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Alzas de la electricidad en Nicaragua frenan la expansión de pequeños negocios

El aumento sostenido de las tarifas ha llevado a familias y comercios de Managua a recortar su oferta y ajustar el uso de equipos, en un contexto de mayores cargos por consumo y fallas estructurales del sistema

Una mesa de madera en una casa nicaragüense con facturas de electricidad de Disnorte y Dissur, una calculadora y billetes de córdobas apilados bajo luz natural.
Las tarifas de electricidad en Nicaragua han subido de forma sostenida y obligan a familias y pequeños negocios a ajustar sus operaciones para contener costos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las tarifas de electricidad en Nicaragua han subido de manera sostenida, lo que ha llevado a muchas familias y pequeños negocios a ajustar sus operaciones para no aumentar sus costos. El sistema eléctrico nacional combina un esquema tarifario que penaliza el consumo, pagos por potencia instalada, pérdidas en la red y un mercado que, según especialistas, funciona sin una regulación efectiva que limite la concentración.

En Managua, una familia que administra una pulpería desde su casa decidió no vender carne, queso ni otros productos perecederos para evitar la compra de un tercer equipo de refrigeración. Esa decisión se tomó luego de que la factura eléctrica pasara de 1,200 córdobas (USD 33) a más de 2,000 córdobas (USD 56) al mes, según datos publicados por Confidencial. digital. El aumento fue paulatino, con incrementos mensuales de 100 córdobas (USD 2.8), hasta convertirse en un límite para el crecimiento del negocio.

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El costo eléctrico limita el crecimiento de pequeños negocios

Sergio y su familia viven en uno de los barrios orientales de la capital y operan una pulpería en su vivienda. El principal consumo energético proviene de la refrigeradora familiar y de una mantenedora pequeña, equipos esenciales para las bebidas que venden. Para contener el gasto, la familia decidió reducir el uso doméstico de la refrigeradora y reservarla solo para enfriar productos destinados a la venta. Además, planifican diariamente cuántos productos pueden ofrecer para no elevar el consumo de energía.

Sergio explicó que el costo de la electricidad influye directamente en sus decisiones comerciales: “El costo de la energía es determinante porque no nos permite crecer. Si quisiéramos comenzar a vender carne o perecederos, como nos pide la gente, tendríamos que introducir un tercer equipo de refrigeración, y eso subiría mucho nuestros gastos, por el incremento en el costo de la factura de electricidad”. La familia optó por mantener una operación reducida, “quedarnos con algo pequeño que nos genere un costo que podamos manejar. Decidimos no escalar el negocio porque eso subiría más los costos que las ganancias”, comentó.

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La familia está compuesta por cuatro personas de tres generaciones y, en la práctica, Sergio subsidia con recursos propios la mitad del recibo eléctrico. Esto funciona como un apoyo adicional para sostener la actividad comercial.

La factura eléctrica de una familia de Managua pasó de 1,200 a más de 2,000 córdobas al mes, con aumentos mensuales de 100 córdobas. (FOTO: Hondudiario)
La factura eléctrica de una familia de Managua pasó de 1,200 a más de 2,000 córdobas al mes, con aumentos mensuales de 100 córdobas. (FOTO: Hondudiario)

Este tipo de decisiones no son aisladas. En Managua, varias familias y comerciantes han optado por limitar la oferta en sus negocios para no aumentar el consumo eléctrico y, con ello, sus gastos mensuales, de acuerdo con Confidencial.digital.

Analistas apuntan a la estructura del mercado y la gestión del sistema

El economista Marco Aurelio Peña considera que una parte del encarecimiento de la electricidad se relaciona con la alta participación estatal en las compañías comercializadoras, Disnorte y Dissur. Según su análisis, la burocracia interna eleva los costos de operación, lo que termina trasladándose a los usuarios. Peña también menciona que los pequeños emprendedores deben hacer frente a impuestos locales y nacionales, tasas de interés elevadas y una factura eléctrica que no actúa como incentivo para el emprendimiento, sino como un factor que puede “bloquear la innovación y el espíritu del emprendedor”.

A este diagnóstico se suma el economista Juan Sebastián Chamorro, quien señala la obsolescencia de la red de alto y bajo voltaje. Según Chamorro, “el sistema eléctrico nicaragüense tiene muchas fugas. Sus pérdidas técnicas superan en varias veces las de Costa Rica y el resto de Centroamérica”. El pliego tarifario vigente fue diseñado en una etapa en que el sistema eléctrico no producía toda la energía que el país necesitaba, lo que generó un esquema que penaliza el mayor consumo con precios más altos por kWh. Además, la política de remunerar la potencia instalada de las empresas generadoras, incluso cuando no están produciendo, ha elevado el costo final para los usuarios.

Chamorro planteó la posibilidad de que Nicaragua cuente con un sistema concesionado y un regulador con capacidad para proteger los intereses de los consumidores, equilibrando utilidades empresariales e inversión, y evitando que las tarifas resulten inaccesibles para hogares y negocios. Según su análisis, actualmente existe “un monopolio con un único proveedor que no está regulado y, peor aún, el regulador está interesado en que no baje el precio porque bajan sus ingresos”.

Factura de luz y lamparita, cuentas a pagar sobre una mesa - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Analistas vinculan el encarecimiento de la electricidad en Nicaragua con la estructura del mercado, la burocracia en Disnorte y Dissur y la falta de regulación efectiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los negocios buscan adaptarse y ajustan su oferta

El impacto de estas condiciones también se observa en establecimientos de mayor tamaño, como el restaurante que administra Guillermo. El local paga entre 25,000 y 35,000 córdobas (USD 694 a USD 972) mensuales de electricidad, aunque no utiliza aire acondicionado y depende de terrazas y abanicos de techo para refrescar los ambientes. La mayor parte del consumo se concentra en exhibidores, congeladores y otros equipos de cocina eléctrica.

La estructura de costos influye en la estrategia comercial. Guillermo explicó que instruye a los meseros para que impulsen la venta de comida, vino y licores, pero no de cerveza, porque “la cerveza se vende sola” y deja menor margen, aunque atrae clientes. Este razonamiento también responde al hecho de que esos productos no requieren refrigeración adicional.

Guillermo describió a Confidencial.digital el precio de la electricidad como “un abuso extremo”, pero descartó conectarse de manera ilegal. Sostuvo que, aun existiendo corrupción, el crecimiento empresarial requiere respeto por la ley y el orden.

Chamorro apoyó esa postura y advirtió sobre los posibles efectos colectivos del fraude energético. Señaló que “robar no es la solución y, de hecho, eso conlleva a otro tipo de problemas éticos”. Además, indicó que el consumo ilegal no reduce el costo del servicio, ya que la energía utilizada por algunos termina siendo pagada por el resto de los usuarios.

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