Hay imágenes que se quedan adheridas a la mirada. Una fotografía, una calle recorrida demasiadas veces, una pista que parecía menor.
En Cocodrilos, Santiago Ortiz carga con esas huellas cuando decide seguir la investigación que dejó inconclusa Amanda González, la periodista que se convirtió en su amiga y mentora.
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La ópera prima de J. Xavier Velasco llega a salas mexicanas este 24 de septiembre con seis nominaciones al Ariel y, en entrevista exclusiva para Infobae México, el director y su protagonista contaron parte del proceso para construir el largometraje.
Protagonizada por Hoze Meléndez, Teresita Sánchez y Arcelia Ramírez, la película sitúa al espectador en el Puerto de Veracruz en una historia sobre silencios, miedo y el costo de buscar una verdad que otros prefieren mantener enterrada.
“No podemos estar indolentes”: la ficción como vía para hablar sobre los riesgos de ejercer el periodismo en México
Antes de convertirse en un thriller, Cocodrilos nace de una inquietud personal. Velasco creció en Xalapa y recuerda los años en que la violencia contra los periodistas atravesó la vida pública de Veracruz: “Es una ficción, pero tiene sus orígenes en la realidad. Yo siendo de allá pues me importó hablar de eso y empecé el desarrollo del proyecto.”, explica el director.
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La película no recrea un caso específico ni busca retratar a una persona en particular. Parte de ese entorno para construir a un fotoperiodista que debe decidir si continúa una investigación aún cuando las consecuencias comienzan a tocar su propia vida.
Xavier cuenta que el proceso exigía un cuidado especial desde el primer momento: “Había que aproximarse con mucho respeto. Entonces hubo una labor de investigación para la creación de personajes”, señala sobre la construcción a partir de lecturas y conversaciones que permitió acercarse al tema sin reducirlo a una escena de violencia o a una amenaza lanzada desde las sombras.
El director se puso en contacto con periodistas e integrantes de Solecito de Veracruz, colectivo de madres buscadoras. A partir de esos encuentros, el proyecto encontró una ruta para hablar de las ausencias, del temor y de quienes quedan cuando alguien ya no vuelve a casa.
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La intención, explica, no era utilizar la violencia como una salida fácil dentro del thriller: “No podemos estar indolentes ante esto y decir: ‘Ah, gajes del oficio’”. Para él, aceptar las agresiones contra quienes informan como una parte inevitable del trabajo equivale a cerrar los ojos ante una herida que sigue abierta.
El cineasta eligió el terreno de la ficción porque ahí encontró una posibilidad distinta: “Puede llegar desde otro lugar a audiencias que normalmente no tendrían acceso o no se acercarían”.
Entre diálogos con periodistas, lecturas y acercamientos con colectivos: así se preparó el reparto de Cocodrilos para contar una historia con respeto
Desde temprana etapa de la producción, el director imaginó a Hoze Meléndez, Teresita Sánchez y Arcelia Ramírez dentro de esta historia. Pero la investigación no se quedó en las libretas de Xavier. Con el apoyo asegurado y el elenco reunido, la película comenzó a tomar forma a partir de ensayos, conversaciones y preguntas compartidas entre quienes darían vida a los personajes.
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El tiempo previo al rodaje permitió que los intérpretes se acercaran a los vínculos que sostienen a Santi durante la trama: su relación de maestro-aprendiz con Amanda, el sustento de su madre y su pareja, el entorno periodístico en el que se desenvuelve y la tensión que crece a medida que avanza la investigación.
Velasco recuerda que ese intercambio también alcanzó a los departamentos técnicos. La fotografía, los espacios y los objetos que rodean a los personajes debían acompañar una narrativa donde el peligro no siempre se anuncia de frente.
Los ensayos también sirvieron para encontrar el ritmo de las escenas y para que cada intérprete aportara detalles que no estaban necesariamente escritos: “Una película se construye de varias mentes, varias manos y varios esfuerzos y talentos. Creo que ahí fue importantísimo estar todos en sintonía y tuvimos un reparto de ensueño con el que pudimos trabajar muy de cerca”.
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Uno de esos caminos llevó a Arcelia Ramírez a investigar sobre la misofobia, el miedo intenso a los gérmenes que atraviesa a la madre de Santiago. Meléndez recuerda que la actriz se involucró a fondo en esa búsqueda y que sus preguntas abrían nuevas posibilidades para entender el dolor de la familia.
Así, en Cocodrilos la violencia no termina en quien la enfrenta de manera directa. Se instala también en cualquier casa, modifica rutinas y deja a los personajes mirando alrededor con la sensación de que cualquier puerta puede esconder una amenaza.
