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Así fue el veloz operativo para atrapar a una mujer que drogó a un anciano con chocolate para robarle l VIDEO

Lucía de 62 años se acercó a Luis de 85 para platicar tras ofrecerle el dulce esperó a que hiciera efecto para llevarse sis pertenencias

Cámaras de vigilancia y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana captaron la atención médica brindada por paramédicos del ERUM a un adulto mayor en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Mediante el seguimiento por videocámaras, operadores identificaron a una mujer señalada por drogar a la víctima para robarle, lo que permitió a policías en campo interceptarla y detenerla metros adelante.

Lucía “N” fue detenida por la SSC tras ser señalada de presuntamente drogar con un chocolate a Luis, un adulto mayor de 81 años, para robarle sus pertenencias mientras descansaba en una banca del Centro Histórico de la Ciudad de México.

La mujer habría llevado un chocolate al que presuntamente inyectó un medicamento antes de acercarse al hombre y ofrecérselo. Luis consumió el dulce y, minutos después, perdió el estado de alerta hasta quedarse dormido en el sitio.

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La presunta agresora habría aprovechado que la víctima no reaccionaba para revisar sus bolsillos y sustraer sus objetos personales. Imágenes difundidas del caso mostraron al hombre dormido en la banca y el envoltorio del producto que habría sido utilizado para cometer el robo.

El caso fue dado a conocer por el periodista Carlos Jiménez, quien difundió fotografías de la mujer bajo custodia de policías capitalinos. También compartió imágenes del chocolate que, de acuerdo con la información disponible, contenía la sustancia que habría provocado que el adulto mayor quedara inconsciente.

Una mujer identificada como Lucía, fue arrestada tras que autoridades se dieron cuenta que había drogado a un hombre de la tercera edad para roberlñe sus pertenencias en el centro de la CDMX Foto: SSC CDMX

La SSC ubicó a la mujer después de revisar cámaras de videovigilancia

Agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana realizaron labores de rastreo para localizar a la presunta responsable. Los policías habrían seguido sus movimientos mediante cámaras de videovigilancia hasta ubicarla y concretar su detención.

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La mujer fue identificada como Lucía García Pérez, aunque las autoridades la presentaron como Lucía “N”. Tras su captura, fue puesta a disposición de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, que determinará su situación jurídica.

Luis recibió atención de paramédicos luego de que los elementos de seguridad localizaron el sitio donde permanecía dormido. Después fue trasladado a un hospital para una valoración médica por la presunta ingesta de la sustancia contenida en el chocolate.

Una ilustración en acuarela representa varias barras de chocolate dispuestas con elementos que sugieren dulces de cacao y fragmentos, predominando los tonos marrones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La información difundida sobre el caso indicó que Lucía “N” contaba con dos ingresos al reclusorio por delitos contra la salud y robo. La investigación deberá establecer qué medicamento habría sido inyectado en el dulce y qué pertenencias fueron sustraídas al adulto mayor.

Casos de “Goteras”, mujeres que drogan y envenenan en CDMX

El modus operandi de las bandas criminales conocidas como “Las Goteras” consiste en la administración no consentida de sustancias químicas en bebidas (sumisión química) con fines de robo o agresión patrimonial, un delito con más de 20 años de historia en la Ciudad de México que ha evolucionado significativamente entre 2010 y 2026.

Evolución y Cronología (2010 - 2026)

• Antecedente Crítico (2009): El fenómeno cobró gran notoriedad mediática tras el homicidio por sobredosis de los miniluchadores “La Parkita” y “Espectrito Junior” en un hotel de Garibaldi. Esto marcó las pautas de persecución policial al inicio de la década de 2010.

Ivette "N" ya fue vinculada a proceso por el delito de robo agravado. Crédito: FGJCDMX

• Periodo 2017 - 2019 (“Goteras VIP”): Surgió una vertiente en la que las delincuentes sofisticaron su selección de víctimas utilizando aplicaciones de citas como Tinder. Se registraron casos de alto impacto en zonas exclusivas de las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc (como Polanco y la Roma-Condesa), afectando a empresarios y ciudadanos extranjeros (como un sonado robo a un ciudadano alemán en 2017).

• Periodo 2022 - 2024 (Retorno masivo y casos mortales): Las bandas extendieron su presencia a corredores nocturnos en Coyoacán e Iztapalapa. En 2023, la muerte por asfixia/intoxicación del empresario Íñigo Arenas Saiz tras salir de un establecimiento en Polanco visibilizó la colusión de empleados de centros nocturnos en este delito. Durante 2024, se reportaron decesos continuos en moteles de paso (como los casos de Daril Ramón Albitos y otros incidentes en avenidas como Patriotismo y la colonia Álamos).

• Actualidad (2025 - 2026): De acuerdo con reportes del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX, durante el primer trimestre de 2025 se consolidaron promedios de 7 a 10 casos mensuales vinculados formalmente a la intoxicación en bares. Para 2026, las autoridades estiman que la incidencia real sigue siendo sumamente alta debido a una persistente “cifra negra” (delitos no denunciados).

Una mujer de espalda vierte gotas de un frasco de vidrio sobre un recipiente con ensalada en la cocina de una oficina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Modus Operandi

El proceso delictivo mantiene un patrón sistemático estructurado en las siguientes fases:

1. Enganche: Las mujeres abordan a hombres que se encuentran solos o en grupos pequeños dentro de bares, antros o restaurantes de alta plusvalía, o bien mediante el uso de aplicaciones de citas.

2. Suministro: Aprovechando cualquier distracción de la víctima (música alta, luces bajas), vierten sustancias líquidas directas a los tragos.

3. Traslado: Bajo el pretexto de “continuar la fiesta”, convencen a las víctimas de trasladarse a un motel, hotel o al domicilio particular del afectado.

4. Robo: Una vez que las sustancias inducen un sueño profundo o la pérdida de conciencia, sustraen carteras, dinero, joyas, teléfonos y contraseñas bancarias. En ocasiones operan en células de 2 a 3 mujeres asistidas por cómplices externos (taxistas o choferes de aplicación) para la huida.

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