Como lo que pienso lo que pienso

Por Rosana Speranza, M.N 25907

(Shutterstock)

Habitualmente no nos cuestionamos la forma en la que organizamos nuestro pensamiento, en cambio sí cuestionamos el contenido de aquello que pensamos. Tenemos largos debates internos sobre lo correcto o incorrecto. Incluso podemos quedar enredados en caminos que no nos conducen a ningún lado.

Nuestras ideas suelen organizarse como la lógica formal, por medio de silogismos a los que creemos verdaderos sin dudarlo. Pero en la construcción de nuestros amados silogismos podemos cometer varios errores. Allí la psicología cognitiva puede sernos de mucha utilidad para aprender a estar atentos a ciertos fallos de nuestras estructuras de pensamiento.

Los psicólogos cognitivos, los llamamos distorsiones cognitivas. Y disponemos de una frondosa lista para ello.

Read more!

Podemos iniciar con un error muy habitual que cometemos al que denominamos “pensamiento dicotómico”, es cuando organizamos los datos de nuestro mundo en pares antagónicos, opuestos. Por ejemplo pensamos en el bien y el mal, todo o nada, perfecto o imperfecto, así si no obtenemos la mejor calificación en nuestro examen podemos sentir que hemos fracasado, si no tenemos el cuerpo en peso altura talla y musculatura “X” entonces nos sentimos horribles. Es decir que ignoramos o omitimos la gran gama de grises intermedios, todas las situaciones que median entre un extremo y otro.

De hecho, esta época donde las personas suelen ponerse objetivos para el año pueden estar cargados de estos errores. Ponemos metas tan absolutistas y extremos que probablemente nos generen frustraciones a la hora de hacer nuestra evaluación final. Una forma más saludable de organizar nuestros objetivos sería dividirlos en pequeñas instancias, más accesibles a lograrlas, sin pretender cambios radicales, sino pequeños pasos que nos vayan acercando a nuestros deseos.

Otra distorsión frecuente que cometemos es el “etiquetado”. En algún momento nos ponemos un rótulo, una forma de definirnos, por ejemplo nos decimos que somos “inconstantes”, o “cobardes”, o “tímidos”, etc. Y desde ese lugar nos quedamos estáticos sobre nosotros mismos, de hecho también le otorgamos rótulos a las demás personas y también las dejamos congeladas en esa definición. Y nos olvidamos de que los seres humanos somos organismos vivos y como todo organismo vivo estamos en permanente cambio y desarrollo.

Por eso es más saludable pensar, que en verdad estamos, definiendo solo conductas que tenemos en determinados momentos y que nuestras conductas pueden modificarse en diferentes contextos. Por ello podríamos reemplazar el “soy inconstante”, por “en este momento estoy teniendo conductas que demuestran inconstancia”. En vez de “soy cobarde”, decirnos a nosotros mismos que “en este momento mi conducta es cobarde “, en vez de “soy tímido”, “en este momento mi conducta muestra timidez “. Esta nueva forma de hablar de nosotros mismos no es estática , sino que se acota a una situación y momento puntual , dejando libre nuestro futuro para poder generar nuevas y variadas conductas.

Estos son algunos pequeños cambios en la forma en que organizamos nuestro pensamiento que pueden aportarnos mayor bienestar en nuestras vidas.

Por Rosana Speranza, M.N 25907

contacto licrsperanza@gmail.com

Read more!