En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, especialistas en salud femenina hicieron un llamado a visibilizar la importancia de las infecciones vaginales, padecimientos que afectan a millones de mujeres y que continúan siendo una de las principales causas de consulta médica en México.
Las infecciones vaginales ocurren cuando microorganismos como bacterias, hongos o parásitos alteran el equilibrio natural de la flora vaginal, provocando molestias y complicaciones que pueden afectar significativamente la calidad de vida de las pacientes.
De acuerdo con la ginecóloga Nardia Montesinos Peña, existen diferentes tipos de infecciones dependiendo de la zona afectada. La vulvitis se presenta en los genitales externos; la vaginitis afecta directamente la vagina, mientras que la cervicovaginitis involucra el cuello uterino.
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Se estima que el 75 por ciento de mujeres en el mundo tendrán mínimo un episodio de candidosis vulvovaginal en su vida, y 10 por ciento, cuatro por año.
Las infecciones cervicovaginales, un problema de salud pública
La especialista explicó que entre los principales factores de riesgo destacan el uso frecuente de ropa ajustada, telas sintéticas como licra o nylon, humedad constante, duchas vaginales, consumo de ciertos antibióticos, así como padecimientos como diabetes, embarazo o cualquier condición que genere inmunosupresión o cambios hormonales.
En México, las infecciones cervicovaginales más comunes son provocadas por bacterias anaerobias, responsables del 40 al 50 por ciento de los casos; seguidas por infecciones por cándida, con una incidencia del 20 al 25 por ciento, y tricomonas, que representan entre el 15 y 20 por ciento.
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Especialistas advierten que este tipo de padecimientos forman parte de los 10 a 20 principales motivos de consulta en el primer nivel de atención médica, convirtiéndose en un importante problema de salud pública.
Además de los síntomas físicos como ardor, comezón, irritación, flujo abundante, mal olor y molestias al orinar o durante las relaciones sexuales, las infecciones vaginales pueden derivar en complicaciones severas cuando no reciben atención adecuada.
Entre los riesgos más importantes se encuentran infecciones urinarias recurrentes, enfermedad pélvica inflamatoria, infertilidad, endometriosis, abortos espontáneos y un mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.
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Alternativas terapéuticas buscan mejorar la salud íntima femenina
Ante la necesidad de tratamientos más eficaces, especialistas destacaron el uso de geles antisépticos íntimos elaborados con soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro, diseñados para combatir microorganismos sin alterar el equilibrio vaginal natural.
Según explicó la Dra. Montesinos Peña, estos tratamientos poseen un amplio espectro de acción local capaz de eliminar bacterias, hongos y parásitos, incluyendo la Trichomona vaginalis, sin afectar el pH fisiológico de la vagina.
Asimismo, ayudan a reducir síntomas como ardor, irritación y comezón desde las primeras aplicaciones, además de favorecer la regeneración tisular en microlesiones cervicovaginales.
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Un estudio clínico comparativo realizado con pacientes diagnosticadas con cervicovaginitis infecciosa multitratada concluyó que el tratamiento con el gel intravaginal EsteriFem V durante cinco o diez días resultó casi tres veces más efectivo que los tratamientos convencionales antibiótico-antimicóticos.
Entre los beneficios reportados destacan la ausencia de resistencia bacteriana, la seguridad durante el embarazo, la conservación de la flora vaginal protectora y la ausencia de corticoesteroides.
Especialistas llaman a romper tabúes y acudir al ginecólogo
La ginecóloga advirtió que uno de los principales problemas continúa siendo la automedicación y el retraso en las consultas médicas debido a mitos y tabúes relacionados con la salud íntima femenina.
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“La automedicación puede agravar las infecciones y generar complicaciones mucho más severas. Es fundamental acudir con un especialista al detectar cualquier anomalía”, señaló la experta.
Finalmente, la especialista insistió en la importancia de fomentar la prevención, la educación sexual y las revisiones ginecológicas periódicas para proteger la salud física, emocional e íntima de las mujeres.