Agregar Infobae enGoogle

Mexcalpique reaparece en el Lago de Texcoco: qué revela su regreso sobre la recuperación del ecosistema

El retorno de organismos que forman parte de su alimentación y el incremento de aves, muestra avances en la restauración ambiental del área natural protegida

El retorno de organismos que forman parte de su alimentación y el incremento de aves, muestra avances en la restauración ambiental del área natural protegida

El mexcalpique, un pequeño pez endémico de la cuenca de México, volvió a encontrarse en cantidades importantes en el Lago de Texcoco, Estado de México. Su reaparición representa una señal favorable para el ecosistema después de los trabajos destinados a recuperar los espejos de agua y restaurar los humedales de la región.

Durante la actual temporada de lluvias se observaron ejemplares en distintas zonas del Área Natural Protegida (ANP) Lago de Texcoco. Las estimaciones indican que la especie podría tener presencia en una superficie superior a las mil 200 hectáreas, un dato que permite dimensionar el alcance de su retorno.

Más allá de la cantidad de peces registrados, el hallazgo ofrece información sobre las condiciones ambientales de los cuerpos de agua. La supervivencia del mexcalpique depende, entre otros factores, de la disponibilidad de alimento y de un hábitat capaz de sostener su reproducción.

PUBLICIDAD

Por ello, su presencia abundante puede interpretarse como un indicador de que algunas zonas del lago recuperaron condiciones favorables para la vida acuática. Sin embargo, este avance no significa que la especie haya dejado de estar en riesgo ni que su permanencia esté garantizada.

¿Por qué es importante el regreso del mexcalpique al Lago de Texcoco?

El mexcalpique cumple una función biológica relevante dentro de los humedales. Al formar parte de la cadena alimenticia del Lago de Texcoco, su recuperación también puede beneficiar el equilibrio entre los diferentes organismos que habitan en el área protegida.

El regreso del mexcalpique y el aumento de aves migratorias reflejan los avances en la recuperación de los humedales del Lago de Texcoco. (Imagen ilustrativa)

Uno de los factores que podría explicar su reaparición es el regreso de las larvas de mosca de salmuera, conocidas en la región como “poshi” o “poxi”. Estos organismos constituyen una fuente importante de alimento para el pequeño pez.

PUBLICIDAD

La presencia simultánea del mexcalpique y de su principal alimento muestra que la recuperación no se limita a una sola especie. Por el contrario, revela la reactivación de algunas relaciones biológicas indispensables para el funcionamiento del humedal.

Una mayor disponibilidad de larvas podría favorecer la alimentación, reproducción y permanencia del pez en los cuerpos de agua. A su vez, el fortalecimiento de esta cadena alimenticia puede repercutir positivamente en otras especies que dependen del ecosistema del Lago de Texcoco.

Aumenta la presencia de aves en el área natural protegida

Los indicios de recuperación también se observan en la población de aves migratorias y residentes. Actualmente se reportan más de 290 mil ejemplares en el Lago de Texcoco, frente a los aproximadamente 250 mil contabilizados durante 2025.

Esto representa un aumento de alrededor de 40 mil aves y refuerza la importancia de conservar los cuerpos de agua. Los humedales proporcionan alimento, refugio y espacios de descanso para las especies que permanecen en la región o atraviesan la zona durante sus rutas migratorias.

El regreso del mexcalpique, la presencia de larvas de mosca de salmuera y el incremento de aves forman parte de un mismo proceso. En conjunto, estos elementos sugieren que las acciones de restauración comenzaron a generar resultados visibles en diferentes niveles del ecosistema.

La recuperación del mexcalpique todavía enfrenta riesgos

Aunque los registros recientes son positivos, la abundancia observada durante las lluvias no garantiza que el mexcalpique mantenga poblaciones estables durante todo el año. Las condiciones de los cuerpos de agua pueden cambiar entre temporadas y afectar la disponibilidad de alimento, refugio y zonas de reproducción.

El principal desafío será conservar los avances alcanzados y evitar que el deterioro ambiental vuelva a reducir su presencia. Esto requiere mantener los trabajos de restauración, proteger los humedales y dar seguimiento a las poblaciones de especies endémicas, migratorias y residentes.

La reaparición del mexcalpique muestra que el Lago de Texcoco conserva capacidad para recuperar parte de su biodiversidad cuando existen condiciones ambientales adecuadas. No obstante, también funciona como un recordatorio de que la restauración ecológica es un proceso de largo plazo y que los primeros resultados necesitan consolidarse mediante acciones permanentes de conservación.

PUBLICIDAD