Revisión anual del T-MEC pone en riesgo al campo mexicano en 2026, advierte la UNTA

La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas alertó que el nuevo esquema de revisiones anuales del T-MEC genera incertidumbre para los pequeños y medianos productores

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La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas alertó que el nuevo esquema de revisiones anuales del T-MEC genera incertidumbre para los pequeños y medianos productores

La revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa uno de los principales desafíos para el sector agroalimentario mexicano durante 2026, advirtió la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), al considerar que el nuevo mecanismo de evaluación permanente genera incertidumbre para miles de pequeños y medianos productores.

De acuerdo con Álvaro López Ríos, secretario general de la organización, el mayor riesgo para el campo no radica únicamente en la revisión del acuerdo comercial, sino en el ambiente de incertidumbre que provoca un esquema de evaluaciones anuales, ya que la agricultura requiere reglas claras, estabilidad jurídica e inversiones de largo plazo para mantener su competitividad.

El dirigente explicó que la decisión de Estados Unidos de no extender la vigencia del tratado por un periodo de 16 años y optar por revisiones periódicas mantiene en vilo al sector agropecuario mexicano, especialmente en un contexto en el que Washington busca reducir su déficit comercial agrícola y endurecer aspectos como las reglas de origen, las regulaciones comerciales y las medidas fitosanitarias.

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Según la UNTA, este escenario afecta principalmente a los pequeños y medianos productores de granos básicos, quienes enfrentan mayores dificultades para planear sus ciclos productivos, acceder a financiamiento e invertir en infraestructura y tecnificación.

La UNTA advirtió que la revisión anual del T-MEC genera incertidumbre para el campo mexicano, al dificultar la planeación, la inversión y la competitividad de los productores frente a un entorno comercial cada vez más exigente con Estados Unidos.

López Ríos recordó que la producción nacional de maíz mantiene una tendencia de retroceso desde 2016, mientras que la demanda interna continúa creciendo debido al consumo alimentario, pecuario e industrial, lo que ha incrementado la dependencia de las importaciones.

México incrementa sus importaciones de granos y maíz en 2026

Los datos oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) muestran que, entre enero y mayo de 2026, el país importó 19 millones 930 mil toneladas de granos y oleaginosas, el segundo mayor volumen registrado para ese periodo desde que existen estadísticas.

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Dentro de ese volumen destacan las importaciones de maíz, que alcanzaron 10.2 millones de toneladas durante los primeros cinco meses del año, lo que representó un incremento de 8.4% en volumen respecto al mismo periodo anterior. En términos económicos, las compras ascendieron a 2 mil 102 millones de dólares, un aumento de 2.6%.

El reporte citado por la organización señala que el crecimiento fue impulsado principalmente por el maíz amarillo; sin embargo, también aumentaron las importaciones de maíz blanco, que pasaron de 430 mil a 456 mil toneladas, un incremento de 6.1 por ciento, siendo Estados Unidos el único proveedor de este grano.

El SIAP prevé una reducción en la superficie sembrada de maíz

La UNTA también retomó estimaciones del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), las cuales anticipan que el incremento en los costos de producción y los bajos precios internos del maíz podrían reducir la superficie sembrada en estados clave como Jalisco, Michoacán y Guanajuato, entidades que concentran una parte importante de la producción del ciclo primavera-verano.

Tres efectos directos para los productores mexicanos

La organización identificó tres impactos principales derivados del esquema de revisión anual del T-MEC.

El primero es la incertidumbre en la planeación y comercialización de la producción agrícola. La falta de reglas comerciales estables dificulta que los productores puedan establecer estrategias de mediano y largo plazo.

El segundo efecto está relacionado con el financiamiento. La incertidumbre reduce las posibilidades de obtener créditos, realizar inversiones en maquinaria, sistemas de riego y tecnologías agrícolas, así como concretar contratos anticipados de compra-venta con la industria.

La UNTA advirtió que el nuevo esquema mantiene una competencia desigual entre los productores mexicanos y sus contrapartes estadounidenses. Mientras los agricultores de Estados Unidos cuentan con subsidios, tecnología y menores costos logísticos, los productores nacionales enfrentan mayores costos de producción, lo que limita su competitividad.

Ante el inicio de las negociaciones para la revisión del T-MEC encabezadas por la Secretaría de Economía, la organización hizo un llamado para fortalecer las políticas públicas dirigidas al campo.

La UNTA advirtió que la revisión anual del T-MEC genera incertidumbre para el campo mexicano, al dificultar la planeación, la inversión y la competitividad de los productores frente a un entorno comercial cada vez más exigente con Estados Unidos.

La UNTA pide certidumbre y precios de garantía para el campo mexicano

Álvaro López Ríos señaló que los pequeños y medianos productores requieren certidumbre interna para continuar invirtiendo y produciendo alimentos, además de precios de garantía rentables que permitan compensar las desventajas competitivas frente al mercado estadounidense.

La UNTA sostuvo que el futuro del sector agroalimentario mexicano dependerá no solo del resultado de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá, sino también de las medidas que adopte el Gobierno de México para brindar estabilidad, fortalecer la producción nacional y reducir la creciente dependencia de las importaciones de granos.