El aumento de la temperatura en la península de Yucatán pone en riesgo a las lagartijas endémicas, reptiles que necesitan condiciones térmicas específicas para sobrevivir.
Aunque estos animales han persistido desde tiempos de los dinosaurios, el calentamiento global amenaza con reducir drásticamente sus poblaciones, advierte el doctor Aníbal Díaz, académico de la INS Mérida.
De acuerdo con los modelos desarrollados por Díaz y su equipo, algunas poblaciones de lagartijas podrían disminuir ante el aumento de la temperatura ambiental en escenarios futuros:
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“Hemos podido calcular que algunas de las poblaciones de lagartijas endémicas de las dunas podrían mermar sus poblaciones ante el aumento de la temperatura ambiental en escenarios futuros de cambio climático global”, señala el investigador.
Las lagartijas regulan insectos y dependen de las dunas costeras
Las lagartijas yucatecas requieren temperaturas superiores a 27 o 28 grados centígrados para alimentarse, reproducirse y termorregularse. Si la temperatura ambiental rebasa este rango, la supervivencia de la especie entra en peligro. Según Díaz, “si la temperatura ambiental sobrepasa esos límites térmicos, entonces las poblaciones tenderían a decrecer, en el peor de los casos, a extinción”.
La supervivencia de estos reptiles depende también de la vegetación de las dunas costeras, hábitat en el que pueden controlar poblaciones de insectos, algunos de importancia médica para el ser humano. La pérdida de este entorno, sumada al calentamiento global, agrava la vulnerabilidad de las especies endémicas de la región.
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Una de cada cinco especies de reptiles está amenazada
Actualmente, una de cada cinco especies de reptiles en el mundo está amenazada. Para las lagartijas de la península de Yucatán, la mayor amenaza es la pérdida de hábitat. La investigación de Díaz busca generar herramientas para conservar no solo a la especie, sino también los ecosistemas de las dunas costeras.
El estudio de la ecología térmica permite anticipar los impactos del cambio climático global en comunidades y ecosistemas completos. Los datos obtenidos por el equipo de la INS Mérida sirven como base para tomar decisiones sobre la protección de áreas claves para la biodiversidad de la península.