Logística: de la ruta a tu mesa

La logística está presente en la mayoría de los aspectos de nuestra vida cotidiana. Desde un rollo de papel de cocina que ponemos sobre la mesa, la gorra que compramos por algún sitio web de ventas, o hasta la pizza que nos hace agua la boca. Ejemplos, hay miles.

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Ariel Valesi es Comprador Senior de Logística en Mercado Libre
Ariel Valesi es Comprador Senior de Logística en Mercado Libre

La Logística puede sonar simple, no obstante, es mucho más compleja que almacenar mercadería en un depósito, llevarla de una ciudad a otra o hasta la puerta de nuestra casa.

En efecto, la logística está catalogada como una actividad que no agrega valor a un producto. Uno puede elegir de una variedad de productos de diferentes partes del mundo en un supermercado, o con solo hacer un click, sin moverse de su casa a las pocas horas.

¿Acaso eso es valor agregado para el consumo de hoy?

Así pues, nos encontramos con dos de los principales problemas en la logística:

  • El desabastecimiento: construir una red poco eficiente que genere no acceder a ciertos mercados, por ende, el consumidor no tiene el producto/servicio.
  • Los costos: factores que encarezcan el precio final del bien y lo hagan inviable para el consumidor adquirirlos.
Hay una tendencia creciente de adquirir productos y servicios a través de internet, aprovechando las facilidades de pago como cuotas y débito (Imagen ilustrativa Infobae)
Hay una tendencia creciente de adquirir productos y servicios a través de internet, aprovechando las facilidades de pago como cuotas y débito (Imagen ilustrativa Infobae)

En Argentina, el transporte de carretera mueve aproximadamente el 90% del volumen de la carga debido a su flexibilidad y alcance. El porcentaje restante se divide entre el ferrocarril y el fluvial.

En ese sentido, el transporte de carretera toma gran importancia para el abastecimiento a lo largo y ancho de nuestro país, y es uno de los principales motores para la economía en general. Incrementar los costos de esta logística, de ese transporte que abastece a un supermercado, o de esa camioneta que llega a los domicilios, es impacto directo en el precio del producto y por ende en el bolsillo de los consumidores.

Para tener dimensión de lo que estamos hablando, los costos de transporte se dividen en varios factores, siendo los más preponderantes la mano de obra (el salario de los conductores) y el combustible. En efecto, estos dos comprenden aproximadamente el 60% de la matriz de costos de los transportes. En algunos casos cobra mayor relevancia la mano de obra, si hablamos de transporte de cercanía (por ejemplo, las camionetas que llegan a la puerta de los domicilios), más conocida en el ámbito como transporte de última milla. Y en otros casos, tomará relevancia el combustible, si por ejemplo abastecemos ciudades del interior utilizando un transporte de larga distancia (los famosos camiones semis con acoplado que vemos en la ruta).

El 40% restante se puede atribuir a otros factores que abarcan un amplio crisol, desde el mantenimiento de las unidades hasta los gastos generales de las empresas, factores que pueden estar relacionados con la inflación o hasta un eventual tipo de cambio.

La Argentina se ha caracterizado últimamente por atravesar procesos de inestabilidad económica. Teniendo en cuenta los dos principales factores mencionados arriba que inciden en el costo de transporte, nos encontramos con aumentos de combustible y paritarias gremiales que impactan directamente e incrementan de forma directa el precio de los productos.

Durante el 2023 (enero a diciembre) el incremento de combustible fue más del 260%, acelerado en el último bimestre por su gran diferencia respecto con el valor a nivel mundial. Y en lo que va del 2024 ya acumula más del 55%.

En Argentina, el transporte de carretera mueve aproximadamente el 90% del volumen de la carga (Shutterstock)
En Argentina, el transporte de carretera mueve aproximadamente el 90% del volumen de la carga (Shutterstock)

En lo que respecta a la mano de obra, durante el 2023 (enero a diciembre) la misma incrementó 147,5% y en lo que va del 2024, con los últimos acuerdos pactados entre el sindicato y el gobierno, 115%.

La comparativa directa que hacemos siempre es vincular estos porcentajes con el índice de inflación nacional: 2023 acumuló un 211,5% y en el primer trimestre del 2024 un 51,5%.

Está claro que con estos valores el impacto en el precio final de productos y servicios se va a ver sumamente afectado. Aumentan los costos y esto se traslada a precio y al consumidor, desalentando el consumo.

Poder generar previsión en el incremento de costos, como por ejemplo, darle periodicidad a unas paritarias, y emparejar los aumentos al principal índice inflacionario nacional, puede sonar utópico. Sin embargo, podría ser uno de los factores que lleven a una estabilidad y por consecuente reactivación del consumo.

La actividad en sí puede complejizarse en un abrir y cerrar de ojos. Una cadena de suministro tiene tantos interlocutores como se crea conveniente; desde el transporte de la materia prima, depósitos de material terminado en la fábrica productora; transporte de producto terminado hasta un depósito intermedio o hasta el consumidor final; exportación, etcétera.

Esta gran cadena puede ser afectada muy fácilmente por diversos factores, pero hay dos consecuencias que marcan el norte. El desabastecimiento y los precios.