Un derrame cerebral o evento vascular cerebral exige llamar al 911 en cuanto aparecen señales como debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, rostro caído, pérdida súbita de visión o desequilibrio.
La atención inmediata reduce el tiempo en que el cerebro permanece sin oxígeno y puede limitar la discapacidad o la muerte. Los síntomas pueden comenzar de forma repentina, durar pocos minutos o desaparecer, pero no deben ignorarse.
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El EVC es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera de discapacidad adquirida entre adultos, de acuerdo con UNAM Global. En México ocupa la quinta causa de muerte. La publicación señala que ocurren cerca de 170,000 infartos cerebrales al año en el país, un promedio de 500 al día.
El accidente cerebrovascular sucede cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia una zona del cerebro. Sin oxígeno ni nutrientes, las células cerebrales comienzan a morir en minutos, advierte MedlinePlus, el servicio de información de salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
Médicos identifica rostro, brazos y habla como señales iniciales
La prueba RÁPIDO, conocida también como FAST por sus siglas en inglés, permite reconocer algunos de los signos más frecuentes. La primera señal es la caída de un lado del rostro cuando la persona intenta sonreír.
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La segunda es la pérdida de fuerza o el entumecimiento repentino en un brazo. Se puede pedir a la persona que levante ambos brazos. Si uno cae o no logra elevarlo, requiere atención médica de emergencia.
La tercera señal es el habla arrastrada, confusa o distinta a la habitual. También puede haber dificultad para comprender una frase simple. Mayo Clinic recomienda preguntar a la persona una oración breve y revisar si logra repetirla con claridad.
El último elemento de la prueba es el tiempo. Debe registrarse la hora en que comenzaron los síntomas, o la última vez que la persona fue vista sin ellos, y llamar de inmediato al 911. Los tratamientos tienen mejores resultados cuando se aplican poco después del inicio del EVC.
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Hay otros signos que también requieren activar la emergencia. Entre ellos están la visión borrosa, oscurecida o doble; el mareo súbito; la pérdida de equilibrio o coordinación; la dificultad para caminar, y un dolor de cabeza repentino e intenso sin causa conocida.
Los síntomas pueden desaparecer y seguir siendo una urgencia
Una persona puede tener síntomas durante unos minutos y después sentirse mejor. Eso no descarta el riesgo. Puede tratarse de un accidente isquémico transitorio, llamado AIT, que ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se bloquea por un periodo breve.
El AIT no siempre deja daño permanente, pero funciona como una advertencia de que podría ocurrir un accidente cerebrovascular. Mayo Clinic indica que cerca de 1 de cada 3 personas que presenta un AIT tiene después un EVC y que el riesgo es mayor durante las siguientes 48 horas.
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Por esa razón, ni la persona afectada ni sus familiares deben esperar a que los síntomas cedan para buscar atención. Tampoco es posible distinguir en casa si se trata de un AIT o de un derrame cerebral establecido solo a partir de los signos.
Los servicios de emergencia y el personal médico deben determinar el tipo de evento mediante estudios clínicos e imágenes del cerebro. Una tomografía computarizada o una resonancia magnética puede ayudar a identificar si existe un bloqueo o sangrado.
UNAM distingue el infarto cerebral del derrame hemorrágico
La maestra Ana María Escalante Gonzalbo, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, explica a UNAM Global que existen dos tipos principales de EVC: el isquémico y el hemorrágico.
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El EVC isquémico, también llamado infarto cerebral, ocurre cuando una arteria se obstruye y deja de llevar sangre a las zonas posteriores al bloqueo. Las neuronas comienzan a morir por la falta de oxígeno y glucosa.
El EVC hemorrágico, conocido comúnmente como derrame cerebral, suele relacionarse con la ruptura de un aneurisma o una malformación arterial. La sangre derramada afecta a las neuronas y altera el flujo sanguíneo cerebral.
MedlinePlus refiere que alrededor de 80% de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos. El tratamiento depende del tipo de evento y de la evaluación que se realice en el hospital.
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En algunos casos de EVC por coágulo, los médicos pueden utilizar medicamentos trombolíticos para disolverlo. La enciclopedia médica de MedlinePlus señala que este tratamiento debe comenzar, cuando el paciente es candidato, dentro de las primeras 4.5 horas desde el inicio de los síntomas.
Hipertensión, diabetes y tabaquismo elevan el riesgo de un EVC
La edad aumenta la probabilidad de sufrir un EVC, pero no es el único factor. UNAM Global identifica la hipertensión arterial, diabetes, aterosclerosis, obesidad, enfermedades del corazón, tabaquismo y sedentarismo entre las causas y condiciones asociadas.
El control de la presión arterial, la glucosa y el colesterol forma parte de la prevención. También influye mantener actividad física, evitar el tabaco y atender enfermedades cardiacas. MedlinePlus incluye la dieta poco saludable, el consumo de alcohol y drogas ilegales entre los factores que pueden elevar el riesgo.
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Las secuelas dependen de la zona cerebral afectada, la extensión de la lesión y el tiempo que tarda en llegar la atención. La UNAM reporta que el EVC provoca consecuencias motoras en 80% de los casos; también puede afectar la memoria, la atención, el lenguaje y el estado emocional.
La rehabilitación debe comenzar de forma oportuna para recuperar autonomía en las actividades cotidianas. Escalante Gonzalbo señala en UNAM Global que las terapias frecuentes permiten que el cerebro reaprenda funciones perdidas después de un infarto o derrame cerebral.
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