Este miércoles, durante una asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), que decidió convocar de “manera urgente”, el gobierno de México se abstuvo de votar para definir “acciones apropiadas” sobre el amago de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, de cancelar las elecciones.
A la reunión en cuestión fueron citados los ministros de relaciones exteriores de la región o de las naciones que forman parte de la OEA.
¿Por qué México se abstuvo de votar sobre la situación en Nicaragua?
En ese sentido, el representante de México, Alejandro Encinas Rodríguez, justificó la abstención del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo por “considerar que la situación interna de Nicaragua no constituye una amenaza a la paz o seguridad hemisférica”.
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Además, advirtió que la Organización podría exceder sus facultades “al abordar los asuntos internos de un Estado que ya no forma parte de la OEA”.
“La experiencia de nuestra región demuestra que marcar una crisis política interna como amenaza a la seguridad hemisférica no necesariamente contribuye a resolverla; por lo contrario, puede generar dinámicas de confrontación, profundizar el aislamiento y abrir la puerta a medidas que lejos de favorecer la resolución pacífica, terminan conduciendo hacia una mayor desestabilización”, dijo el funcionario durante su intervención.
Problemas en Nicaragua no deben ser vistos como de seguridad: Encinas
Encinas Rodríguez, en su participación, aseguró que la convocatoria deja en el “aire” la naturaleza de las “acciones” que discutirán los ministros, y adelantó el rechazó del gobierno mexicano a cambiar el enfoque de la crisis en Nicaragua.
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El representante mexicano ante la OEA consideró que la crisis que vive el país centroamericano es “política y de derechos humanos” y no de seguridad, como se plantea en el organismo multilateral.
Por su parte, el gobierno de Brasil, encabezado por Luiz Inácio Lula Da Silva, votó en contra de la resolución, que terminó aprobándose por 29 votos a favor. Falta ver qué medidas se aplican, ya que Nicaragua no forma parte de la OEA.
La mayoría de los países de América Latina que votaron a favor durante la reunión de urgencia sobre lo que ocurre en Nicaragua, están alineados a la política exterior de Estados Unidos respecto a la situación de la nación centroamericana.
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Sheinbaum evita condenar a Daniel Ortega por cancelar elecciones
Durante su conferencia mañanera del pasado 27 de julio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió el derecho de la autodeterminación de los pueblos, luego de que fue cuestionada sobre la decisión de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, de cancelar para siempre las elecciones en el país.
“Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua, y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia”, comentó la mandataria en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.
Con este tipo de respuestas, Sheinbaum mantiene la postura característica del gobierno del expresidente, Andrés Manuel López Obrador, de evitar señalamientos a mandatarios de América Latina –aparentemente de izquierda– bajo el principio de autodeterminación de los pueblos.
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En México no pasaría algo similar a Nicaragua: Sheinbaum
Aquel 27 de julio, Sheinbaum Pardo también fue cuestionada sobre si propondría la misma medida para México ante el avance de la ultraderecha.
“No, aquí hasta hay revocación de mandato. Democracia, democracia, democracia. Cada país decide, cada pueblo decide. Nosotros estamos a favor de la democracia, pero cada país decida cómo se organiza”, aclaró.
Mientras tanto, en Nicaragua, Daniel Ortega ha construido una dictadura al bloquear candidatos de la oposición. Desde 2017 gobierna junto a su esposa, Rosario Murillo.
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“Pero que (los opositores) se olviden: Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, expresó Ortega.
Dado que Sheinbaum ya había ofrecido su postura, no extraña que México, en la OEA, se abstuviera de votar para definir “acciones apropiadas” sobre la situación en Nicaragua.
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