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En la cuenca neuquina cada kilómetro pesa en la rentabilidad del negocio

Gastón Cordoba Bernal, especialista en soft landing para Vaca Muerta, explica cómo los costos de transporte, los cuellos de botella y la información local definen el desembarco en la cuenca

Gastón Cordoba Bernal es especialista en soft landing para Vaca Muerta (Foto: Movant Connection)

“Cuando hablamos de kilómetros, hablamos de costos en horas hombre, camión, gasoil, tiempo y recursos que se van en el día a día de una operación”. Gastón lo dice al comparar las distancias entre los puertos y Neuquén, pero la frase resume el desafío de una cuenca que crece más rápido que su infraestructura. Desde su experiencia acompañando desembarcos, repasa los cuellos de botella, el peso del socio local y las reglas para competir en la región.

¿Qué cambió en los últimos años en la forma de hacer negocios en Neuquén a partir del crecimiento de la actividad energética?

Lo que cambió tiene que ver con la escala y con la velocidad con la que hoy se hacen los negocios, que se aceleraron de una forma estrepitosa. Antes se proyectaban obras por tantos millones; hoy esos millones tienen cuatro o cinco ceros más que antes no se contemplaban. Eso cambia muchísimo la ecuación, y en tu día a día te cambia absolutamente todo.

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¿Qué lugar ocupa hoy la logística en la actividad de Vaca Muerta?

La logística es lo que le da vida a la actividad continua de Vaca Muerta, sobre todo en el día a día: mover arena, insumos, materias primas, grandes maquinarias y todos los equipos que son necesarios para la operación diaria de la cuenca. Hoy es clave.

Y también es una preocupación, por el gran caudal de camiones, de combis que transportan personal, de vehículos que llevan otro tipo de materiales e insumos y de autos de uso particular. Hablamos de localidades que están muy cerca una de la otra, y eso genera grandes cuellos de botella.

Por eso una cuestión clave es la infraestructura y su planificación. Hoy hay un gran incentivo para que las operadoras inviertan de forma privada y acompañen el desarrollo. Existe un foco y una prioridad en resolver esos cuellos de botella para que el día a día sea más ágil y, sobre todo, más seguro, tanto para el transportista como para quienes usan las rutas a diario.

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¿Cuánto pesan los costos logísticos para una empresa que llega a la cuenca desde otra región?

Si tu casa matriz y tu gran operación están en Buenos Aires, por ejemplo, y tenés que transportar materias primas e insumos a Neuquén, o si estás comercializando desde Buenos Aires para Neuquén, tenés que saber que vas a tener un costo logístico asociado del 30 o 40% en tu día a día.

Eso para cualquiera es mucho, y en un negocio donde la rentabilidad y la baja de costos es lo que te hace ganar o perder, esos costos asociados pesan. Por eso entender los nudos que se dan en la logística y en las operaciones es uno de los grandes desafíos de operar en Vaca Muerta, junto con conocer la región, los actores y los proyectos.

"Entender los nudos que se dan en la logística y en las operaciones es uno de los grandes desafíos de operar en Vaca Muerta", sostiene Gastón (Foto: Shutterstock)

¿Hay una intención de aprovechar este desarrollo para posicionar a Neuquén como hub logístico de la Patagonia?

Sí, totalmente. La forma en la que se busca potenciar a Neuquén y al desarrollo de la Patagonia Norte tiene que ver con convertirla en un hub logístico que permita una comunicación plena entre el Pacífico y el Atlántico: con los puertos de Chile por un lado, y con los de San Antonio Oeste, en Río Negro, Bahía Blanca y Buenos Aires por el otro.

Entendiendo distancias y tiempos, desde los puertos de Concepción, en Chile, que permiten ingresar vía el Pacífico, hay unos 500 kilómetros hasta algunas localidades de Neuquén. Desde los puertos de Buenos Aires son 1200. Desde el vamos hay grandes distancias a cubrir, y eso siempre se traduce en costos.

Hay una particularidad que hay que entender. Cuando hablamos de kilómetros, hablamos de costos en horas hombre, camión, gasoil, tiempo y recursos que se van en el día a día de una operación. Y nadie esperaba este boom: todo lo que va a venir hay que multiplicarlo en infraestructura y en nodos logísticos y parques industriales.

¿Cuál es el principal error que cometen las empresas cuando intentan desembarcar en Vaca Muerta?

No contar con un socio local que les dé información concreta y les haga un buen diagnóstico previo. Si operás en Vaca Muerta a ciegas, el costo puede ser muy caro: tu servicio y tu estrategia pueden ser muy buenos, pero con una mirada de afuera te pueden generar grandes errores económicos. Y no alcanza con ganar un cliente: la presencia, la continuidad y cumplir lo prometido son clave.

¿Qué rol juegan la confianza, las cámaras y el Compre Neuquino a la hora de competir en la región?

La confianza en el entramado de Vaca Muerta es clave. Lo que se busca es un buen partner local, y ahí son fundamentales las cámaras, que nuclean a los principales socios locales y te permiten cambiar de escala para ganar grandes licitaciones o llegar a cuentas que quizás no tenés.

El Compre Neuquino permite empatar o mejorar una oferta en una licitación, previo proceso de alta como empresa neuquina. No es una herramienta restrictiva: permite ordenar esta gran vorágine para que no llegue cualquier empresa con condiciones desleales, algo que ocurrió muchas veces, y que la competencia sea más ordenada para todos.

¿Qué mensaje les dejarías a las empresas que hoy evalúan desembarcar en la cuenca?

Que vengan con información real. No sirve un informe hecho con inteligencia artificial que no conozca la zona, los actores ni la cadena de valor real de Vaca Muerta: es una cuenca muy cara para equivocarte. Mi recomendación es un buen estudio de soft landing previo, hecho por empresas locales. Sin esa información, que vayan de a poco o que no vayan.

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