El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por un virus del género Morbillivirus. Se transmite principalmente por vía respiratoria, a través de gotas de saliva que expulsa una persona infectada al toser, hablar o estornudar.
Los síntomas típicos del sarampión incluyen fiebre alta, secreción nasal, conjuntivitis, tos y la aparición de manchas de Koplik (pequeñas manchas blancas en la boca) uno o dos días antes de la erupción cutánea característica. Esta erupción suele comenzar en la cabeza y se extiende al resto del cuerpo.
El sarampión puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, convulsiones, ceguera y, en algunos casos, la muerte, especialmente en niños pequeños, personas inmunocomprometidas o con desnutrición.
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Y aunque pocas personas los sabe, aunque se logre superar el contagio, el
No existe un tratamiento antiviral específico, por lo que la vacunación es la principal medida de prevención.
Las secuelas del sarampión que pueden aparecer varios años después de contraerlo
Como mencionamos antes, las secuelas del sarampión que pueden aparecer varios años después de haber contraído la enfermedad incluyen principalmente complicaciones neurológicas graves.
Entre las más relevantes se encuentra la panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), un trastorno neurodegenerativo progresivo que puede manifestarse entre 7 y 10 años después de la infección inicial por sarampión, aunque también puede presentarse en plazos más cortos.
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Otras secuelas a largo plazo asociadas al sarampión pueden ser:
- Encefalitis aguda postinfecciosa.
- Convulsiones y daño neurológico permanente.
- Ceguera secundaria por daño en la retina o complicaciones oftálmicas.
- Sordera.
- En casos graves y no tratados, la muerte.
Estas complicaciones suelen ser más frecuentes y severas en menores de cinco años, personas inmunocomprometidas o con desnutrición.
La mejor forma de prevención sigue siendo la vacunación contra el sarampión, ya que no existe un tratamiento antiviral específico para evitar estas secuelas a largo plazo.
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Como prevenir el contagio de sarampion
La principal forma de prevenir el contagio de sarampión es la vacunación. La vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, se aplica en dos dosis durante la infancia y es altamente efectiva para evitar la enfermedad y sus complicaciones.
Otras medidas de prevención incluyen:
- Verificar el esquema de vacunación y asegurarse de contar con ambas dosis recomendadas.
- Evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas de sarampión, especialmente si se pertenece a grupos de riesgo (niños pequeños, personas inmunocomprometidas o embarazadas).
- En caso de brote, aislar a las personas infectadas durante al menos cuatro días después del inicio de la erupción cutánea.
- Lavarse frecuentemente las manos y cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar para reducir la propagación de gotas respiratorias.
La vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz para controlar y erradicar el sarampión en la población.