Durante más de veinte comunidades rurales en Hidalgo, la presa Endhó —conocida entre los habitantes de la zona como “la cloaca más grande del mundo”— se ha convertido en el símbolo de una crisis sanitaria y ambiental que, de acuerdo con un reportaje publicado por The New York Times, se arrastra desde hace décadas.
Según la investigación, firmada por el periodista Emiliano Rodríguez Mega, desde la década de 1970 las autoridades federales desviaron las aguas pluviales y residuales de la Ciudad de México hacia esta región, convirtiéndola en el destino final de los desechos de más de 20 millones de personas. A esto se suma el vertido de más de 100 fábricas y una refinería que, de acuerdo con el reportaje, descargan sus residuos sin tratamiento en el río Tula, afluente directo de la presa.
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Un relator de la ONU habla de “zona de sacrificio”
El texto señala que el relator especial de Naciones Unidas sobre tóxicos y derechos humanos clasificó la cuenca del Endhó como una de las “zonas de sacrificio” más antiguas de México, es decir, un territorio donde la salud de la población local y los ecosistemas habrían sido comprometidos deliberadamente para beneficiar a la capital y a la industria circundante.
El reportaje documenta que la planta de tratamiento de Atotonilco procesa apenas alrededor del 60% de las aguas residuales de la capital antes de que el resto llegue al sistema del río Tula.
Testimonios de vecinos: un mapa de fallecimientos por cáncer
Una de las voces centrales del reportaje es Yury Uribe, activista de 45 años en General Pedro María Anaya, quien —según el medio— llevó un conteo propio de al menos 42 muertes por cáncer, 15 sobrevivientes y seis casos activos concentrados en unas pocas cuadras de su comunidad. Uribe fue citada diciendo que “no es normal tener tanta gente enferma”.
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Otros testimonios recogidos por el Times describen un ambiente cotidiano marcado por nubes de espuma química, olor a azufre y una plaga de mosquitos derivada de la proliferación del lirio acuático invasor, que —de acuerdo con estimaciones gubernamentales citadas en el reportaje— creció más de 27 veces su tamaño inicial en unos meses durante 2024.
Datos oficiales incompletos y falta de estudios epidemiológicos
De acuerdo con datos crudos del instituto de estadística mexicano citados por el diario estadounidense, las tasas de mortalidad por cáncer en el municipio de Tula de Allende habrían superado el promedio nacional cada año desde 2016, en ciertos periodos hasta en más de 50%. En el municipio vecino de Tepetitlán, las muertes por insuficiencia renal y enfermedades urinarias también habrían duplicado en ocasiones la media nacional, según la misma fuente.
Sin embargo, el reportaje subraya que no existen datos públicos de salud específicos para las localidades más cercanas a la presa y que los resultados de un censo sanitario realizado en 2024 por brigadas estatales y federales nunca fueron divulgados. Dos investigadores consultados por el Times, bajo condición de anonimato por temor a perder financiamiento público, habrían señalado que el gobierno se negó a financiar estudios epidemiológicos en la zona.
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Juan Francisco Martínez, excoordinador de vigilancia epidemiológica en Hidalgo, fue citado afirmando que existe una correlación “obvia, fuerte y coherente” entre la contaminación y los casos de cáncer, aunque reconoció que no hay estudios que prueben una relación de causalidad directa.
Hasta el cierre de la publicación original, la Secretaría de Salud federal y la Cofepris no habían respondido a las preguntas del Times sobre el tema.
Pozos contaminados con arsénico, mercurio y plomo
El reportaje también documenta que, según reportes de la Comisión Nacional del Agua consultados por el medio, los pozos de agua potable de la región presentarían niveles de arsénico, mercurio, plomo, nitratos y bacterias fecales por encima de los límites permitidos por la normativa mexicana. Un informe oficial de 2024, citado en la investigación, habría encontrado una “huella química y molecular idéntica” entre el agua de la presa y la de los pozos locales.
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No obstante, una funcionaria de la Comisión Nacional del Agua, Mayela Godínez, habría descartado esa conclusión, señalando —de acuerdo con el Times— que técnicos de la dependencia le aseguraron que el agua de los pozos “no está contaminada”.
El decreto de AMLO y las críticas por falta de presupuesto
En 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto que obliga al gobierno a remediar el daño ambiental acumulado en la presa, incluyendo la eliminación de la maleza acuática y el control de mosquitos. Según el reportaje, hasta el momento se habrían fumigado 27 comunidades y retirado el equivalente a 42 albercas olímpicas de lirio acuático.
Sin embargo, el propio texto señala que el decreto no destinó presupuesto nuevo para la limpieza de la presa, que enfrenta resistencia de agricultores que utilizan el agua contaminada como fertilizante, y que el plan no contempla acciones específicas de salud pública para los habitantes de la zona.
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Meta descripción sugerida (155 caracteres): Comunidades de Hidalgo denuncian aumento de cáncer vinculado a la presa Endhó, donde por décadas se vierten aguas de la CDMX, según el NYT.
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