La cuna de Moisés crece en agua —sin tierra ni maceta— siempre que sus raíces reciban oxígeno, luz indirecta y nutrientes disueltos.
La planta, cuyo nombre científico es Spathiphyllum wallisii, tolera el cultivo de esta manera porque en su hábitat natural crece junto a ríos y zonas pantanosas de América del Sur, según la Real Sociedad de Horticultura de Gran Bretaña (RHS).
El traslado del sustrato al agua requiere cuatro pasos concretos y un mantenimiento sencillo que cualquier persona puede hacer en casa.
Paso 1: sacar la planta de la maceta y limpiar bien las raíces
El primer paso es elegir una planta sana: hojas verdes firmes, sin amarillamiento ni manchas. Sacarla de la maceta con cuidado y sacudir la tierra sin jalar las raíces.
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Después, enjuagar el sistema radicular bajo el chorro de agua tibia hasta que no quede ningún resto de sustrato. Este paso no es opcional: los residuos de tierra se pueden descomponer dentro del agua y generan bacterias que pudren las raíces, advierte el sistema de extensión de la Universidad de Florida.
Antes de colocar la planta en el recipiente, se deben revisar las raíces. Las sanas son blancas o beige y firmes. Las negras, blandas o con mal olor se cortan con tijeras limpias.
Paso 2: elegir el recipiente y acomodar la planta
El recipiente puede ser un jarrón o frasco de vidrio, preferentemente transparente para monitorear el estado de las raíces.
Dentro, se colocan piedras de río o bolitas de arcilla expandida para sostener la planta y mantenerla estable.
Lo que debe quedar sumergido son solo las raíces. El tallo y las hojas tienen que quedar por encima del nivel del agua en todo momento: si el tallo se moja de forma permanente, se pudre, según la RHS.
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Paso 3: cómo identificar qué tipo de agua y luz son los ideales
Se debe llenar el recipiente con agua a temperatura ambiente.
El agua de grifo contiene cloro que daña las raíces, por lo que la extensión de la Universidad Estatal de Dakota del Sur recomienda dejarla reposar en un recipiente abierto durante toda la noche antes de usarla: el cloro se evapora solo.
El agua de lluvia también funciona y es la que prefiere la planta, según la RHS.
Colocar el jarrón en un lugar con luz indirecta y brillante. Una ventana orientada al norte o al este es ideal.
El sol directo calienta el agua y daña las raíces, además de quemar las hojas. La RHS y la Universidad de Florida coinciden en que la planta necesita entre 75% y 80% de sombra para desarrollarse bien en interiores.
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La temperatura del cuarto importa. La cuna de Moisés crece bien entre 20 y 29 grados centígrados durante el día. Por debajo de 18 grados, el crecimiento se detiene y la planta puede dañarse.
Paso 4: abonar poco y en la época correcta
El agua sola no alimenta a la planta. Hay que agregar fertilizante líquido balanceado un cuarto de la dosis indicada en el empaque, una vez al mes durante primavera y verano, según la Extensión de la Universidad de Florida.
La institución indica que en invierno la planta descansa y no requiere abono.
Paso 5: el mantenimiento que necesita semana a semana
El mantenimiento se reduce a vigilar el nivel del agua —reponer cuando baje— y limpiar el recipiente cuando aparezca verdín o el agua se enturbie.
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También se deben retirar las hojas secas o amarillas en cuanto aparezcan, sin esperar a que se desprendan solas.
Si el caso es el segundo, es recomendable revisar la calidad del agua o reducir la luz. Si se caen, la planta necesita agua o acusa el cambio de temperatura.
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