El asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera, una estudiante española de 21 años que realizaba un intercambio académico en Morelos, volvió a colocar a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) frente a una serie de hechos violentos que han marcado a su comunidad durante 2026.
La joven, originaria de Canarias y alumna de la Universidad de Granada, fue asesinada la noche del 12 de septiembre tras ser atacada con un arma blanca en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla, donde se realizaba la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal.
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Tras la agresión, Claudia alcanzó a correr hacia el recinto para pedir ayuda, pero murió a causa de las heridas. La principal hipótesis difundida inicialmente apunta a un presunto asalto. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Morelos investiga el crimen bajo protocolo de feminicidio y estableció comunicación con autoridades consulares de España.
El fiscal de Morelos, Fernando Blumenkron, declaró: “La Fiscalía General del estado intervino desde el primer momento en el levantamiento del cuerpo con protocolo de feminicidio, que esa es una de las indicaciones que se han dado para cualquier muerte violenta de una mujer”.
Los primeros días de marzo de 2026 marcaron el inicio de una crisis en la UAEM. Kimberly Joselín Ramos Beltrán fue localizada sin vida el 2 de marzo y, tres días después, el 5 de marzo, Karol Toledo Gómez también fue encontrada asesinada. Ambos feminicidios provocaron una movilización que derivó en tomas de instalaciones y un paro estudiantil que se prolongó durante semanas.
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Dos meses después, Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, desapareció el 24 de mayo y fue localizada sin vida nueve días después, el 2 de junio. Así, el asesinato de Claudia se convirtió en el cuarto caso de una estudiante vinculada con la UAEM que fue asesinada o localizada sin vida durante los primeros nueve meses del año.
Aunque los cuatro expedientes tienen circunstancias y clasificaciones distintas, los casos provocaron movilizaciones, exigencias de justicia y reclamos para reforzar la seguridad de la comunidad universitaria.
Kimberly Joselín Ramos, el feminicidio que detonó las protestas
Kimberly Joselín Ramos Beltrán tenía 18 años y estudiaba en la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de la UAEM. Desapareció el 20 de febrero y su familia inició la búsqueda después de perder contacto con ella.
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El 2 de marzo, su cuerpo fue localizado en la zona norte de Cuernavaca. La Universidad Autónoma del Estado de Morelos condenó públicamente el feminicidio y declaró que la comunidad universitaria se encontraba de luto.
Durante la investigación fue detenido Jared Alejandro “N”, también estudiante de la UAEM y señalado por las autoridades como probable responsable. La Fiscalía informó que durante las diligencias fueron localizadas pertenencias de Kimberly y el caso quedó bajo investigación judicial.
Mientras Kimberly permanecía desaparecida, estudiantes comenzaron a organizarse para exigir avances en su búsqueda. Tras la confirmación de su asesinato, la protesta escaló con la toma del edificio de Rectoría y el inicio de un plantón en Ciudad Universitaria, donde decenas de alumnos permanecieron durante la noche y convocaron a nuevas movilizaciones.
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La respuesta también llegó desde el Gobierno de Morelos. La gobernadora Margarita González Saravia aseguró que daría seguimiento al caso y pidió que no hubiera impunidad en las investigaciones.
Karol Toledo desapareció el mismo día que fue localizada Kimberly
Karol Toledo Gómez, de 18 años y estudiante de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec, desapareció el 2 de marzo, el mismo día en que fue localizado el cuerpo de Kimberly y mientras la comunidad universitaria comenzaba a movilizarse por el primer feminicidio. La crisis universitaria se profundizó de inmediato.
La UAEM exigió públicamente su localización y estudiantes, familiares y compañeros realizaron movilizaciones mientras continuaba su búsqueda.
Tres días después, el 5 de marzo, Karol fue localizada sin vida. Las autoridades confirmaron que su muerte era investigada como feminicidio y la Fiscalía de Morelos descartó posteriormente una relación entre su caso y el de Kimberly.
