México registró menos nacimientos y una fecundidad de 1.6 hijos por mujer, mientras el envejecimiento de la población elevó la presión sobre pensiones, salud, vivienda y educación, de acuerdo con lo expuesto durante la sesión ordinaria del Conapo encabezada esta semana por la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez.
La funcionaria señaló que el país mantuvo una tasa de crecimiento poblacional menor a 1% anual. Dijo que esa transformación demográfica modificó la demanda de educación, salud, vivienda, empleo, cuidados, protección social e infraestructura.
Rodríguez sostuvo que también aumentó la movilidad humana y persistieron profundas diferencias territoriales, por lo que las respuestas públicas no pudieron ser iguales en todo el país. Durante el acto realizado en el salón Revolución de Bucareli afirmó que la política de población debía ajustarse a esa nueva estructura demográfica.
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La fecundidad quedó por debajo del nivel de reemplazo generacional
La caída de la natalidad mostró una dimensión más amplia al compararse con el umbral necesario para el relevo entre generaciones. La tasa de 1.60 hijos por mujer quedó por debajo del 2.1 requerido para garantizar el reemplazo generacional.
Al mismo tiempo, el índice de envejecimiento pasó de 21.3% en 2000 a 47.7% en 2025. Ese avance describió un país con menos nacimientos y una proporción cada vez mayor de personas de edad avanzada.
La secretaria de Gobernación dijo en un comunicado que el trabajo del Conapo permitió construir respuestas comunes entre instituciones frente a estos cambios. Añadió que la política de población constituyó una responsabilidad compartida y un componente estratégico para el desarrollo del país.
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En la misma sesión, la secretaria técnica del organismo Gabriela Rodríguez presentó las líneas generales del Programa Nacional de Población 2026-2030. Lo planteó como el instrumento que orientaría la política nacional en la materia durante los siguientes años.
Rodríguez afirmó que 17 dependencias y entidades refrendaron su compromiso con una política de población basada en evidencia, con enfoque de derechos humanos, igualdad sustantiva e interculturalidad. Ese respaldo institucional se produjo en medio de un cambio demográfico que ya tuvo efectos visibles en el sistema educativo y en el gasto social.
La baja natalidad ya se reflejó en las aulas y en el gasto público
La reducción de nacimientos también apareció en la matrícula de educación básica. Entre los ciclos 2019-2020 y 2024-2025 disminuyó 7.5% en preescolar, primaria y secundaria, con una caída más marcada en el primer nivel.
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Para el ciclo 2025-2026 no se inscribieron 2.3 millones de niños de entre tres y cinco años. La SEP atendió solo 3.8 millones, una cobertura de 61.5% para ese grupo de edad.
El investigador de la UNAM Julián Flores Arellano explicó que, cuando se preguntó a jóvenes por qué no deseaban tener hijos, expusieron razones económicas y sociales. También consideraron las condiciones que heredarían a sus posibles hijos, los conflictos políticos, el tema ambiental y la seguridad social, elementos que, según describió, formaron un escenario pesimista.
El envejecimiento, por su parte, aumentó las obligaciones fiscales y sanitarias del Estado. México contó con casi 18 millones de personas adultas mayores de 60 años o más.
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Para atender seis enfermedades crónico-degenerativas que afectaron a esa población, el IMSS y el ISSSTE destinaron casi 100 mil millones de pesos al año. A ese gasto se sumó el pago de pensiones, rubro para el que el gobierno federal destinó 2.16 billones de pesos en 2025.
Esa cifra equivalió a 6% del PIB y a 23.5% del gasto público total. El dato mostró que la transformación demográfica no solo describió menos nacimientos, sino una reasignación creciente de recursos públicos hacia obligaciones asociadas al envejecimiento.
La discusión en torno a la política poblacional quedó así ligada a dos procesos simultáneos: la reducción sostenida de la natalidad y el aumento de la población adulta mayor. Ambos fenómenos obligaron a revisar las necesidades de escuelas, servicios médicos, sistemas de cuidados, vivienda y protección social en distintas regiones del país.
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- México registró una tasa de fecundidad de 1.6 hijos por mujer y un crecimiento poblacional menor a 1% anual.
- El índice de envejecimiento subió de 21.3% en 2000 a 47.7% en 2025, con casi 18 millones de adultos mayores.
- La baja natalidad redujo la matrícula escolar y el envejecimiento elevó el gasto en salud y pensiones, que alcanzó 2.16 billones de pesos en 2025.