Bótox para vejiga hiperactiva: cómo funciona, quién puede aplicárselo y beneficios del tratamiento

Entre el 30 por ciento de los hombres y hasta el 40 por ciento de las mujeres experimentan síntomas de vejiga hiperactiva

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Bótox para vejiga hiperactiva: cómo funciona, quién puede aplicárselo y beneficios del tratamiento (RS)

La vejiga hiperactiva afecta a millones de personas en el mundo y provoca que quienes la padecen pierdan el control sobre su rutina diaria debido a la urgencia repentina y frecuente para orinar.

De acuerdo con la uróloga Rose Khavari del Hospital Houston Methodist, el bótox vesical se ha consolidado como una alternativa eficaz para quienes presentan escapes de orina o urgencia urinaria, incluso después de haber intentado otros tratamientos.

Entre el 30 por ciento de los hombres y hasta el 40 por ciento de las mujeres experimentan síntomas de vejiga hiperactiva, según datos del hospital estadounidense. E

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l procedimiento, aprobado desde hace casi quince años para tratar diferentes tipos de esta condición, consiste en aplicar pequeños volúmenes de onabotulinum toxin —bótox— directamente en el músculo de la vejiga. Este método permite relajar los nervios responsables de la urgencia urinaria, lo que facilita retener la orina por más tiempo y reduce la frecuencia de los escapes.

El procedimiento de bótox vesical es corto y ambulatorio

La intervención se realiza en el consultorio de urología, sin necesidad de anestesia general. El paciente recibe anestesia local con gel de lidocaína en la uretra y una solución líquida dentro de la vejiga. La Dra. Khavari explicó al Houston Methodist que el procedimiento dura menos de un minuto y se utiliza una pequeña cámara endoscópica para guiar la colocación de las inyecciones. Después, no es necesario acudir acompañado ni requiere reposo prolongado.

Tras la aplicación pueden presentarse molestias leves, como una sensación de ardor o presencia de sangre en la orina, pero estos efectos suelen desaparecer en una hora o después de una o dos micciones. La especialista recomienda una cita de seguimiento aproximadamente dos semanas después para verificar que la vejiga se vacía correctamente y descartar infecciones.

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¿Quiénes pueden beneficiarse del bótox vesical?

El bótox para vejiga hiperactiva está indicado en personas que no han obtenido resultados satisfactorios con cambios en la alimentación, medicamentos orales o terapia de piso pélvico. También se considera una opción para quienes desarrollaron síntomas después de tratamientos oncológicos, lesiones neurológicas, diabetes, cambios hormonales y envejecimiento.

La Dra. Khavari precisó que el bótox no se recomienda durante el embarazo ni en pacientes con infecciones urinarias frecuentes o bajo tratamiento con anticoagulantes. Cada caso se evalúa de manera individual para determinar la viabilidad del procedimiento.

Los resultados son duraderos y localizados

Entre una y dos semanas después del procedimiento, la mayoría de los pacientes nota mejoría. El efecto dura entre seis y nueve meses y algunos solo necesitan inyecciones de refuerzo una vez al año. A diferencia del bótox cosmético, cuyo efecto suele desaparecer a los tres meses, el tratamiento vesical tiene una duración considerablemente mayor.

El beneficio principal es que la acción del bótox se limita a la vejiga, lo que evita los efectos secundarios de fármacos que actúan sobre todo el cuerpo. La doctora subraya: “El bótox vesical ayuda tanto a los nervios de la vejiga como a la forma en que el cerebro interpreta las señales que provienen de esos nervios”.

Síntomas y causas de la vejiga hiperactiva

Entre los síntomas más habituales se cuentan la necesidad de ir al baño más de ocho veces al día, despertares nocturnos frecuentes para orinar, poco aviso previo antes de la urgencia y escapes al llegar al baño. La causa suele ser un mal funcionamiento de los nervios que controlan la vejiga, distinto de la hiperplasia prostática benigna asociada con el agrandamiento de la próstata.

Una ilustración médica en 3D muestra el sistema urinario humano con un tumor visible en la vejiga, destacando la ubicación del cáncer dentro del cuerpo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ocasiones, la vejiga hiperactiva se asocia con radioterapia o cirugía por cáncer de próstata, colon, cuello uterino o útero, trastornos neurológicos como esclerosis múltiple o enfermedad de Parkinson, lesiones de médula espinal, diabetes tipo 2 y cambios hormonales de la menopausia.

La especialista del Houston Methodist anima a los pacientes a consultar con su urólogo sobre la posibilidad de recibir bótox para la vejiga hiperactiva, ya que existen herramientas para adaptar el tratamiento a cada caso y recuperar la calidad de vida.