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Su asesinato provocó una nueva reacción de alumnos, familiares y autoridades universitarias. La protesta que había comenzado con la exigencia de justicia para Kimberly se transformó en una movilización más amplia que exigía respuestas por ambas jóvenes, además de garantías de seguridad dentro y fuera de los espacios universitarios.
Michelle Itzayana fue localizada sin vida nueve días después de desaparecer
El 24 de mayo, Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años y alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM, desapareció en Yautepec.
Durante los nueve días posteriores, estudiantes y miembros de la comunidad universitaria realizaron acciones para difundir su ficha de búsqueda y exigieron avances en su localización. La propia UAEM expresó solidaridad y acompañamiento a su familia. El 2 de junio, Michelle fue localizada sin vida.
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A diferencia de los casos de Kimberly y Karol, las autoridades no habían informado públicamente una clasificación definitiva como feminicidio en las actualizaciones disponibles. su asesinato volvió a provocar indignación y exigencias de esclarecimiento entre sectores de la comunidad universitaria.
La UAEM lamentó el hallazgo y exigió que los hechos fueran esclarecidos, además de expresar solidaridad con su familia.
Claudia Tacoronte, la estudiante española asesinada durante un intercambio
El cuarto caso ocurrió más de tres meses después de que Michelle fuera localizada sin vida. Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, era originaria de Canarias y cursaba el cuarto año de Educación Infantil en la Universidad de Granada. Había llegado a Morelos para realizar una estancia de movilidad académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
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La noche del 12 de septiembre fue asesinada en Cuautla. La Fiscalía de Morelos investiga el crimen bajo el protocolo de feminicidio, mientras las autoridades españolas mantienen contacto con la familia y las autoridades judiciales mexicanas.
La UAEM exigió una investigación exhaustiva y con perspectiva de género. La Universidad de Granada también condenó el asesinato y puso a disposición de la familia y de las autoridades consulares españolas su apoyo.
El crimen también provocó reacciones en Canarias. El Ayuntamiento de Santa Brígida, municipio donde residía Claudia, expresó su consternación e indignación por su asesinato, mientras otras instituciones españolas se sumaron a las muestras de condena.
El paro estudiantil que siguió a los feminicidios de Kimberly y Karol
Los feminicidios de Kimberly y Karol, localizadas sin vida entre el 2 y el 5 de marzo, no sólo provocaron pronunciamientos institucionales.
Desde los primeros días de ese mes, estudiantes de distintas unidades académicas iniciaron protestas que incluyeron la toma de instalaciones, un plantón en Ciudad Universitaria y la suspensión de actividades.
La UAEM abrió una serie de comunicaciones con el movimiento denominado Resistencia Estudiantil. Durante marzo se realizaron gestiones para establecer una mesa central de diálogo y la Rectoría entregó una Carta Institucional de Garantías para los alumnos que participaron en la protesta.
Para el 19 de marzo, cuando habían transcurrido más de 20 días de movilización, las demandas estudiantiles ya incluían justicia para Kimberly y Karol, garantías de seguridad y medidas para atender las condiciones de riesgo en los distintos espacios universitarios.
La institución mantuvo su exigencia de justicia con perspectiva de género por ambos feminicidios y aseguró que establecería mecanismos de atención para las demandas de los estudiantes.
La Universidad de Granada rinde homenaje a Claudia Tacoronte
Este lunes 14 de septiembre, mientras en Morelos continuaban las investigaciones por el asesinato de Claudia Tacoronte, la Universidad de Granada realizó el homenaje que había convocado para las 11:00 horas, tiempo local de España.
Profesores, estudiantes y trabajadores guardaron un minuto de silencio en memoria de la joven en los accesos de distintos centros universitarios. El homenaje se replicó en la comunidad académica donde Claudia cursaba Educación Infantil antes de viajar a México, mientras compañeros y docentes expresaron su consternación por el asesinato de la estudiante durante su estancia de intercambio.
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