“Estamos convencidos de que la multimodalidad es necesaria para poder bajar los costos logísticos y ser más competitivos en el mundo”. Con esa definición, Martín Marinucci, ministro de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, sintetizó uno de los principales desafíos que observa para el movimiento de cargas: lograr que infraestructura, control y distintos modos de transporte funcionen como partes de un mismo sistema.
En diálogo con Movant Connection, el funcionario identificó entre las prioridades un mayor control sobre las cargas, acuerdos con dadores de carga y transportistas para preservar la infraestructura vial y sostener la inversión y el mantenimiento de las rutas provinciales. El objetivo, señaló, es acompañar con infraestructura una actividad directamente relacionada con la capacidad productiva del territorio.
El planteo adquiere otra dimensión al observar el peso bonaerense dentro de la economía argentina. Según la Dirección Provincial de Estadística, durante 2025 la provincia representó 35,7% del PBI nacional, mientras que concentró el 50,2% del valor agregado de la industria manufacturera del país. A eso se sumó una producción de 50,8 millones de toneladas de granos durante la campaña 2024/25.
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Son volúmenes que necesariamente deben trasladarse entre campos, fábricas, centros de distribución, nodos logísticos, terminales y puertos, lo que convierte a la infraestructura de transporte en una parte central del funcionamiento del entramado productivo.
Controlar las cargas y preservar las rutas
Para Marinucci, una de las primeras cuestiones a atender pasa justamente por cómo circula esa producción. El ministro habló de avanzar en “un mayor control de la carga” y de alcanzar acuerdos entre quienes generan los movimientos y quienes realizan el transporte para evitar que los excesos terminen deteriorando la cinta asfáltica.
La preocupación se cruza con la escala que tiene el transporte dentro de la economía provincial. En 2025, las actividades de transporte, almacenamiento y comunicaciones representaron 8,6% del Producto Bruto Geográfico bonaerense y equivalieron al 40,6% del valor agregado nacional del sector.
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El movimiento también puede observarse en los accesos portuarios. Durante el primer trimestre de 2026, los puertos públicos de Buenos Aires movilizaron 14,8 millones de toneladas de mercaderías, un 21,3% más que un año antes. En solamente tres meses, su operatoria involucró alrededor de 350.000 camiones, 16.000 vagones ferroviarios y 2.066 buques, según información oficial provincial.
Camión, tren, puertos y última milla
Sin embargo, para Marinucci la respuesta a esa demanda de transporte no debería pensarse únicamente desde las rutas. “Creo en los nodos logísticos, creo en la última milla”, afirmó al referirse a la necesidad de articular las diferentes modalidades disponibles.
Su planteo apunta a una red en la que el transporte automotor, ferroviario, aéreo y fluvial puedan complementarse, aprovechando las características de cada alternativa y facilitando el traspaso de las cargas entre distintos modos.
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La magnitud de los flujos bonaerenses vuelve especialmente relevante esa discusión. Durante 2025 creció la actividad del transporte automotor de cargas, así como la del transporte aéreo y acuático, mientras que el ferroviario de cargas presentó una contracción, de acuerdo con los datos provinciales.
Para una jurisdicción atravesada por grandes corredores productivos y con importantes terminales portuarias, la posibilidad de integrar esos sistemas puede incidir tanto sobre los costos de traslado como sobre los tiempos y la capacidad de movilizar mayores volúmenes.
De los centros productivos hacia los puertos
Marinucci también ubicó a la logística como un componente necesario para conectar la producción argentina con los mercados internacionales. En ese sentido, destacó la importancia de poder “llevar los productos argentinos a los puertos” y desde allí hacia el mundo, vinculando la organización del transporte con la competitividad exportadora.
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Buenos Aires tiene un peso determinante en ese circuito. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones provinciales alcanzaron 12.567 millones de dólares, un 5,8% más que en el mismo período del año anterior, y representaron 31,1% del valor total exportado por Argentina. Las toneladas despachadas, además, alcanzaron el mayor registro de la serie para ese período.
El desafío, entonces, no pasa solamente por mover una cantidad creciente de mercaderías. Para Marinucci, implica pensar cómo se conectan rutas, ferrocarriles, nodos, última milla y puertos dentro de una misma red, de manera que la infraestructura pueda acompañar el nivel de actividad productiva y, al mismo tiempo, contribuir a reducir los costos logísticos.
En una provincia que concentra más de un tercio de la economía argentina y la mitad de su actividad industrial, la eficiencia con la que se mueve la producción termina teniendo un alcance que excede sus límites territoriales.
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