Entre la negociación y la narrativa: la revisión del T-MEC avanza con mensajes opuestos y audiencias distintas

La evaluación ocurre en un contexto donde los acuerdos comerciales se ven lejanos y las señales de Washington apuntan a una mayor exigencia, según IBERO

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Ilustración que muestra a una mujer con dos megáfonos, uno dirigido a empresarios y mercados bajo el logo T-MEC, y otro a la ciudadanía con banderas mexicanas, simbolizando el impacto del tratado en la economía y la sociedad nacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) inició en un escenario de incertidumbre económica y clima político tenso entre todas las naciones.

Mientras el secretario de Economía, Marcelo Ebrard reportó una primera ronda de negociaciones en un entorno de respeto y colaboración, la presidenta Claudia Sheinbaum adoptó un tono firme al pronunciarse a favor de la soberanía nacional y señalar posibles intentos de injerencia extranjera. Este contraste entre mensajes oficiales y discursos políticos refleja las diversas estrategias de comunicación que despliega el gobierno mexicano para audiencias diferentes.

El Dr. Gerardo Herrera, académico de la Universidad Iberoamericana, explicó que los diversos anuncios responden a públicos distintos: uno enfocado en la estabilidad para los mercados y empresarios, y otro dirigido a la base política nacional.

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“El mitin fue un caso de lo que se conoce como rally around the flag: todos alrededor de la bandera. Era un mensaje para fortalecer a su base. Al día siguiente tuvo que suavizarlo porque ya estaba hablando ante la prensa y ante otros públicos”, señaló en su análisis.

Esta situación se hizo evidente tras la primera ronda de revisión del T-MEC. Mientras la mandataria mexicana defiende la posibilidad de obtener condiciones más favorables para México, analistas como Herrera consideraron que su postura está relacionada más con motivos políticos que a condiciones reales de negociación.

La evaluación ocurre en un contexto donde los acuerdos comerciales se ven lejanos y las señales de Washington apuntan a una mayor exigencia.

Ilustración conceptual de tres manos (México, EE.UU., Canadá) que estiran hasta el límite un pergamino con la inscripción "T-MEC", simbolizando las tensiones en el tratado comercial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Factores económicos y señales de inversión dentro del T-MEC

Parte del mensaje presidencial se apoyó en el desempeño económico y el aumento de la inversión extranjera. Sin embargo, el académico destacó que la mayor parte de ese capital corresponde a reinversión de empresas ya establecidas, como Walmart, BBVA o Coca-Cola, mientras que la llegada de nuevos inversionistas ha mostrado una tendencia a la baja. Además, el financiamiento nacional lleva más de un año de retroceso, lo que evidencia un panorama menos optimista de lo que muestran las cifras oficiales.

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La ausencia de Jamieson Greer, representante Comercial de Estados Unidos, en el inicio de las conversaciones la semana pasada en la Ciudad de México, fue interpretada como una señal política relevante.

Asimismo, organismos empresariales mexicanos señalaron un endurecimiento de la postura de EU, especialmente en materia laboral. Durante la ronda inicial, surgió la propuesta estadounidense de vincular el tratado a salarios mínimos de 16 USD por hora en sectores manufactureros, una exigencia inédita y difícil de cumplir para la mayoría de la industria mexicana.

Riesgos en la negociación

Herrera advirtió que el T-MEC no debe analizarse únicamente desde una perspectiva económica, ya que la negociación refleja el estado general de la relación bilateral, incluyendo temas de seguridad, migración y cooperación institucional.

El endurecimiento discursivo del gobierno mexicano puede traer consecuencias adicionales en el tratado, generando tensiones que trascienden las mesas de diálogo.

Hasta el momento, se anticipa que el gobierno mexicano continuará alternando mensajes conciliadores dirigidos a mercados y posturas firmes orientadas a la base política. Esta estrategia de doble discurso persistirá mientras las negociaciones se mantengan en curso, reflejando tanto la complejidad del contexto como los desafíos de alcanzar nuevos acuerdos en la relación trilateral.