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Antes de TikTok estaban las retas de baile: así se “farmeaba aura” en los 90 en México

Las pistas de las discotecas, los patios escolares y las fiestas familiares eran los escenarios donde los jóvenes mostraban sus mejores pasos para ganar reconocimiento

Antes de TikTok, los videos virales y los llamados “puntos de aura”, los jóvenes de los años 90 y principios de los 2000 en México ya tenían una manera de demostrar seguridad, habilidad y estilo frente a los demás: las retas de baile.

Estas competencias espontáneas surgían en discotecas, fiestas escolares, reuniones familiares, salones y otros espacios de convivencia. Bastaba que dos personas se desafiaran o que alguien se colocara en el centro de la pista para que los asistentes formaran un círculo y comenzara el duelo.

Aunque las retas de baile no pueden considerarse el origen directo de la expresión “farmear aura”, sí representan un antecedente cultural de la dinámica que actualmente identifica a la generación Z. En ambas prácticas existe un objetivo similar: llamar la atención, demostrar confianza y obtener el reconocimiento del grupo.

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La diferencia es que, en los años 90, la recompensa no llegaba mediante reproducciones, comentarios o “me gusta”. El resultado se medía con aplausos, gritos, gestos de sorpresa y el respeto inmediato de quienes rodeaban la pista.

¿Qué tienen en común las retas de baile y “farmear aura”?

La expresión “farmear aura” se utiliza para describir las acciones, movimientos, gestos o actitudes con los que una persona busca incrementar simbólicamente su carisma y prestigio frente a los demás.

Las retas de baile de los años 90 y 2000 reunían a jóvenes en círculos improvisados para demostrar ritmo, creatividad y seguridad, una dinámica considerada antecedente social del actual “farmeo de aura”

El verbo “farmear” proviene del mundo de los videojuegos, donde hace referencia a repetir determinadas acciones para acumular experiencia, recursos o recompensas. En el lenguaje de internet, el concepto fue trasladado a una especie de marcador social imaginario: alguien puede sumar “mil puntos de aura” por realizar algo impresionante o perderlos después de protagonizar un momento vergonzoso.

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En las retas de baile ocurría algo parecido, aunque nadie le asignaba una cifra. Un giro bien ejecutado, una coreografía llamativa o una respuesta improvisada frente al rival podía convertir a un participante en el centro de atención. En cambio, perder el ritmo, tropezar o intentar un movimiento demasiado complicado podía provocar risas y significar la derrota.

Tanto en el “aura farming” como en aquellas competencias, la seguridad era tan importante como la destreza. No siempre ganaba quien dominaba la técnica, sino quien lograba apropiarse del espacio y actuar como si todos los ojos debieran estar sobre él.

Así eran las retas de baile en los años 90 y 2000

Las batallas de baile no tenían necesariamente reglas escritas. Los participantes entraban por turnos al centro del círculo y mostraban sus mejores movimientos mientras el público actuaba como juez.

Durante los años 90, las coreografías difundidas por videoclips, películas y programas de televisión alimentaron el repertorio de los jóvenes. El hip hop, el pop, la música electrónica, el techno y distintos ritmos latinos se combinaban con movimientos improvisados.

Al comenzar los años 2000, el reguetón, la música de grupos juveniles y las coreografías televisivas también encontraron espacio en estas competencias. Algunos participantes reproducían pasos conocidos, mientras otros buscaban sorprender con giros, movimientos de breakdance o combinaciones creadas en ese momento.

La creatividad, el ritmo, la coordinación y el impacto eran fundamentales. Pero también lo era la capacidad de responder al contrincante: cada movimiento funcionaba como un desafío que debía ser superado en el siguiente turno.

Del círculo de baile a la pantalla del celular

Una de las principales diferencias entre ambas generaciones está en el escenario. En los años 90 y 2000, el público se encontraba físicamente alrededor de los bailarines. La competencia ocurría en tiempo real y no existía la posibilidad de repetir una toma, editar un error o seleccionar el ángulo más favorable.

Actualmente, una acción realizada para “farmear aura” puede ser grabada, musicalizada y compartida con millones de usuarios. La mirada del círculo fue sustituida por la audiencia digital, mientras los aplausos dieron paso a las reacciones, los memes y los comentarios.

Además, el “farmeo de aura” no se limita al baile. Puede involucrar una pose, una respuesta ingeniosa, una habilidad deportiva, una manera de caminar o cualquier acto que proyecte seguridad y aparente naturalidad. Sin embargo, el baile continúa siendo una de sus manifestaciones más visibles.

Las retas de baile de los años 90 y 2000 reunían a jóvenes en círculos improvisados para demostrar ritmo, creatividad y seguridad, una dinámica considerada antecedente social del actual “farmeo de aura”

¿Realmente fueron un antecedente de “farmear aura”?

No existe evidencia de que la expresión actual proceda directamente de las retas de baile. El término pertenece a la cultura digital y se encuentra relacionado con el lenguaje de los videojuegos, los memes y las redes sociales.

No obstante, las retas sí pueden interpretarse como un equivalente generacional o un antecedente social. En los dos casos, una persona exhibe sus habilidades frente a una audiencia para conquistar el espacio y elevar su prestigio dentro del grupo.

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