, afecciones genéticas o desequilibrios en los niveles de azúcar en sangre o electrolitos.

Electroencefalograma (EEG). Los electrodos que se adhieren al cuero cabelludo registran la actividad eléctrica del cerebro, que se representa mediante líneas onduladas en el registro del electroencefalograma. El electroencefalograma puede revelar un patrón que les indica a los médicos si es probable que la convulsión se repita o no, además de ayudar a descartar otras afecciones similares a la epilepsia.

Exploración por tomografía computarizada (TC). Una exploración por tomografía computarizada usa rayos X para obtener imágenes transversales del cerebro. Las exploraciones por tomografía computarizada pueden revelar anomalías en el cerebro que podrían provocar convulsiones, como tumores, sangrado y quistes.

Resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética usa poderosas ondas de radio e imanes para crear una vista detallada del cerebro. El médico puede detectar lesiones o anomalías en el cerebro que podrían causar convulsiones.

Tomografía por emisión de positrones (TEP). Esta exploración utiliza una pequeña cantidad de material radioactivo en dosis baja que se inyecta en una vena para ayudar a visualizar áreas activas del cerebro y detectar anomalías.

Tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT). En una tomografía computarizada por emisión de fotón único, se utiliza una pequeña cantidad de material radioactivo en dosis baja, que se inyecta en una vena para crear un mapa tridimensional detallado de la actividad del flujo sanguíneo en el cerebro durante una convulsión. Los médicos también pueden llevar a cabo una forma de SPECT denominada «sustracción de la SPECT ictal corregistrada con imágenes por resonancia magnética (SISCOM)», que puede brindar resultados aún más detallados.

 Cada enfermedad tiene uno
Cada enfermedad tiene uno o varios tratamientos que seguir para combatirla (EFE)

Tratamiento

No todas las personas que tuvieron una convulsión tendrán otra. Debido a que una convulsión puede ser un incidente aislado, es posible que el médico no decida iniciar un tratamiento hasta que se produzca más de una.

El objetivo óptimo en el tratamiento de las convulsiones es encontrar la mejor terapia posible para detener las convulsiones con la menor cantidad de efectos secundarios.

Medicamentos

Existen muchos medicamentos para tratar las convulsiones del lóbulo temporal. Sin embargo, muchas personas no logran controlar las convulsiones solo con medicamentos y los efectos secundarios, tales como la fatiga, el aumento de peso y los mareos, son frecuentes.

Conversa con el médico acerca de los posibles efectos secundarios cuando decidan las opciones de tratamiento. También pregúntale qué efectos pueden tener entre ellos los medicamentos para las convulsiones y los otros medicamentos que estás tomando, como los anticonceptivos orales.

Procedimientos quirúrgicos y otros

Cuando los medicamentos anticonvulsivos no resultan eficaces, otros tratamientos podrían ser una opción, entre ellos:

Cirugía. El objetivo de la cirugía es impedir que se produzcan convulsiones. Generalmente se realiza mediante una cirugía tradicional, en la que los cirujanos operan para extraer el área del cerebro en donde se originan las convulsiones. Para determinadas personas, es posible que los cirujanos puedan utilizar terapia láser guiada por imágenes por resonancia magnética como un modo menos invasivo para destruir el área de tejido dañado que provoca las convulsiones. La cirugía funciona mejor en las personas con convulsiones que siempre se originan en el mismo lugar del cerebro. Por lo general, la cirugía no es una opción si las convulsiones provienen de más de un área del cerebro, si las convulsiones no se pueden identificar o si provienen de una parte del cerebro que desempeña funciones vitales.

Estimulación del nervio vago. Un dispositivo que se implanta debajo de la piel del pecho estimula el nervio vago en el cuello y envía señales al cerebro para inhibir las convulsiones. Con la estimulación del nervio vago, es posible que debas seguir tomando medicamentos, pero se podrían reducir las dosis.

Neuroestimulación sensible. En la neuroestimulación sensible, se implanta un dispositivo en la superficie del cerebro o dentro del tejido cerebral que detecta la actividad convulsiva y descarga una estimulación eléctrica a la zona detectada para detener la convulsión.

Terapia nutricional. Seguir una dieta con alto contenido de grasa y bajo contenido de hidratos de carbono, que se conoce como «dieta cetogénica», puede mejorar el control de las convulsiones. Es posible que las variantes de una dieta con alto contenido de grasa y bajo contenido de hidratos de carbono, como la dieta de bajo índice glucémico y la dieta de Atkins modificada, sean menos eficaces. Sin embargo, no son tan restrictivas como la dieta cetogénica y pueden proporcionar algún beneficio.

Embarazo y convulsiones

En general, las mujeres que han sufrido convulsiones logran tener embarazos saludables. En ocasiones, pueden ocurrir defectos de nacimiento asociados a determinados medicamentos.

Particularmente, el ácido valproico (Depakene), medicamento que se puede utilizar para tratar las convulsiones generalizadas, se ha relacionado con deficiencias cognitivas y defectos del tubo neural, como la espina bífida. La American Academy of Neurology (Academia Estadounidense de Neurología) recomienda evitar el uso de ácido valproico en mujeres embarazadas debido a que presenta riesgos para el bebé.

Analiza estos riesgos con tu médico. Debido al riesgo de que ocurran defectos de nacimiento y ya que el embarazo puede alterar los niveles de los medicamentos, la planificación anterior a la concepción resulta particularmente importante para las mujeres que sufrieron convulsiones.

En algunos casos, podría ser conveniente modificar la dosis del medicamento anticonvulsivo antes o durante el embarazo. En casos excepcionales, se pueden cambiar los medicamentos.

Anticoncepción y medicamentos anticonvulsivos

También es importante tener en cuenta que algunos medicamentos anticonvulsivos pueden alterar la efectividad de los anticonceptivos orales y que algunos anticonceptivos orales pueden acelerar la absorción de los medicamentos anticonvulsivos. Si la anticoncepción es una prioridad, consulta con tu médico para evaluar si el medicamento que estás tomando interactúa con tu anticonceptivo oral y si se deberían considerar otros métodos anticonceptivos.