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Carlos Jiménez expone la crudeza del crimen contra la familia del músico de la banda Camilo Séptimo: “De los casos más dificiles”

El reportero acostumbrado a cubrir los peores crímenes de narco y seguridad, que incluso fue amenazado de muerte en varias ocasiones, señaló este como el caso más duro de cubrir

Un departamento en Grand Viüre —el fraccionamiento residencial de Bosque Esmeralda donde vivía el tecladista de Camilo Séptimo— cuesta lo que la mayoría de los mexicanos no gana en varios años de trabajo. Crédito: Especial

Los periodistas que cubren crímenes y casos de narcotráfico suelen habituarse a ver escenas crudas de asesinatos, sangre y cuerpos, pero hay ocasiones en que algunos casos trastocan las emociones más profundas de los profesionales. El periodista Carlos Jiménez declaró que el caso que más le ha conmocionado es el de la reciente masacre del tecladista de la banda de rock Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su pequeña de tres años, la empleada del hogar de 21, así como la del perro.

“Es de las imágenes más difíciles, más sobrecogedoras que me ha tocado ver. La forma en que fueron asesinadas estas personas, sobre todo la crudeza con la que actuó este sujeto. La niña de tres años queda sin vida sobre su mamá dentro de una regadera y hay huellas de sangre de esta niña que pisó la sangre, que corrió. Es decir, el sujeto fue asesinando persona por persona dentro de casa mientras algo hacía, algo les exigía, algo estaba buscando”, comentó en el programa de radio con Azucena Uresti.

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Y es que los detalles a los que se refiere es que cuando entraron los policías siguieron las huellas de sangre en el departamento y encontraron pisadas pequeñas que correspondían a la pequeña niña de tres años llamada Sofía, es decir que en la mecánica de hechos narrada, el asesino pudo haber matado a su madre primero, la niña pisó su sangre y caminó por la casa antes que el sujeto la sujetara y asesinara en el baño colocándola junto a su madre, encontrada amarrada de pies y manos, quien estaba embarazada. Incluso en videos filtrados de peritos que junto a los policías se les escucha decir que creen que la niña estaría desmayada y que pidieran una ambulancia para ayudarla, ya que por sus huellas pensaban que pudiera estar aún con signos vitales, sin embargo no era así, al acercarse notaron que tenía un disparo fatal.

Carlos Jiménez describió el asesinato de Jonathan Meléndez y su familia como el caso más duro que le tocó cubrir, por la forma en que fueron atacadas las víctimas dentro de un penthouse en Atizapán de Zaragoza y por la secuencia de violencia que, según los primeros datos de la investigación, se desarrolló entre la tarde y la noche del martes 1 de septiembre de 2026. El crimen dejó cinco víctimas: el músico conocido como “Honas”, su esposa embarazada, su hija de tres años, la trabajadora del hogar Aleyda Romero y la mascota de la familia; un niño de seis años fue el único sobreviviente.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México precisó que el ataque ocurrió entre las 17:30 y las 19:40 horas en el fraccionamiento Grand Viure, en Bosque Esmeralda. La primera autoridad ingresó al inmueble hasta las 23:50, cuando policías de Atizapán entraron al departamento y localizaron con vida al menor.

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Jiménez, reportero especializado en crimen y narcotráfico, dijo que las imágenes del lugar fueron de las más difíciles que había visto. Relató que la niña de tres años quedó sin vida sobre el cuerpo de su madre dentro de una regadera y que había huellas de sangre de la menor sobre el piso, una escena que, a su juicio, mostraba que el agresor fue atacando a cada persona mientras exigía algo o buscaba algún objeto dentro de la vivienda.

La versión que se conoció en las primeras horas del caso apuntó a una exigencia de 300 mil pesos ligada a un conflicto por propiedades que se rentaban por Airbnb en la zona de Valle de Bravo. Esa línea también incluyó dos variantes: una, que el dinero correspondía a una deuda; otra, que se trataba de un préstamo pendiente.

Los guardias escucharon una voz desde adentro antes del hallazgo

El hijo de Jonathan Meléndez, tecladista del grupo Camilo Séptimo, rendirá testimonio como testigo dentro de la investigación por un multihomicidio. (Especial Infobae México)

De acuerdo con la reconstrucción narrada por Jiménez, un amigo de Jonathan alertó a las autoridades alrededor de las 20:00 horas porque llevaba cuatro horas sin saber de él. El hombre llegó al departamento con personal de seguridad del edificio, tocó la puerta y escuchó una respuesta desde el interior.

La persona que contestó dijo que sí era Jonathan, pero que no podía abrir. El amigo respondió de inmediato que esa voz no correspondía a la del músico, aunque en ese momento no contaban con llaves ni con una forma de entrar al penthouse.

Los guardias y el acompañante se retiraron para buscar apoyo policial. Regresaron cerca de las 23:00 horas junto con policías de Atizapán, elementos de Semar y la madre de la dueña del inmueble, quien facilitó el acceso al departamento.

Cuando los agentes entraron, el presunto agresor ya había escapado. Las autoridades no habían precisado públicamente si la puerta fue abierta desde dentro, si se utilizó una llave o si fue necesario forzar el acceso principal.

