México comenzó una nueva etapa de conversaciones con Estados Unidos de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en medio de un escenario internacional cada vez más incierto por las tensiones geopolíticas, el endurecimiento de políticas comerciales y el regreso de tendencias proteccionistas en distintas economías.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que del 27 al 29 de mayo se desarrollará una segunda ronda de diálogos formales con autoridades estadounidenses, con el objetivo de preparar el proceso de revisión del acuerdo comercial previsto para 2026.
La relevancia de este proceso radica en que el T-MEC, vigente desde el 1 de julio de 2020, establece en su artículo 34.7 que los tres países miembros deberán realizar una revisión conjunta al cumplirse seis años de su entrada en vigor. Durante esa evaluación, México, Estados Unidos y Canadá deberán decidir si extienden la vigencia del tratado por otro periodo de 16 años.
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El proceso ocurre en un momento especialmente sensible para la economía regional. La relocalización de cadenas productivas, la competencia entre bloques económicos y el aumento de medidas restrictivas en diversos países han elevado la importancia estratégica de los acuerdos comerciales.
Tratados comerciales, más allá de reducir aranceles
Especialistas consideran que los tratados comerciales han dejado de funcionar únicamente como mecanismos para facilitar exportaciones y reducir aranceles. En la práctica, también operan como instrumentos de estabilidad institucional y económica.
Esteban Ropolo, socio de Baker McKenzie, señaló que estos acuerdos ayudan a limitar la discrecionalidad de los gobiernos al imponer compromisos internacionales relacionados con comercio, inversión, reglas de origen, pagos y solución de controversias.
De acuerdo con el especialista, cuando un país firma un tratado comercial reduce el margen para implementar medidas arbitrarias como restricciones cambiarias, licencias discrecionales, barreras comerciales o decisiones políticas que afecten sectores específicos de la economía.
“El gobierno que asumió en 2023 ha comenzado a revertir esta tendencia, encarando un proceso de normalización y previsibilidad del comercio exterior argentino”, explicó Ropolo al referirse al caso de Argentina y al impacto que tienen los acuerdos internacionales sobre la estabilidad económica y jurídica.
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México busca certidumbre para inversión y exportaciones
Para México, la revisión del T-MEC representa mucho más que un procedimiento técnico. El tratado se ha convertido en una de las principales herramientas para atraer inversión extranjera y consolidar al país como plataforma exportadora hacia América del Norte.
Actualmente, México enfrenta un entorno complejo derivado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, donde el discurso proteccionista ha vuelto a ganar presencia en algunos sectores políticos y económicos.
Analistas consideran que mantener reglas claras y mecanismos de solución de controversias dentro del T-MEC será fundamental para evitar medidas unilaterales que puedan afectar industrias estratégicas como la automotriz, manufacturera, energética y tecnológica.
Además, el acuerdo comercial también juega un papel relevante dentro del fenómeno de nearshoring, ya que múltiples empresas internacionales buscan instalar operaciones en México para aprovechar la integración regional y el acceso preferencial al mercado estadounidense.
El T-MEC como “candado institucional”
En América Latina, el debate sobre los tratados comerciales ha cobrado nueva fuerza tras el avance del Acuerdo UE-Mercosur, que volvió a colocar sobre la mesa la necesidad de construir mecanismos que otorguen certidumbre frente a los cambios políticos internos.
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Expertos coinciden en que, en regiones caracterizadas por ciclos políticos cambiantes, los acuerdos internacionales funcionan como “candados institucionales” capaces de brindar mayor previsibilidad económica tanto para inversionistas como para empresas exportadoras.
En ese contexto, México busca acelerar el diálogo con Estados Unidos y Canadá para llegar fortalecido a la revisión del T-MEC en 2026, en un momento en el que el comercio internacional atraviesa uno de sus periodos de mayor tensión en las últimas décadas.