Jurias Cerino Díaz, de 45 años, y Alejandro Wood Sánchez, de 34, murieron a balazos en el callejón Benito Juárez del ejido Lomitas, municipio de Nacajuca, Tabasco, alrededor de la medianoche del jueves 7 de agosto. Los dos hombres se encontraban en la vía pública cuando un atacante o varios atacantes, aún no identificados, les dispararon con armas de fuego sin que hasta ahora las autoridades hayan informado sobre el móvil del crimen.
Los paramédicos que acudieron al lugar confirmaron que ambas víctimas ya no presentaban signos vitales. La zona, una terracería de acceso público, fue acordonada por elementos de seguridad para preservar la escena del crimen.
De acuerdo con los primeros reportes, los peritos localizaron siete casquillos percutidos de color amarillo y marca Luger en el sitio del ataque. Esa evidencia balística quedó bajo resguardo de las autoridades como parte de las diligencias iniciales.
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La zona donde ocurrió el doble homicidio corresponde a una terracería del ejido Lomitas, colindante con la zona conurbada de Villahermosa. El área ya había sido escenario de episodios violentos anteriores, según los registros de las autoridades locales.
Las identidades de los dos hombres fueron establecidas por las autoridades tras el levantamiento de los cuerpos. Cerino Díaz y Wood Sánchez son los nombres que figuran en los reportes oficiales del caso, aunque hasta el cierre de esta nota no se había precisado si tenían antecedentes penales o vínculos con algún grupo delictivo.
El patrón de violencia en Tabasco durante las semanas previas al crimen
Dos días antes del ataque en Nacajuca, el 5 de agosto, fueron hallados dos cuerpos decapitados acompañados de cartulinas con amenazas en territorio tabasqueño. El primero apareció a un costado de la carretera federal Frontera–Villahermosa, en la villa Macultepec, municipio de Centro; la cabeza fue localizada horas después en una nevera abandonada en la ranchería Oriente tercera sección, en Comalcalco.
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La noche del domingo previo a esos hallazgos, una mujer fue ejecutada dentro de su vivienda en la comunidad de Amatitán, municipio de Jalpa de Méndez, y los agresores dejaron una cartulina con amenazas en el lugar. Entre la noche del lunes y la madrugada del martes, al menos cinco vehículos fueron incendiados en distintos puntos de Villahermosa y en Bosques de Saloya, municipio de Nacajuca.
El gobernador Javier May Rodríguez atribuyó la escalada de violencia a la pugna entre grupos del crimen organizado por el control del territorio. Aseguró que las fuerzas estatales y federales mantienen operativos activos para contener la confrontación, aunque la cadena de crímenes no se ha detenido.
En semanas previas, varios cuerpos decapitados y desmembrados fueron localizados en distintos puntos del municipio de Centro. La modalidad se repite de forma sistemática en medio de la disputa entre grupos delictivos.
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El CJNG y La Barredora: los dos grupos que se disputan Tabasco
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es la organización con mayor presencia criminal en Tabasco: opera en la totalidad de los 17 municipios del estado, según un análisis de Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila y especialista en seguridad pública, elaborado entre 2023 y 2024. La segunda organización con mayor cobertura territorial es La Barredora, activa en la mayoría de los municipios, con excepción de Centla, Balancán, Emiliano Zapata y Tenosique.
La Barredora habría sido liderada por Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco entre 2019 y 2024, identificado como “Comandante H” en sus operaciones delictivas. Bermúdez Requena enfrenta una orden de aprehensión vigente desde febrero de 2025 y es buscado por la Interpol; en entrevistas públicas previas a su señalamiento, negó la existencia real de La Barredora.
De acuerdo con Sánchez Valdés, La Barredora habría formado parte de la facción de los Zetas Vieja Escuela hasta la detención de José María Guízar Valencia, el Z-43, en 2018, y posteriormente formó una alianza con el CJNG. El CJNG rompió esa relación con La Barredora en 2024, y documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional filtrados por Guacamaya Leaks confirman que La Barredora construyó una red de protección que le permitió consolidarse como uno de los grupos más activos en el robo de combustible.
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