Jonathan Meléndez, tecladista del grupo Camilo Séptimo, y su familia, fueron asesinados en Atizapán de Zaragoza. (Instagram: camiloseptimomx)

En la revisión posterior, agentes y personal participante recorrieron pasillos, habitaciones y áreas cercanas a las ventanas para ubicar una posible ruta de salida. Entre los registros del caso quedaron asentadas huellas y manchas de sangre sobre el piso del penthouse.

Jonathan Meléndez tenía 38 años. Su esposa Ana Paula tenía 35 y cursaba un embarazo de cuatro meses; su hija Sofía tenía tres años, y la cuarta víctima era una joven de 21 años que trabajaba en el domicilio.

Aleyda Romero protegió al niño de seis años antes de salir del cuarto

La joven fue identificada de manera preliminar como Aleyda Romero, a quien familiares y personas cercanas llamaban “Alexis”. Su papel fue central en la supervivencia del hijo mayor de la pareja, porque estaba con él en una de las recámaras cuando comenzó el alboroto dentro de la casa.

Foto: Instagram

Según la información difundida sobre la mecánica de los hechos, Aleyda le dijo al niño que no saliera del cuarto sin importar lo que escuchara y que se escondiera. También se planteó que pudo cerrar la puerta con seguro, una posibilidad sostenida por el hecho de que no se encontraron huellas de pisadas en esa habitación, a diferencia de otras áreas del departamento.

Después de dejar al menor protegido, la joven salió para intentar ayudar a Ana Paula y a Sofía. Las tres fueron asesinadas dentro del inmueble.

El niño de seis años permaneció oculto durante el ataque y fue encontrado con vida por las autoridades. Algunas reconstrucciones lo ubicaron debajo de una cama y otras entre cobijas, pero coincidieron en que se mantuvo escondido hasta la llegada de los agentes.

Ese menor fue el único integrante de la familia localizado con vida. La misma investigación confirmó la muerte del perro de la familia, un dato que amplió la dimensión del ataque y la violencia ejercida dentro del domicilio.

(Ig:honasmelendez)

En entrevista, la tía de Aleyda pidió justicia y sostuvo que su sobrina no merecía morir de esa manera. La familiar la describió como una joven responsable con su trabajo y afirmó que quedó atrapada en un hecho de violencia ajeno a ella.

La investigación se concentró en un socio y en una disputa económica

Desde las primeras horas, el caso apuntó a una relación previa entre una de las víctimas y uno de los detenidos. La línea principal de la indagatoria se concentró en una posible disputa por más de 300 mil pesos vinculada a negocios compartidos.

El miércoles, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Omar García Harfuch informó que, tras un operativo coordinado entre autoridades estatales y federales, fueron detenidos Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” por su probable participación en el crimen. La investigación colocó en el centro a Diego Sebastián “N” como socio comercial de Meléndez.

La Fiscalía del Estado de México confirmó las detenciones (x / Fiscalía Edoméx)

La fiscalía sostuvo que el móvil habría estado relacionado con una deuda superior a esa cantidad y con diferencias administrativas en una agencia de viajes de la que eran socios Jonathan Meléndez y Diego Sebastián “N”. Esa hipótesis buscó explicar tanto la confrontación previa como el acceso del agresor al inmueble.

Otra línea de la indagatoria señaló que uno de los detenidos habría aprovechado una relación de confianza con las víctimas para entrar al penthouse sin generar una alerta inmediata. Esa posibilidad cobró peso por el tiempo transcurrido entre el inicio estimado del ataque y la entrada de las autoridades.

Diego Sebastián “N” también arrastraba señalamientos públicos previos por presunto fraude relacionado con rentas vacacionales. Meses antes del crimen, esos señalamientos circularon en redes sociales.

El 21 de julio de 2026, una usuaria publicó en un grupo de Facebook una advertencia sobre él y una mujer a la que identificó como su socia. Según ese testimonio, ambos ofrecían propiedades de descanso en Valle de Bravo, Acapulco y Tepoztlán bajo el nombre “+ Relax” y después con la razón social “NOMAD P.M.”.

La denunciante afirmó haber perdido cerca de 500 mil pesos por una renta en Valle de Bravo. Otra versión incorporada al caso señaló que una víctima de esas operaciones aseguró haber sido estafada con 400 mil pesos y describió a los involucrados como personas “muy cautivadoras”.

El sujeto fue captado con gorra y mochila dentro de un ascensor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso exhibió omisiones en la cobertura pública de una de las víctimas

La consternación por el multihomicidio alcanzó también a usuarios de X, donde varias personas reclamaron que la trabajadora del hogar no quedara relegada en la cobertura pública del caso. En esos mensajes pidieron que Aleyda fuera nombrada y tratada con la misma dignidad que el resto de las víctimas.

Ese reclamo surgió mientras todavía no se hacía pública su identidad y sus familiares apenas avanzaban en el reconocimiento. Más tarde se informó que la joven ya había sido identificada por sus allegados.

El fraccionamiento Grand Viure, en Bosque Esmeralda, permaneció resguardado por policías municipales después del multihomicidio. La presencia de vigilancia en esa zona residencial contrastó con la facilidad con la que el agresor habría entrado y escapado del inmueble.

Para Jiménez, la crudeza del caso no estuvo solo en el número de víctimas, sino en la mecánica del crimen dentro de un espacio cerrado, en la condición de una mujer embarazada, en el asesinato de una niña pequeña y en la supervivencia de un niño que quedó oculto mientras ocurría la agresión. Esa combinación fue la que lo llevó a afirmar que había sido la cobertura más difícil de su carrera.

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