Cómo construyó Hoze Meléndez a Santi, el fotoperiodista que enfrenta la realidad de muchos
Por su parte, para Hoze Meléndez, Santi emergió en él mucho antes de ponerse frente a la cámara. El actor trabajó durante meses con Velasco y revisó materiales que le ayudaron a comprender una profesión donde mirar, registrar y acercarse puede implicar grandes riesgos.
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El actor leyó Nota roja y Romper el silencio, libros que le permitieron acercarse a testimonios de periodistas mexicanos que han vivido hostigamiento, amenazas y desplazamiento: “Me gusta como clavarme mucho en la investigación previa al rodaje, para después, ya durante la filmación, que se lleve al cuerpo toda esa información“.
En esas páginas encontró una parte de los miedos y las presiones que acompañan a quienes informan. Pero Hoze encontró otra capa fuera de los libros. Se reunió con tres fotoperiodistas y periodistas de Veracruz, quienes compartieron con él experiencias de su oficio y momentos de su vida cotidiana.
Sus conversaciones no sólo abordaron el uso de una cámara o la dinámica de una cobertura; también le permitieron ver a las personas detrás de la credencial y del lente.
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El actor recuerda la generosidad de quienes lo recibieron durante su preparación. “Nos hablaban de lo que es ser un ser humano en esta coraza de periodista”. Ese acercamiento le permitió encontrar la dimensión emocional de un personaje que comienza su investigación con una mezcla de convicción, miedo y desconocimiento.
Santi no llega a la historia como un investigador experimentado ni como alguien que conoce todas las respuestas. Es un joven que admira a su mentora Amanda y que, tras su asesinato, intenta ordenar las pistas que ella dejó para descubrir algo más grande.
A medida que avanza, la cámara deja de ser sólo una herramienta de observación. Para el protagonista, fotografiar y buscar respuestas se convierte en una decisión que altera sus vínculos y le exige medir hasta dónde está dispuesto a llegar.
La importancia de las historias que abran conversaciones necesarias sobre la prensa y la violencia
La cinta se sostiene en el recorrido de un joven fotoperiodista, pero no se encierra en su mirada: “Es importantísima por los temas que toca, por lo valiente que es, por lo identificadas que pueden sentirse las personas que se dedican al periodismo”.
Meléndez considera que películas como Cocodrilos necesitan llegar a las salas porque abordan asuntos que no pertenecen únicamente al gremio periodístico. La historia de Santiago toca una realidad que alcanza a cualquier familia, comunidad y persona que consuma información todos los días.
Para él, el estreno abre una oportunidad para que la conversación salga de los círculos habituales y se encuentre de frente con el público. “Hacer este tipo de cine que pareciera que va en contra de todas las posibilidades” requiere respaldo, sostiene el actor.
La película se suma así a una discusión que no termina en los créditos ni en la sala de cine: “Con este granito de arena poder poner sobre la mesa un tema que de verdad es importante y nos atañe a todos como ciudadanos”.
Por su parte, Velasco busca que la ficción permita hablar de esos riesgos sin convertirlos en espectáculo. El desarrollo se guía por el pulso de una investigación, pero detrás de cada avance aparece una idea más amplia.
Filmada en el Puerto de Veracruz durante el verano de 2023, el filme convierte la ciudad en parte de su escencia. Santi camina entre redacciones, hogares y calles donde cada encuentro puede convertirse en una respuesta o una advertencia.
Las nominaciones al Ariel que acompañan el estreno de Cocodrilos
El camino de Cocodrilos hacia las salas mexicanas llega acompañado por seis nominaciones en la edición 68 de los Premios Ariel:
- J. Xavier Velasco compite por Mejor Ópera Prima.
- Hoze Meléndez aparece nominado a Mejor Actor.
- Arcelia Ramírez está nominada por Mejor Coactuación Femenina.
- Teresita Sánchez también compite por Mejor Coactuación Femenina.
- Manuel Cruz Vivas figura en Mejor Coactuación Masculina.
- Luis Ambriz recibió la nominación por Mejores Efectos Especiales.
Después de su paso por festivales de México, Estados Unidos, Alemania, Australia y España, la película encuentra su primera conversación con el público nacional.
De esta manera, en pantalla, Santi persigue las huellas que dejó Amanda; fuera de ella, Cocodrilos llega este 24 de septiembre con una pregunta que atraviesa su recorrido: qué pasa cuando buscar la verdad exige mirar de frente aquello que otros buscan dejar en silencio.
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