Los problemas de seguridad dentro de los centros penitenciarios no son exclusivos de estados como Sinaloa, donde en los últimos meses se han registrado decomisos de objetos prohibidos y episodios de violencia que incluso han dejado personas privadas de la libertad y visitantes muertos. En la Ciudad de México, las autoridades también han detectado de manera recurrente celulares, drogas, objetos punzocortantes, alcohol y otros artículos cuyo ingreso está prohibido.
De acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno enviado al Congreso capitalino por el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Pablo Vázquez, entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 se realizaron 1 millón 649 mil 611 supervisiones e inspecciones en los centros penitenciarios de la capital.
PUBLICIDAD
El resultado de estos operativos fue el aseguramiento de 2 mil 771 celulares, mil 446 chips telefónicos y 2 mil 771 dispositivos electrónicos, además de sustancias y objetos que representan riesgos para la seguridad dentro de los penales.
CDMX decomisa droga, cuchillos y bebidas fermentadas
Entre los objetos y sustancias localizados por las autoridades capitalinas se encuentran 11 kilos de marihuana, un kilo de cocaína y 205 litros de solventes.
También fueron aseguradas 394 puntas y 149 cuchillos, además de 118 litros de vino y 604 litros de fruta fermentada.
La SSC señaló que las revisiones tienen como objetivo mantener el orden y salvaguardar la integridad de las personas privadas de la libertad, trabajadores y demás personas que ingresan a los centros penitenciarios.
PUBLICIDAD
De acuerdo con el documento, estas acciones se complementan con el intercambio de información entre la SSC y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, además del respaldo de la Guardia Nacional y del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social (OADPRS).
Los datos muestran que, aunque la capital cuenta con un amplio despliegue de inspecciones, los objetos prohibidos continúan siendo localizados dentro de sus centros penitenciarios.
En Sinaloa, celulares, droga y un arma calibre .40
La situación también se ha presentado en entidades como Sinaloa, donde las revisiones en los penales han ocurrido en un contexto de mayor presión por episodios de violencia.
PUBLICIDAD
El pasado 9 de junio, autoridades estatales y federales realizaron una inspección en dos módulos del Centro Penitenciario de Aguaruto, en Culiacán, donde localizaron 14 celulares, 11 cargadores, siete cables, dos módems, tres tarjetas SIM y dos cargadores para radio.
Durante el operativo también fueron aseguradas 26 dosis de polvo blanco, un cigarrillo de hierba verde seca, 8 mil 179 pesos en efectivo y un arma corta calibre .40, junto con su cargador y 11 cartuchos. Además, se localizaron 26 puntas.
La revisión contó con la participación de autoridades estatales y federales, entre ellas el Ejército, la Guardia Nacional, Marina, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, FGR y Fiscalía General del Estado.
PUBLICIDAD
La dimensión de los problemas de seguridad en los centros penitenciarios de Sinaloa quedó expuesta nuevamente el 8 de octubre, cuando una riña en el Centro Penitenciario El Castillo dejó 10 personas muertas, nueve de ellas privadas de la libertad y un menor de edad que se encontraba de visita. Otras 16 personas resultaron heridas.
El Grupo Interinstitucional retomó el control del penal y la Fiscalía estatal inició las investigaciones. Las visitas familiares fueron suspendidas hasta nuevo aviso.
El episodio se sumó a otros hechos violentos registrados durante el año en El Castillo. El 24 de septiembre, dos internos murieron tras una agresión con un objeto punzocortante, mientras que en mayo, junio y agosto también se habían registrado incidentes y fallecimientos bajo distintas circunstancias.
PUBLICIDAD
Aunque los casos de Sinaloa y los decomisos de la Ciudad de México responden a circunstancias diferentes, ambos muestran que la seguridad penitenciaria representa un desafío que también alcanza a la capital del país. Los datos de la SSC evidencian que el ingreso y posesión de teléfonos, drogas, objetos punzocortantes y bebidas prohibidas no es un fenómeno limitado a los penales de entidades consideradas focos rojos de violencia.
PUBLICIDAD