La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este viernes que sostuvo una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centrada en dos ejes: los aranceles vigentes al acero, aluminio y vehículos, y la revisión del T-MEC, el tratado comercial que rige el intercambio entre México, Estados Unidos y Canadá. La mandataria descartó, sin embargo, que la llamada haya abordado directamente un posible acuerdo exclusivamente bilateral entre ambos países, tema que un reportero planteó al citar el reciente acercamiento comercial entre Canadá y la Unión Europea.
Dos líneas de negociación, según Sheinbaum
Cuestionada sobre si el T-MEC podría transformarse en un pacto solo entre México y Estados Unidos ante el escenario que se abre con Canadá, la presidenta explicó que su gobierno trabaja “en dos líneas” simultáneas:
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- Los aranceles actuales, que impactan directamente a sectores exportadores: acero, aluminio, sus derivados y vehículos.
- La revisión del tratado, un proceso que, según el diseño original firmado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el primer ministro de Canadá y Trump, debía evaluarse a los seis años para decidir si se ampliaba por diez o dieciséis años más.
Sheinbaum recordó que, en un inicio, Washington había planteado 54 puntos pendientes de resolver para avanzar hacia una posible reducción arancelaria, cifra que —dijo— “se convirtieron casi en noventa” conforme la parte estadounidense fue incorporando nuevos temas a la mesa. La mandataria aseguró que México ha ofrecido alternativas en cada uno de esos puntos, aunque no necesariamente las que Washington solicita, pues, según explicó, varias de esas peticiones violarían leyes mexicanas o no convendrían al país.
El déficit comercial, en el centro del reclamo estadounidense
De acuerdo con la presidenta, el interés central de Estados Unidos en la negociación es reducir lo que Trump denomina el déficit en la balanza comercial bilateral, es decir, el hecho de que México exporta más de lo que importa desde territorio estadounidense. Sheinbaum atribuyó esa dinámica al propio diseño del tratado, que permitió a México especializarse en la producción de ciertos insumos gracias a lo que antes se identificaba como mano de obra barata y que hoy, dijo, corresponde más a mano de obra calificada.
La mandataria señaló que existe ya una integración económica profunda entre empresas de ambos países, por lo que una de las alternativas que se exploran es que México compre más a Estados Unidos en lugar de a otros mercados internacionales, como una vía para atenuar el reclamo sobre el déficit.
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¿Bilateral en lugar de trilateral? Una pregunta sin respuesta definitiva
El cuestionamiento sobre un eventual acuerdo bilateral surgió luego de que Canadá avanzara en un acercamiento comercial con la Unión Europea, un movimiento que —de acuerdo con reportes recientes— Trump ha calificado como un potencial “acto hostil”, con amenazas de imponer nuevos aranceles al bloque europeo en respuesta. Ese acercamiento se da en un contexto en el que Estados Unidos, México y Canadá sostienen negociaciones paralelas sobre el futuro del tratado norteamericano.
Sheinbaum no precisó si México contempla un escenario donde el T-MEC se sustituya por un pacto exclusivamente bilateral, aunque explicó que la revisión del tratado seguirá “ese es un tema” distinto al de los aranceles, coordinado —al igual que la negociación arancelaria— por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, con apoyo de un equipo de asesores.
Negociaciones formales hacia finales de septiembre
La presidenta adelantó que las conversaciones formales sobre la revisión del tratado “van a haber” hacia finales de septiembre, encuentro en el que también se retomarán los temas arancelarios discutidos en la llamada con Trump. Ese calendario coincide con reportes de medios que sitúan la cuarta ronda de negociaciones bilaterales prevista para el 28 y 29 de septiembre en Washington, luego de una tercera ronda celebrada en julio en la Ciudad de México en la que, según esas mismas fuentes, ambos gobiernos reportaron avances en acero, aluminio, sectores estratégicos y sustitución de importaciones procedentes de Asia.
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Sobre la llamada telefónica en sí —reportada originalmente por el medio Politico antes de que Sheinbaum la confirmara públicamente— la mandataria evitó profundizar en detalles y se limitó a señalar que el diálogo giró en torno a los aranceles, no directamente al futuro del tratado como acuerdo trilateral o bilateral. Habría, de acuerdo con lo dicho por la presidenta, un avance relevante en el primer eje —el de los aranceles— aunque “todavía no llegamos al último punto”, mientras que en el segundo eje, el de la revisión del tratado, también reportó progresos sin ofrecer una fecha específica de cierre.
El intercambio en la mañanera dejó abierta la incógnita sobre si el eventual acuerdo comercial entre México y Estados Unidos implicará modificaciones estructurales al T-MEC como tratado trilateral, o si se limitará, por ahora, a ajustes arancelarios dentro del marco vigente. Esa definición, según lo expuesto por la propia Sheinbaum, dependerá en buena medida de lo que se acuerde en la próxima ronda de negociaciones formales.
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