¿Los jóvenes ya no quieren tener hijos? La falta de estabilidad económica condiciona más que el deseo de formar una familia

México figura entre los países donde más horas se trabaja y menos se gana

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Familia de cuatro en una manta de picnic con juguetes y un joven adulto leyendo un libro, sentados sobre césped junto a un sendero y una bicicleta. Fondo con árboles y edificios.
Una familia con dos hijos pequeños disfruta de un picnic en un parque urbano, separada por un sendero de un joven adulto que lee un libro, con un horizonte de ciudad al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diversos motivos económicos, sociales y culturales explican por qué un número creciente de personas jóvenes, sin distinción de género, decide no tener descendencia en México. De acuerdo con Luz María Galindo Vilchis, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, no se trata de una falta de deseo por conformar una familia, sino de condiciones poco favorables para hacerlo.

La especialista señaló que las dificultades laborales y los salarios insuficientes influyen de manera directa en esta decisión. “Es una contradicción: aunque los jóvenes tienen trabajo remunerado, los salarios no son suficientes para sostener una familia. ¿Con qué van a mantener a los hijos?”, aseguró Galindo Vilchis. Además, el entorno exige largas jornadas y complica la conciliación entre la vida profesional y personal.

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Muchos enfrentan críticas sociales, pues algunos sectores los han catalogado como “generación de cristal” por rechazar condiciones de empleo precarias. Sin embargo, la académica manifestó que lo que hacen es visibilizar la desigualdad. “Ellos han señalado que no van a trabajar si no se les paga dignamente”, afirmó, apuntando a un cambio de conciencia en las nuevas generaciones.

Factores económicos y sociales que dificultan la maternidad y paternidad

Uno de los obstáculos más notorios es la inestabilidad laboral. Según la OCDE, México figura entre los países donde más horas se trabaja y menos se gana: el ingreso promedio anual alcanza solo 16 mil 230 dólares, muy por debajo del promedio de la organización, que es de 49 mil 165 dólares. Esta brecha limita la capacidad del sector juvenil para planificar un proyecto familiar.

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El alto costo de las rentas también impide la independencia de quienes desean formar su propio hogar. Muchos optan por compartir vivienda con compañeros o permanecen en casa de sus padres ante la imposibilidad de costear un espacio propio. Además, el tiempo invertido en traslados diarios, que puede llegar a seis horas totales, reduce aún más la disponibilidad para convivir o cuidar de la familia.

Dos mujeres y un niño, un hombre y una mujer con dos niños, y un joven con mochila caminan por un sendero adoquinado en un parque con árboles.
Una familia homoparental, una familia tradicional y un joven adulto transitan un sendero adoquinado en un parque urbano, reflejando la diversidad de la sociedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La falta de recursos se extiende a la crianza. Quienes trabajan largas jornadas no encuentran opciones viables para el cuidado de sus hijos, ya que contratar ayuda resulta costoso y delegar la responsabilidad a otras personas no siempre es posible. Como consecuencia, prefieren expresar que no desean descendientes, lo que en realidad evidencia una dificultad estructural.

Diversidad de familias y retos para el sector LGBTQ+

El concepto tradicional de familia ha experimentado una transformación significativa. Actualmente, existen múltiples configuraciones familiares: abuelos con nietos, madres solas, padres solos o tías con sobrinos, entre otras. Incluso se han documentado familias poliamorosas, compuestas por tres o cuatro personas adultas que conviven y crían a los hijos en un entorno de afecto, según datos del INEGI.

Para el sector LGBTQ+, las posibilidades de tener descendencia enfrentan obstáculos adicionales. Las parejas de hombres suelen recurrir a la gestación subrogada o a la adopción, pero este último trámite en la Ciudad de México puede extenderse durante varios años, llevando a muchos a buscar opciones en estados como Morelos. Por su parte, las parejas de mujeres tienden a organizarse para turnarse en el trabajo y el cuidado de los hijos, lo que exige estabilidad económica previa.

En respuesta a estas problemáticas, Galindo Vilchis señaló que la creación de políticas públicas orientadas a generar empleos cerca de las viviendas y a considerar las necesidades reales de la población joven. “Se podrían hacer muchas cosas, pero se necesita voluntad política”, concluyó la académica, enfatizando la urgencia de un cambio estructural para mejorar las condiciones de vida y las posibilidades de quienes desean formar una familia.

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