El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Nicaragua debía garantizar la participación de la oposición en las elecciones. El mandatario también pidió una respuesta internacional frente a la crisis humanitaria de Haití.
“Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo a la oposición que se presente a elecciones”, sostuvo Lula durante su intervención en Nueva York, en una referencia directa al régimen de Daniel Ortega. El cuestionamiento ocurrió en medio del deterioro de las garantías democráticas en el país centroamericano, donde los sectores opositores han quedado excluidos de los procesos electorales desde los comicios de 2021.
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La relación entre Brasil y Nicaragua se enfrió en los últimos años y las representaciones diplomáticas de ambos países funcionan a través de encargados de negocios. El vínculo atravesó tensiones por la situación de los presos políticos, las restricciones a la actividad opositora y la concentración de poder en Managua.
Managua respondió a Brasil: “Nuestra democracia, nuestras elecciones”
En julio pasado, la dictadura de Nicaragua respondió a Brasil y defendió sus elecciones como un asunto de soberanía nacional, después de que el país suramericano cuestionara las declaraciones de Ortega sobre la eliminación de los comicios, informó en su momento la agencia EFE.
“La realización de elecciones libres, periódicas, plurales y transparentes constituye uno de los pilares fundamentales de la democracia, valor con el que el país mantiene un compromiso profundo”, señaló el ministerio brasileño de Relaciones Exteriores en un comunicado.
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Pero el titular de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, afirmó en ese momento que sí habrá elecciones, aunque bajo un nuevo marco constitucional destinado a protegerlas de la injerencia extranjera y de los llamados “traidores a la patria”.
La Cancillería nicaragüense sostuvo que el país garantiza procesos electorales “democráticos, libres y transparentes” conforme a las normas de sus instituciones. En su nota, Managua también expresó su “cariño fraternal al pueblo de Brasil” y su respeto por las instituciones brasileñas.
Brasil había instado a las autoridades nicaragüenses a garantizar el derecho de la población a elegir a sus gobernantes. Su Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que los comicios libres, periódicos, plurales y transparentes son uno de los pilares de la democracia.
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Ortega, quien gobierna Nicaragua desde 2007, dijo el domingo, durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, que “no volverán a haber elecciones” para impedir que la oposición intente hacerse con el Gobierno y el poder. El dictador, de 80 años, también propuso declarar “inaplicable” la norma constitucional que impedía la reelección.
El presidente brasileño pidió atención para Haití
Lula también dedicó parte de su intervención a la crisis de Haití, donde la violencia de las bandas armadas, el debilitamiento institucional y el desplazamiento de la población agravaron la emergencia humanitaria. “Hay límites a la indiferencia”, planteó ante los representantes de los Estados miembros de la ONU.
El mandatario brasileño reclamó una reacción de la comunidad internacional ante la situación haitiana. Brasil tuvo un papel relevante en misiones internacionales previas en ese país y Lula ha insistido en la necesidad de combinar asistencia humanitaria, seguridad y reconstrucción institucional.
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