Alejandro González Iñárritu ingresó a El Colegio Nacional y se convirtió en el primer cineasta en integrarse a la institución fundada en 1943, un hecho el director asumió como un reconocimiento al cine “como forma de reflexión, memoria y lenguaje” dentro de un espacio dedicado al pensamiento, la ciencia, el arte y la cultura en México.
La incorporación del realizador había sido anunciada por El Colegio Nacional en julio de 2025. En ese momento, Iñárritu dijo sentirse conmovido porque, por primera vez, el cine tenía cabida en la institución como herramienta de memoria y reflexión.
Frente a integrantes del organismo, invitados y colegas del medio cinematográfico, Iñárritu ofreció un discurso sobre el cine como lenguaje artístico. Ahí reconoció que durante años se resistió a aceptar la invitación de Juan Villoro porque nunca se ha considerado “un hombre de palabras”, sino “de imágenes”.
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El director reconoció al mundo del cine nacional
Durante su intervención, Iñárritu dijo que su llegada también representa un reconocimiento a una tradición cinematográfica construida por figuras como Luis Buñuel, Fernando de Fuentes, Felipe Cazals y Tatiana Huezo. En el mismo acto expresó orgullo por pensar que Diego Rivera, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo fueron pilares de El Colegio Nacional.
El cineasta agradeció además a colaboradores cercanos como Rodrigo Prieto, Emmanuel Lubezki y Guillermo Arriaga.
Más allá del ingreso formal, el discurso derivó en una definición abierta del cine y en una defensa de su carácter indómito. “Quien crea que sabe cómo debe hacerse el cine revela un síntoma de ignorancia. El cine no puede ser encerrado en fórmulas. Ese es su misterio”.
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“Toda película es una mentira luminosa, es soñar con los ojos abiertos el sueño de otro (...) El cine es el arte más cercano a la vida, ambos dependen de la luz”, expresó Iñárritu durante uno de los momentos más emotivos de la ceremonia.
El aporte de Iñárritu al cine: sus películas más emblemáticas
Alejandro González Iñárritu destaca como uno de los directores mexicanos más influyentes del cine contemporáneo. Su obra se caracteriza por historias complejas, montaje fragmentado y una mirada profunda sobre la condición humana.
El director inició su carrera internacional con Amores perros (2000), película que explora la violencia y el destino a través de tres historias entrelazadas en la Ciudad de México. Este filme colocó al cine mexicano en la mira global.
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Continuó con 21 gramos (2003), rodada en inglés y protagonizada por Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro. La narrativa no lineal y el estudio de la culpa y la redención consolidan su estilo.
En Babel (2006), Iñárritu teje historias en diferentes continentes, abordando la incomunicación y las consecuencias del azar. Biutiful (2010), protagonizada por Javier Bardem, muestra la vida en los márgenes de Barcelona y la lucha por la dignidad en circunstancias adversas.
Con Birdman (2014), Iñárritu experimentó con la técnica del plano secuencia y reflexionó sobre la fama y la identidad. Por El renacido (2015), logró el reconocimiento internacional, combinando paisajes naturales con una puesta en escena intensa. La obra de Iñárritu transforma el lenguaje audiovisual y desafía fronteras narrativas.
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