La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, confirmó la presencia de metales pesados en el cauce del río Lerma, específicamente en la zona de El Salto, Jalisco; durante la conferencia de prensa ‘La Mañanera’ de este 16 de julio. De acuerdo con la titular, la dependencia realiza inspecciones para identificar a las industrias responsables de estas descargas tóxicas.
Para hacer frente a esta problemática ambiental, la secretaria expuso que el gobierno federal ya trabaja en un plan para aumentar la capacidad de las plantas de tratamiento y saneamiento del agua de la región.
“Sí hemos encontrado metales pesados y lo interesante es que estamos detectando de dónde provienen (...), qué industrias están proviniendo, entonces las inspecciones que estamos haciendo (...) son fundamentales porque ahí es donde vienen metales pesados con productos tóxicos y en el río Lerma existe el problema”, detalló Bárcena.
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Historial de contaminación en la cuenca del Lerma
El problema de toxicidad en el río Lerma no es nuevo. Este cuerpo de agua —que inicia en los manantiales de Almoloya del Río en el Estado de México, cruza por Querétaro, Guanajuato y Michoacán, y desagua en el lago de Chapala, Jalisco— cuenta con un largo historial de estudios que advierten sobre su deterioro:
- 2013: La organización defensora del medio ambiente Greenpeace documentó la presencia de cadmio y cromo en la cuenca alta, sobre el corredor industrial Toluca-Lerma. En esta zona contabilizaron más de 500 industrias de los giros automotriz, metalmecánico y farmacéutico. La Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) clasifica a ambos metales en su nivel más alto de riesgo cancerígeno.
- 2018: Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), publicado en la Revista Internacional de Contaminación Ambiental, analizó 23 sitios del río en el Estado de México mediante la prueba Microtox. Los resultados revelaron que los sedimentos del curso alto son extremadamente tóxicos. Hasta ese año, el cauce recibía más de la mitad de las aguas residuales de la zona metropolitana del Valle de Toluca, que descargaba el 35% de sus desechos sin ningún tratamiento previo.
- Años recientes: Un inventario del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) identificó que en los sedimentos del lago de Chapala, el receptor final de las aguas del Lerma, existían concentraciones elevadas de zinc, cromo, cadmio, mercurio y plomo.
Efectos del plomo en el desarrollo y la economía
La presencia de estos metales no solo representa un desastre ecológico, sino una crisis de salud pública con severas repercusiones económicas y cognitivas, especialmente en las infancias expuestas al plomo.
En 2024, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) analizó el impacto de este metal en niñas y niños de 1 a 4 años, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT). Las estimaciones mostraron que la exposición al plomo provoca una pérdida promedio nacional de 4.14 puntos de cociente intelectual (CI), cifra que se eleva hasta los 6.42 puntos en las poblaciones más afectadas.
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Este daño cognitivo se traduce en un impacto financiero directo. A lo largo de su vida productiva, las infancias expuestas dejarán de percibir alrededor de 33 mil millones de dólares.
En promedio, cada niño o niña perderá el 8.3% de sus ingresos vitalicios. Sin embargo, para el millón y medio de menores que registran niveles de intoxicación (≥5 µg/dL, según la Norma Oficial Mexicana), la pérdida económica potencial alcanza el 12.8% de los ingresos de toda su vida.
Para dimensionar el costo de esta crisis a nivel macroeconómico, el INSP indica que estas mermas equivalen al 2.76% del Producto Interno Bruto (PIB) de México registrado en 2019. Esta es una carga sustancial para el país, sobre todo si se considera que, en ese mismo año, el presupuesto federal total destinado a la Secretaría de Salud fue de apenas el 2.47% del PIB.
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