Eduardo Bustos Pérez, agente de la Guardia Nacional (GN) hallado sin vida en Guerrero junto a tres personas más, había denunciado en un video difundido en redes sociales una presunta red de complicidad entre mandos de la corporación, la Fiscalía estatal y el grupo criminal Los Tlacos, momentos antes de ser asesinado.
En la grabación, de más de ocho minutos, el agente se identificó como elemento especializado en investigación, con curso de investigación, comisionado a la coordinación estatal de la Guardia Nacional en Ocotitlán, referido por el propio agente en un momento de la grabación como “Cotito”.
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Qué dijo el agente antes de morir
Bustos Pérez se presentó en el video como integrante de la 37 Coordinación de la Guardia Nacional con sede en Iguala. El medio El Financiero reportó que se trataría de la 27 Coordinación con la misma sede; ninguna autoridad ha precisado oficialmente el dato.
El agente afirmó que su superior directo, identificado como “el cabo Medina”, le ordenó que le diera vigilancia al grupo de “Los Ardillos” en la localidad de Xaltianguis.
Según su relato, sus funciones consistían en elaborar reportes escritos, tomar fotografías, mapear y georreferenciar puntos en los poblados de Xaltianguis, Ocotitlán y Tierra Colorada, para remitir esa información a Medina.
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Bustos Pérez explicó que Medina se coordinaba con una persona identificada como “Montoro”, adscrita al área de delitos graves de la Fiscalía estatal, y que ambos respondían a órdenes de “Los Tlacos”, quienes a su vez transmitían instrucciones a elementos de la Guardia Nacional.
El agente de la Guardia Nacional en Guerrero fue hallado muerto horas después de difundir un video en el que denunció una presunta red de complicidad entre mandos de la corporación, la Fiscalía estatal y el grupo criminal Los Tlacos para desplazar a la organización rival Los Ardillos del municipio de Juan R. Escudero.
El agente sostuvo que el objetivo de esa estructura era que “los Tlaco tomen el control de todo Juan N. Escudero y Xaltianguis”, al señalar que Los Ardillos no colaboran ni con el gobierno ni con Los Tlacos. Añadió que el siguiente objetivo de expansión sería el municipio de Acapulco.
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Señalamientos sobre pagos y complicidad
En su declaración, Bustos Pérez precisó montos concretos de pago dentro de la estructura que denunció. Afirmó que a Medina y a Montoro “les están dando un sueldo neto de aproximadamente cien mil pesos a la quincena”, entregado en efectivo de manera directa en la ciudad de Chilpancingo por integrantes de Los Tlacos.
El agente agregó que mandos de mayor jerarquía, con presencia en Chilpancingo, en el área conocida como MEGNA y en la coordinación estatal de Ocotitlán, recibirían “trescientos o doscientos mil pesos a la quincena”, un monto superior al que percibiría Medina.
Bustos Pérez mencionó además a una persona identificada como “Jacinto Varona”, a quien dijo haber escoltado durante un mes. Según su relato, Varona mantendría un conflicto personal con Los Ardillos por un presunto secuestro de una trabajadora suya, lo que lo habría llevado a colaborar con Los Tlacos.
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El agente también describió, sin precisar si se refería a una orden directa o a una práctica generalizada entre la tropa, instrucciones para cometer actos delictivos: “roba, viola, mata... secuestra, haz lo que tengas que hacer”, en referencia a órdenes que, según su testimonio, reciben los elementos de menor rango.
Ninguno de los señalamientos hechos por el agente en el video, incluidos los nombres de “Medina”, “Montoro” y “Jacinto Varona”, ha sido confirmado por alguna autoridad. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que las circunstancias de la grabación forman parte de las investigaciones en curso.
El operativo que salió mal
Bustos Pérez relató un operativo armado organizado por Medina, en conjunto con la Fiscalía y la Guardia Nacional, con el propósito de dar de baja a líderes de Los Ardillos en el poblado de Xaltianguis. Según su versión, el Ejército participó únicamente en un cateo en la zona centro y con apoyo de un helicóptero.
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El agente atribuyó el fracaso de la misión a la intervención de esa aeronave: “ese helicóptero fue el que la regó todo”, dijo, al señalar que su llegada impidió que las fuerzas terrestres se posicionaran antes de cerrar el cerco planeado sobre el poblado de Colorada.
Tras el fallo, según su relato, las tropas fueron replegadas a Ocotitlán en espera de nuevas órdenes. Bustos Pérez agregó que se preveía una segunda incursión sobre la zona, derivada de la exigencia de Los Tlacos de tomar el control de las plazas de Xaltianguis y Juan R. Escudero.
Hallazgo de los cuerpos y refuerzo de seguridad
El cuerpo de Bustos Pérez y el de tres personas más fueron localizados en la localidad de Plan de Lima, municipio de Juan R. Escudero, según informó la Sedena. El agente se encontraba en días de descanso en Guerrero, entidad de la que era originario.
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Tras el hallazgo, la dependencia reforzó el despliegue interinstitucional en la región con 284 efectivos, dos aeronaves y 36 vehículos. La Sedena adelantó que en los próximos días llegará un contingente mayor, que permanecerá en la zona hasta detener a los responsables.
Como parte de una operación conjunta entre personal militar, la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado y la Policía Estatal, el 5 de septiembre se detuvo a 16 presuntos integrantes de Los Ardillos en los poblados de Pablo Galeana, Río Verde y Xaltianguis, en el municipio de Acapulco. Entre los detenidos se encuentra quien sería el operador financiero del grupo.
Durante esas acciones se aseguraron 12 armas de fuego, más de 36 mil 700 cartuchos, 17 dosis de metanfetamina, 10 máquinas tragamonedas, dos motocicletas y un vehículo. Los detenidos y lo asegurado quedaron a disposición de la autoridad jurisdiccional correspondiente.
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