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México y EU cambian la estrategia contra el narco: de capturar capos a perseguir sus redes financieras

La cooperación entre ambos países incorpora intercambio de inteligencia, investigaciones paralelas y coordinación entre la DEA, la UIF y OFAC para golpear a las organizaciones criminales

Omar García Harfuch y Terrance Cole coincidieron en la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), donde destacaron la cooperación entre México y Estados Unidos contra el crimen organizado. (Crédito: X | @OHarfuch)

La cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad está ampliando su objetivo: ya no se concentra únicamente en localizar y detener a líderes del crimen organizado, sino en identificar las redes financieras, logísticas y operativas que permiten a las organizaciones criminales mantener sus estructuras.

Este hecho fue expuesto por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), celebrada en Buenos Aires, Argentina, donde coincidió con el director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terrance Cole.

Durante su participación, Harfuch destacó que el intercambio de información con la DEA se ha acelerado y que las agencias de ambos países mantienen una comunicación que permite compartir inteligencia estratégica y operativa para localizar objetivos prioritarios y fortalecer investigaciones. El funcionario incluso señaló que algunas solicitudes de información se realizan de manera informal para evitar procesos que pueden retrasar la respuesta de las autoridades.

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El secretario puso como ejemplo la operación contra Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en la que, según explicó, se utilizó inteligencia de autoridades mexicanas y tecnología estadounidense.

Una cumbre internacional contra el narcotráfico

Las declaraciones de Harfuch se dieron durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), que se desarrolla del 18 al 20 de agosto en Buenos Aires y es organizada por la DEA y el Ministerio de Seguridad de Argentina.

El encuentro reúne a entre 400 y 600 altos funcionarios de seguridad y delegados de más de 100 países, de acuerdo con información de la Embajada de Estados Unidos en Argentina. Las reuniones se realizan a puerta cerrada y buscan fortalecer los mecanismos internacionales de cooperación contra el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales.

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La IDEC reúne a entre 400 y 600 altos funcionarios de seguridad y delegados de más de 100 países. (Crédito: DEA)

En ese escenario, el titular de la DEA calificó a Harfuch como un “socio de confianza” y destacó la colaboración entre ambos países. El funcionario mexicano, por su parte, señaló que la coordinación con la agencia estadounidense se incrementó de manera significativa y que existe intercambio de información en tiempo real.

UIF y OFAC ya golpeaban las finanzas del CJNG

Uno de los ejemplos más claros de esta estrategia ocurrió semanas antes, cuando Harfuch reveló que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de México se adelantó a Estados Unidos en una investigación contra una red vinculada con el CJNG.

Para el 24 de julio de 2026, la UIF había presentado ante la Fiscalía General de la República (FGR) denuncias contra 55 personas y empresas relacionadas con la estructura financiera del grupo criminal antes de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense hiciera públicas sus designaciones. El universo estaba compuesto por 39 personas físicas y 16 personas morales.

Harfuch explicó entonces que la coordinación entre ambas instituciones se había realizado con anticipación para que las acciones de México y Estados Unidos fueran conjuntas. Es decir, la investigación financiera mexicana ya estaba en marcha cuando Washington anunció sus sanciones.

Este hecho muestra que la cooperación no necesariamente opera bajo un esquema en el que un país espera las acciones del otro. La información financiera puede generar investigaciones en México y, al mismo tiempo, alimentar medidas internacionales contra las mismas estructuras criminales.

La coordinación entre México y Estados Unidos incorpora intercambio de inteligencia, investigaciones paralelas y seguimiento de las estructuras financieras de organizaciones criminales. (Imagen ilustrativa | Infobae México)

155 órdenes de captura y 92 objetivos enviados a EU

Esta coordinación también quedó reflejada en los datos presentados por Harfuch en Buenos Aires.

México mantiene 155 órdenes de detención con fines de extradición relacionadas con investigaciones de agencias estadounidenses como la DEA, el FBI, el Servicio de Alguaciles, el Departamento de Seguridad Nacional, ICE y ATF.

Además, la cooperación con autoridades estadounidenses permitió detener a 14 personas consideradas objetivos prioritarios del FBI, mientras que seis integrantes de la lista de los diez fugitivos más buscados por esa agencia ya fueron capturados, según el balance presentado por el secretario.

Otro resultado fueron tres operaciones coordinadas con el Departamento de Justicia de Estados Unidos que permitieron trasladar a 92 objetivos de alto impacto requeridos por la justicia estadounidense. Entre ellos había integrantes de distintos cárteles y facciones, de acuerdo con Harfuch.

La cifra permite dimensionar que la cooperación bilateral no se limita a intercambiar nombres de presuntos criminales. Incluye investigaciones, detenciones, extradiciones, inteligencia operativa y seguimiento financiero.

Así, el modelo que México y Estados Unidos están mostrando en la IDEC apunta a una estrategia en varios frentes: capturar objetivos prioritarios, seguir el dinero, identificar empresas y operadores financieros, compartir inteligencia y coordinar acciones judiciales.

El caso de los 55 objetivos vinculados con el CJNG resulta particularmente ilustrativo. La investigación no terminó con la identificación de presuntos integrantes de una organización criminal, sino que avanzó hacia sus personas morales, movimientos financieros y estructuras económicas.

La apuesta es que una organización criminal no pueda reconstruirse simplemente después de perder a uno de sus líderes. Para ello, la cooperación entre México y Estados Unidos busca alcanzar no sólo a quienes encabezan los grupos, sino también las redes que les permiten financiarse, operar y mantener sus actividades criminales.

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