Los hidrocarburos mantendrán su posición como principal fuente de energía en México, aun con el avance de la transición energética, coincidieron especialistas de la UNAM durante la IV Reunión de Estudiantes del Instituto de Geología (IGL). Hoy, 80% de la energía que se consume en el país depende de combustibles fósiles.
Una transición más compleja de lo que parece
La asesora independiente en exploración y producción de hidrocarburos, Alma América Porres Luna, sostuvo que la transición energética depende de las geociencias y que la energía es el núcleo del desarrollo.
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Ofreció cifras sobre el rezago global:
- 655 millones de personas viven sin acceso a energía.
- 200 millones dependen de combustibles y tecnologías tradicionales contaminantes para cocinar.
Por eso, dijo, el petróleo seguirá siendo necesario, incluso para la petroquímica, base de miles de productos.
Minerales críticos: el costo oculto de las energías limpias
El académico del Instituto de Geociencias Luca Ferrari cuestionó la narrativa que presenta el cambio climático como el problema más apremiante y su solución como un simple paso de fuentes contaminantes a energías limpias. A su juicio, esa visión deja fuera los impactos socioambientales de la explotación de recursos.
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Ferrari aportó datos:
- En 2022 se estimaba que para 2030 se necesitaría tres veces más minerales críticos que entonces.
- Un auto eléctrico requiere casi seis veces más minerales que uno de gasolina.
- De 1991 a 2024, la concentración de los yacimientos de cobre cayó 40%.
Con menos concentración, advirtió, aumentan el uso de energía y agua para extraer y el impacto ambiental.
El mar mexicano, una oportunidad por explorar
Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica, recordó que el territorio marítimo del país es mayor que el continental y que ahí hay mucho por explorar: energéticos, hidrocarburos, gas o minerales de importancia económica. Pero subrayó que no basta con encontrarlos: hay que definir cómo aprovecharlos y qué repercusión tendrán en el ecosistema.
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Su equipo realiza levantamientos batimétricos en el Golfo de México para crear modelos predictivos. En esa labor participan geólogos, geofísicos, geógrafos, biólogos, tecnólogos y especialistas en inteligencia artificial.
¿El problema es el clima o el consumo?
Para Moisés Dávila Serrano, de la Facultad de Ingeniería, el verdadero problema es el consumo desmedido e inequitativo de recursos, y el cambio climático es su síntoma.
Formar especialistas, el reto de las geociencias
Al inaugurar el encuentro, la directora del IGL, Blanca Lucía Prado Pano, afirmó que la sociedad requiere más conocimiento especializado para temas como transición energética, disponibilidad de agua, gestión territorial y uso sostenible de recursos.
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Reconoció además que, en algunas áreas de las ciencias de la Tierra, la matrícula ha disminuido. “El futuro de la disciplina depende de una comunidad estudiantil fuerte, participativa y capaz de enfrentar los retos que nos esperan”, dijo.
El contexto: el debate sobre el fracking sustentable
Los ponentes no se refirieron a esta propuesta, pero el tema energético se discute en México en paralelo. La presidenta Claudia Sheinbaum, quien se había opuesto al fracking, dijo que durante muchos años sostuvo “el fracking no”, pero que ante las nuevas tecnologías y la dependencia del país, “lo peor que podemos decir es solo no”.
Un comité de 54 especialistas presentó resultados preliminares el 6 de agosto. Concluyó que, aun aumentando la producción nacional y las renovables, México seguirá necesitando importar gas natural. Recomendó evaluar la técnica en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y descartarla en la cuenca Tampico-Misantla.
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Entre las condiciones, Sheinbaum enfatizó que se explorará agua salada profunda y que, si no la hay, se cierra la posibilidad de cualquier explotación de gas no convencional. También pidió que la información sea pública y que haya consulta pública antes de iniciar producción.
La propuesta tiene críticos. La Alianza Mexicana contra el Fracking denunció que el comité recomendó pozos piloto sin invitar a comunidades afectadas ni a especialistas en salud y derechos humanos.
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