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“¿Me quieren para presidente o para semental?”: él fue el mandatario mexicano que le dio el voto a la mujer y aceptaba su fealdad

Al llegara a la presidencia publicó sus bienes personales y exigió lo mismo a sus funcionarios

La mano del expresidente Adolfo Ruiz Cortines descansa sobre la banda presidencial de México colocada en el reposabrazos de una silla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adolfo Ruiz Cortines llegó a la presidencia de México en 1952 con 62 años, una edad que lo distinguía de sus antecesores inmediatos, todos menores de 50. Ante las burlas por su madurez, respondió con una frase que resume su carácter: “No me eligieron para semental sino para presidente, y el pueblo será testigo de que en esa tarea sirvo; lo otro no es de su incumbencia”.

El 6 de abril de 1952, como candidato presidencial, Ruiz Cortines prometió ante 20,000 mujeres reunidas en el Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México plasmar en la Constitución su derecho a votar y ser electas. La multitud le exigió a coro: “¡Que lo repita!”.

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Nueve días después de asumir el cargo, el 10 de diciembre de 1952, envió al Congreso la iniciativa para reformar los artículos 34 y 115 de la Constitución y otorgar a la mujer el derecho a votar y ser elegida. La reforma se promulgó casiun año más tarde, el 17 de octubre de 1953. Antes, el general Lázaro Cárdenas había intentado lo mismo sin éxito, limitado al artículo 34.

El 17 de octubre de 1953 el presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó la reforma constitucional que reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser votadas a nivel federal (Foto: @INEHRM)

Un veracruzano que nunca ocultó sus orígenes modestos

Ruiz Cortines nació el 30 de diciembre de 1890 en el puerto de Veracruz. Su padre, Adolfo Ruiz Tejeda, murió dos meses antes de su nacimiento. Su madre, María Cortines y Cotera, recibió el apoyo económico y la influencia liberal de su primo Gabriel Cotera, quien funcionó como figura paterna.

Trabajó como ayudante de contador entre 1906 y 1912 en la empresa del español Julián Aragón, donde aprendió teneduría de libros. Ahí mismo, en los portales del puerto, se aficionó al dominó, un pasatiempo que practicó hasta sus últimos días.

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En 1911 presenció la salida de Porfirio Díaz hacia el exilio en el buque “Ypiranga”, episodio que marcó su actitud posterior frente al poder político. Se unió al movimiento carrancista tras el cuartelazo de Victoriano Huerta en 1913 y alcanzó el grado de capitán segundo dentro del ejército constitucionalista.

Su honradez quedó documentada en 1920, cuando fue responsable de inventariar y custodiar el tesoro capturado a los carrancistas tras el Plan de Agua Prieta: seis millones de pesos en oro, ocho millones en plata y más de veinte millones en timbres y documentos, entregados sin faltante al presidente Adolfo de la Huerta.

“¿Inteligente para qué?”: el estilo que definió su gobierno

Adolfo Ruiz Cortines asumió la presidencia a los 62 años. (Tomada de Memoria Política de México)

Inició su carrera política a los 47 años, en 1937, como diputado por el Distrito de Tuxpan. Durante la precampaña, el ingeniero Enrique Barón Obregón lo acusó de haber servido a las tropas estadounidenses de ocupación en Veracruz en 1914, señalamiento que Ruiz Cortines negó públicamente en una carta a Excélsior y que el general Heriberto Jara desmintió con su testimonio.

Fue gobernador de Veracruz de 1944 a 1948, cargo que dejó para asumir la Secretaría de Gobernación tras la muerte repentina de Héctor Pérez Martínez. En 1951 renunció a esa posición para aceptar la candidatura presidencial por el PRI, en una decisión que sorprendió porque existían comités formados un año antes a favor de Fernando Casas Alemán.

Como mandatario, filtraba a sus colaboradores con preguntas directas. Cuando le recomendaban a alguien por “inteligente”, respondía: “¿Inteligente para qué?”. Si el argumento era la “honradez”, cuestionaba: “¿Ya lo pusieron donde hay?”. Nunca entregó puestos ni dinero a sus amigos de dominó, pues consideraba que ubicar a alguien sin los atributos necesarios equivalía a frustrarlo y perder su amistad.

Al día siguiente de tomar posesión, el 2 de diciembre de 1952, publicó la lista completa de sus bienes patrimoniales, que eran modestos, y exigió a todos los funcionarios hacer lo mismo antes y después de ocupar sus cargos.

La devaluación y el legado de un administrador

Adolfo Ruiz Cortines impulsó el reconocimiento al voto femenino y gobernó bajo un código personal de austeridad que marcó distancia con sus antecesores. (Tomada de Memoria Política de México)

Durante su sexenio, el Instituto Mexicano del Seguro Social extendió sus servicios a todos los estados y duplicó el número de derechohabientes. La producción agrícola creció 6% anual en promedio y la industrial un 8%, aunque México no alcanzó la autosuficiencia alimentaria.

El 17 de abril de 1954, el llamado “sábado de Gloria”, el gobierno devaluó el peso frente al dólar, que pasó de 8.65 a 12.50 pesos, paridad que se mantuvo los siguientes 22 años. Para paliar el golpe, otorgó aumentos salariales de entre 10% y 16% a trabajadores y burócratas.

Al vicepresidente estadounidense Richard Nixon, al mostrarle la miseria de los suburbios capitalinos, le dijo: “Mire, señor vicepresidente, ése es el ismo más difundido en México: el hambrismo y ése es el que me interesa erradicar para que no se den los ismos que a ustedes les preocupan”.

Sobre su propia gestión, resumía su filosofía con una frase que repetía con frecuencia: “No siembro para mí, siembro para México… Lo importante no es tener poder, sino autoridad… Es tan fácil herir cuando se tiene el poder”.

Sobre el voto femenino, las mexicanas ejercieron ese derecho por primera vez el 3 de julio de 1955, en una elección para renovar la Cámara de Diputados. Tendrían que esperar hasta el 6 de julio de 1958, ya fuera del sexenio ruizcortinista, para votar por primera vez en unos comicios presidenciales.

El expresidnete murió a las 21 horas del 3 de diciembre de 1973, por insuficiencia cardiaca causada por arteriosclerosis. Su último deseo fue que su casa en Veracruz se convirtiera en colegio o residencia para estudiantes pobres.

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