César Millán es conocido como “el encantador de perros” debido a su enorme conocimiento sobre los canes y su comportamiento.
Es gracias a sus muchos años de experiencia que el experto es considerado como uno de los más grandes especialistas en conducta animal y que se encarga de difundir información sobre cómo brindar un mejor trato y cuidado a los canes.
PUBLICIDAD
En este sentido, el adiestrador afirma que los perros perciben la tristeza de las personas, además del afecto, a partir de señales cotidianas como la voz, los gestos, la postura y los cambios en la rutina.
“La gente cree que los perros sólo perciben amor, pero también sienten tu tristeza”, sostiene Millán. El especialista señala que los animales también interiorizan frustración, confusión y otras emociones humanas.
Los perros obtienen información mediante la observación diaria de quienes viven con ellos. Pueden identificar variaciones en el tono de voz, las expresiones faciales, el lenguaje corporal y la relación habitual con su dueño.
PUBLICIDAD
A su vez, los perros pueden absorber el estado emocional de sus dueños, por lo que es importante también aprender a reconocer su estado de ánimo mediante cambios en su comportamiento.
Cuáles son los signos que pueden alertar de tristeza en tu perro, de acuerdo con el entrenador de perros césar Millán
De acuerdo con recomendaciones atribuidas al sitio del entrenador César Millán, hay cinco cambios que pueden alertar de que un perro está triste o pasa por un periodo de malestar.
Entre los principales signos que el especialista identifica se encuentran los siguientes.
Uno solo puede deberse a algún factor ocasional pero si detectas dos o más que persisten después de varios días se recomienda consultar con un especialista.
PUBLICIDAD
- Cambios en el apetito: deja de mostrar interés por la comida o, al contrario, come de forma inusual.
- Más sueño o apatía: duerme más de lo habitual y no reacciona como antes cuando llegas a casa o propones una actividad.
- Lamido constante de las patas: puede ser una conducta de autoconsuelo, aunque también se relaciona con alergias, dolor u otros problemas físicos.
- Se esconde o se aísla: busca sitios apartados y evita el contacto con las personas o con otros perros.
- Pierde interés en lo que disfrutaba: no quiere jugar, salir a caminar, buscar su juguete favorito o convivir.
Estas señales no confirman por sí solas que el perro esté triste. Una baja de energía, cambios al comer o lamido persistente también pueden indicar dolor, enfermedad o ansiedad.
Si el cambio aparece de manera repentina o se mantiene, lo recomendable es llevarlo con un médico veterinario para descartar una causa física.
Consejos que da César Millán para mejorar la conducta de tu perro
Si bien se recomienda consultar a un etólogo (especialista en conducta animal) si detectas algún cambió de conducta puedes implementar algunos consejos que César Millán plantea que mejorar la conducta de un perro.
PUBLICIDAD
El especialista recalca que ayudar a tu perro también exige cambiar hábitos de sus cuidadores. Entre sus consejos destacan:
- Dar ejercicio diario: caminatas, juegos y actividades acordes con la edad, tamaño y energía del perro ayudan a canalizar inquietud, ladridos o destrozos en casa.
- Mantener rutinas: establecer horarios previsibles para comer, salir, jugar y descansar reduce la ansiedad y facilita el aprendizaje.
- Poner reglas claras y sostenerlas: la familia debe usar los mismos límites y evitar mensajes contradictorios. Si algo no está permitido, la regla debe mantenerse.
- Transmitir calma: Millán recomienda cuidar el tono de voz, los movimientos y las reacciones del tutor. La tensión o el nerviosismo pueden influir en el animal.
- Observar antes de corregir: conviene identificar qué detona una conducta, como miedo, exceso de energía, falta de actividad o cambios en el entorno.
- Reconocer y reforzar los momentos tranquilos: el entrenamiento requiere paciencia, constancia y respuestas coherentes ante la conducta deseada.
- No forzar la adaptación: en perros rescatados o recién llegados al hogar, recomienda dar espacio, afecto y tiempo para que conozcan el ambiente y generen confianza.
- Evitar gritos, golpes y castigos físicos: pueden causar miedo y complicar los problemas de conducta.
Si el perro cambia de conducta de forma repentina, muestra agresividad, deja de comer o parece tener dolor, primero debe revisarlo un médico veterinario.
El entrenamiento no sustituye la atención médica ni la evaluación de un especialista en comportamiento animal.
PUBLICIDAD