Refugio en CDMX: así funciona la atención a víctimas de trata de personas

Tras una década de labor, el centro ha ofrecido protección y recuperación personalizada a más de 200 personas, apoyando su salud física y mental

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Tras una década de labor, el centro ha ofrecido protección y recuperación personalizada a más de 200 personas, apoyando su salud física y mental.

El Refugio Especializado para Mujeres, Niñas y Niños Víctimas del Delito de Trata de Personas de la Ciudad de México cumple diez años ofreciendo atención a más de 200 personas. Cada víctima recibe un plan de recuperación individual, basado en la convicción de que cada historia requiere una respuesta única.

Durante esta década, el refugio amplió su labor más allá del resguardo físico, al incorporar herramientas especializadas para apoyar a las víctimas en cada etapa de su recuperación y responder a los desafíos que enfrentan en ese proceso.

A continuación te decimos cómo opera este servicio.

¿Cómo ingresa una víctima al refugio?

El proceso comienza cuando el Ministerio Público emite una solicitud de resguardo como medida de protección. La Fiscalía Especializada entrega al refugio los datos suficientes para realizar la atención inicial y coordinar el traslado de la víctima.

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Una vez dentro, un equipo multidisciplinario conduce las primeras entrevistas en un ambiente tranquilo. Ese equipo determina los factores de riesgo y el estado de salud física y mental de cada persona antes de trazar cualquier ruta de atención.

El plan de intervención personalizado

Cada ingreso da lugar a un plan de intervención diseñado a partir de las necesidades particulares de la víctima. Desde el primer contacto se identifican condiciones de vulnerabilidad, afectaciones emocionales y factores de riesgo para construir una ruta específica de acompañamiento.

El dolor de las esposas y madres salvadoreñas que llevan meses sin noticias claras sobre el paradero y estado de salud de sus seres queridos (Foto cortesía cipdh).

Ese esquema integra cuatro áreas: trabajo social, salud, psicología y educación. Cada área establece objetivos y acciones concretas, de modo que la atención funciona, según la titular del refugio, Cristina Patricia Rivera Acosta, como “un traje a la medida”.

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Atención médica y psicológica

El área de salud incluye atención médica, de enfermería y, de ser necesario, psiquiátrica. El refugio cuenta además con una clínica de salud sexual y reproductiva, dado que muchas víctimas llegan sin ningún tipo de cuidado médico previo.

Cuando los casos requieren una intervención más especializada, la institución canaliza a las víctimas hacia hospitales externos de salud mental. Ese mecanismo permite atender cuadros de estrés postraumático, ideación suicida o autolesiones que superan la capacidad interna del centro.

Acompañamiento psicológico ante el trauma

Las víctimas de trata frecuentemente atraviesan un proceso de deshumanización que implica la pérdida de su dignidad. El trabajo psicológico del refugio parte de un enfoque de perspectiva de género y de infancia, con especial atención a niñas, niños y adolescentes en etapa de maduración.

La recuperación psicológica no tiene un plazo fijo. Las víctimas suelen presentar trastorno de estrés postraumático y traumas complejos que requieren años de terapia, por lo que el refugio se enfoca en dotarlas de herramientas psicológicas, sociales y médicas para que puedan retomar sus vidas.

La trata de personas con fines de explotación sexual afecta principalmente a mujeres migrantes en España, con especial incidencia en colombianas - crédito Humanium

Continuidad educativa y reinserción

Una de las consecuencias frecuentes de la trata es el abandono escolar. Desde 2025, el refugio fortaleció su área educativa para que las víctimas puedan concluir sus estudios de forma presencial o en línea mediante vínculos con escuelas que evitan la pérdida de ciclos escolares.

El centro también desarrolla un programa denominado “medio camino”, orientado a ampliar el seguimiento después del egreso. Ese programa articula redes de apoyo, servicios de salud, oportunidades educativas y alternativas laborales que permiten construir condiciones de independencia económica.

El refugio asigna un área jurídica específica que acompaña a cada víctima durante todo el proceso judicial, desde la denuncia hasta la sentencia. Esa área resuelve dudas sobre el proceso legal y garantiza que las víctimas se presenten a sus juicios con la orientación necesaria.

El Ministerio Público otorga medidas de protección para salvaguardar la integridad de quien denuncia, y el refugio mantiene un seguimiento paralelo del caso. Ambas instancias coordinan sus acciones: el refugio reporta avances a la Fiscalía de Investigación de los Delitos en Materia de Trata de Personas de forma activa y constante.

Confidencialidad y preparación ante el Mundial 2026

El refugio opera bajo un régimen de confidencialidad estricto. El personal tiene la obligación de mantener el secreto sobre los casos y de no revelar la ubicación donde se resguarda a las víctimas.

En contraste con la euforia deportiva, varias mujeres atadas dentro de una jaula simbolizan la oscura realidad de la trata de personas durante la Copa Mundial FIFA 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De cara al Mundial 2026, el centro trabaja en la contratación de personal adicional mediante un convenio suscrito con la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México. El objetivo es contar con el equipo suficiente y capacitado para responder al aumento de casos que históricamente acompaña a los grandes eventos deportivos.

Plantilla y capacitación del personal

El refugio opera actualmente con una plantilla de 21 personas. El personal recibe capacitación permanente a través de talleres, conferencias, cursos en línea y formación especializada externa.

La institución trabaja además en el fortalecimiento de convenios con otras instituciones para ampliar las herramientas disponibles. La meta es acompañar a las víctimas incluso después de que abandonan el espacio de resguardo, con acceso a redes de apoyo que sostengan su proceso de recuperación a largo plazo.