La selección iraní de fútbol llegó a Tijuana el domingo con un pin dorado del número “#168” en la solapa, un gesto de duelo por las víctimas del ataque del 28 de febrero contra una escuela primaria en Minab, en el sur de Irán.
El pin alude a los 168 niños que murieron en ese bombardeo, el primero del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. En total, el ataque cobró 175 vidas. Ni Washington ni Israel han asumido la responsabilidad, aunque el ejército estadounidense confirmó que investiga el incidente y reiteró que sus fuerzas no atacan a civiles.
El gesto que ya tenía antecedentes
El homenaje no fue improvisado. En marzo, durante un partido de preparación en Antalya, Turquía, los jugadores iraníes sostuvieron mochilas escolares rosas y moradas mientras sonaba el himno nacional. La embajada de Irán en Hungría reforzó el mensaje el lunes con una publicación en redes sociales que vinculaba los pines a Minab.
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La escuela atacada se encontraba cerca de una base de la Guardia Revolucionaria Islámica. La ONU y varias organizaciones de derechos humanos condenaron el ataque con dureza.
Lo que dijo Trump en marzo
El 10 de marzo, tras reunirse con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Trump publicó en su red social que el equipo iraní era “bienvenido a la Copa del Mundo”, pero añadió que no creía “apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad”. La Casa Blanca no aclaró a qué amenazas concretas se refería.
El mensaje contradijo lo que Infantino había comunicado públicamente horas antes: que Trump le había garantizado personalmente la bienvenida a los jugadores y entrenadores iraníes. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó ese mensaje privado, aunque pidió el anonimato.
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En respuesta a las declaraciones de Trump, Irán solicitó a la FIFA que trasladara sus partidos a México. La federación internacional rechazó el pedido y mantuvo el calendario original.
El historial de atletas iraníes que desafiaron al régimen
La situación de la selección masculina se enmarca en una tradición de gestos de protesta del deporte iraní. En el Mundial de Qatar 2022, los jugadores no cantaron el himno antes del partido contra Inglaterra, semanas después de la muerte bajo custodia policial de Mahsa Amini, de 22 años.
La selección femenina iraní, que disputaba la Copa Asia en Australia cuando comenzaron los bombardeos de febrero, tampoco entonó el himno en su primer partido. Varias jugadoras permanecieron en Australia con visas humanitarias.
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Otros atletas tomaron decisiones más drásticas. La taekwondista Kimia Alizadeh, primera mujer iraní en ganar una medalla olímpica —bronce en Río 2016—, abandonó el país tras criticar el uso obligatorio del hiyab. Compitió con el equipo olímpico de refugiados en Tokio y con Bulgaria en París 2024.
El judoca Saeid Mollaei se ocultó en Alemania en 2019 después de que funcionarios iraníes le ordenaran perder un combate para evitar una posible final contra un rival israelí. Obtuvo la ciudadanía mongola y ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La FIFA y el debate sobre símbolos políticos
El reglamento de la FIFA prohíbe mensajes políticos, religiosos o personales en la indumentaria durante los partidos. Los pines se lucieron fuera de un encuentro oficial, en el momento del desembarco en Tijuana, lo que deja el caso en una zona gris reglamentaria.
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Hasta ahora, la FIFA no ha emitido ninguna sanción ni declaración pública sobre los pines. La organización sí dejó en claro, ante la negativa de visas a varios árbitros y personal de delegaciones, que las decisiones de admisibilidad corresponden al gobierno anfitrión y no a la federación.