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Plantar una cuna de Moisés en agua: paso a paso para que crezca sana

La cuna de Moisés es una de las mejores opciones para interiores en agua porque en su hábitat natural crece junto a ríos y zonas pantanosas

Una planta de espatifilo con flor blanca en un florero de vidrio con agua y piedras sobre una mesa de madera.
Trasladar la cuna de Moisés de la maceta al agua requiere limpieza, el recipiente adecuado y mantenimiento periódico. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La cuna de Moisés crece en agua —sin tierra ni maceta— siempre que sus raíces reciban oxígeno, luz indirecta y nutrientes disueltos.

La planta, cuyo nombre científico es Spathiphyllum wallisii, tolera el cultivo de esta manera porque en su hábitat natural crece junto a ríos y zonas pantanosas de América del Sur, según la Real Sociedad de Horticultura de Gran Bretaña (RHS).

El traslado del sustrato al agua requiere cuatro pasos concretos y un mantenimiento sencillo que cualquier persona puede hacer en casa.

Infografía con una planta en un florero de vidrio, secciones con dibujos de tallos, raíces, un gotero, tijeras y el logotipo de Infobae.
El Spathiphyllum wallisii crece de forma natural en ambientes húmedos, lo que lo hace tolerante al cultivo en agua en interiores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Paso 1: sacar la planta de la maceta y limpiar bien las raíces

El primer paso es elegir una planta sana: hojas verdes firmes, sin amarillamiento ni manchas. Sacarla de la maceta con cuidado y sacudir la tierra sin jalar las raíces.

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Después, enjuagar el sistema radicular bajo el chorro de agua tibia hasta que no quede ningún resto de sustrato. Este paso no es opcional: los residuos de tierra se pueden descomponer dentro del agua y generan bacterias que pudren las raíces, advierte el sistema de extensión de la Universidad de Florida.

Una mano toca el sustrato oscuro y granulado de una planta verde en una maceta de terracota, mientras gotas de agua caen de una regadera metálica.
La cuna de Moisés es una planta tropical originaria de América del Sur que se adapta bien al cultivo en agua dentro del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de colocar la planta en el recipiente, se deben revisar las raíces. Las sanas son blancas o beige y firmes. Las negras, blandas o con mal olor se cortan con tijeras limpias.

Paso 2: elegir el recipiente y acomodar la planta

El recipiente puede ser un jarrón o frasco de vidrio, preferentemente transparente para monitorear el estado de las raíces.

Dentro, se colocan piedras de río o bolitas de arcilla expandida para sostener la planta y mantenerla estable.

Una mano sostiene una planta verde con raíces blancas sobre una vasija redonda de vidrio con agua y piedras.
La planta puede vivir en agua de forma permanente siempre que reciba nutrientes, luz indirecta y el recipiente se mantenga limpio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que debe quedar sumergido son solo las raíces. El tallo y las hojas tienen que quedar por encima del nivel del agua en todo momento: si el tallo se moja de forma permanente, se pudre, según la RHS.

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Paso 3: cómo identificar qué tipo de agua y luz son los ideales

Se debe llenar el recipiente con agua a temperatura ambiente.

El agua de grifo contiene cloro que daña las raíces, por lo que la extensión de la Universidad Estatal de Dakota del Sur recomienda dejarla reposar en un recipiente abierto durante toda la noche antes de usarla: el cloro se evapora solo.

El agua de lluvia también funciona y es la que prefiere la planta, según la RHS.

Infografía con una cuna de Moisés en un vaso con agua, acompañada de ilustraciones sobre riego, iluminación y temperatura.
La guía gráfica detalla las condiciones de agua, luz y temperatura necesarias para el correcto cultivo de la cuna de Moisés en interiores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Colocar el jarrón en un lugar con luz indirecta y brillante. Una ventana orientada al norte o al este es ideal.

El sol directo calienta el agua y daña las raíces, además de quemar las hojas. La RHS y la Universidad de Florida coinciden en que la planta necesita entre 75% y 80% de sombra para desarrollarse bien en interiores.

La temperatura del cuarto importa. La cuna de Moisés crece bien entre 20 y 29 grados centígrados durante el día. Por debajo de 18 grados, el crecimiento se detiene y la planta puede dañarse.

Un lirio de la paz blanco y hojas verdes de Sansevieria y clorofito cubiertas de gotas de agua, con un fondo suavemente desenfocado.
El cultivo en agua elimina la necesidad de sustrato y reduce el riesgo de plagas asociadas a la tierra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Paso 4: abonar poco y en la época correcta

El agua sola no alimenta a la planta. Hay que agregar fertilizante líquido balanceado un cuarto de la dosis indicada en el empaque, una vez al mes durante primavera y verano, según la Extensión de la Universidad de Florida.

La institución indica que en invierno la planta descansa y no requiere abono.

Planta verde con flores blancas en un jarrón de vidrio con agua, raíces visibles y piedras sobre una tabla de madera.
Solo las raíces deben estar sumergidas: si el tallo permanece en contacto con el agua, se pudre, según la Real Sociedad de Horticultura de Gran Bretaña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Paso 5: el mantenimiento que necesita semana a semana

El mantenimiento se reduce a vigilar el nivel del agua —reponer cuando baje— y limpiar el recipiente cuando aparezca verdín o el agua se enturbie.

También se deben retirar las hojas secas o amarillas en cuanto aparezcan, sin esperar a que se desprendan solas.

Una mano toma una hoja amarilla de una planta verde dentro de un recipiente de vidrio con agua y piedras junto a una ventana.
La RHS señala que la cuna de Moisés prefiere el agua de lluvia sobre cualquier otro tipo de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el caso es el segundo, es recomendable revisar la calidad del agua o reducir la luz. Si se caen, la planta necesita agua o acusa el cambio de temperatura.

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