El truco del remojo que reduce el sodio de los alimentos enlatados y cuida tus riñones

Esta técnica casera puede cambiar la manera en que aprovechas los alimentos enlatados sin dejar de cuidar tus riñones

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El consumo de alimentos enlatados facilita la vida diaria, pero también representa una fuente importante de sodio, un riesgo para personas con enfermedad renal, hipertensión o insuficiencia cardíaca. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los problemas renales y cardiovasculares avanzan en todo el mundo, alimentados por una ingesta diaria de sodio que rebasa con creces lo recomendado.

La facilidad de acceso a alimentos enlatados ha convertido a este tipo de productos en un aliado de la vida moderna, pero también en una fuente inadvertida de sodio para millones de personas.

En la mayoría de los casos, quienes padecen enfermedad renal crónica, hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca, enfrentan una restricción rígida de sodio como parte central de su tratamiento. Para esta población, controlar la sal no es solo una recomendación: es una cuestión de supervivencia.

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El impacto del sodio en la salud renal según las autoridades médicas

El sodio es un mineral esencial, pero su exceso ejerce una presión directa sobre los riñones y el sistema vascular.

Las principales organizaciones, como la American Heart Association y la National Kidney Foundation, coinciden en que la sobrecarga de sodio contribuye al desarrollo y la progresión de la hipertensión, acelera el daño renal y puede desencadenar crisis agudas en personas con función renal comprometida.

En personas sanas, los riñones regulan el equilibrio de sodio excretando el excedente por la orina. Pero cuando la función renal disminuye, el cuerpo retiene sodio y agua, lo que provoca una expansión del volumen sanguíneo, hinchazón visible (edema), aumento de la presión arterial y, en casos graves, acumulación de líquido en los pulmones o daño cardíaco.

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Para quienes viven con enfermedad renal crónica, la restricción de sodio es una intervención prioritaria y continua. Las guías clínicas del NIH establecen que la ingesta diaria de sodio debe mantenerse por debajo de los límites recomendados para evitar la progresión del daño y reducir el riesgo de complicaciones graves.

Por su parte, la National Kidney Foundation remarca que, en muchos pacientes, un exceso de sodio puede ser la diferencia entre una vida estable y episodios peligrosos que requieren hospitalización.

El sodio es un mineral esencial, pero su exceso ejerce una presión directa sobre los riñones y el sistema vascular. (Freepik)

Por qué los alimentos enlatados concentran tanto sodio

La mayoría de las personas no obtiene la mayor parte del sodio de la sal añadida en la mesa, sino de alimentos procesados y envasados, como explica la American Heart Association.

Los enlatados, especialmente legumbres y vegetales, suelen conservarse en una salmuera rica en cloruro de sodio, que garantiza la durabilidad del producto pero eleva el contenido final de sal.

El líquido de empaque cumple funciones tecnológicas: inhibe el crecimiento bacteriano y mantiene la textura del alimento.

Sin embargo, para quienes deben cuidar su salud renal, este mismo líquido representa una amenaza potencial.

Por ello, las instituciones especializadas han analizado alternativas simples y económicas para reducir la carga de sodio sin perder los beneficios nutricionales de estos alimentos.

El truco del remojo y enjuague: paso a paso según expertos

El truco del remojo y enjuague es una estrategia avalada y promovida por el NIH, la National Kidney Foundation y la American Heart Association para disminuir el sodio en alimentos enlatados.

El procedimiento ha sido estudiado científicamente y consiste en una secuencia de pasos sencillos que cualquier persona puede realizar en casa:

  1. Escurrir completamente el líquido de la lata: Utiliza un colador o escurridor para eliminar la salmuera. Este paso reduce el sodio disuelto hasta en un 36%, según los especialistas.
  2. Enjuagar los alimentos bajo el grifo de agua corriente: Hazlo durante al menos 10 segundos. Este método puedes alcanzar una reducción total de sodio de aproximadamente el 41%, ya que se eliminan los restos de sal adheridos a la superficie.
  3. Remojar las legumbres en agua limpia durante 30 minutos: Este paso adicional favorece la extracción por difusión osmótica y puede eliminar hasta el 45% del sodio original. Al terminar, desecha el agua del remojo y realiza un último enjuague antes de consumir o cocinar.

Este proceso no requiere equipos especiales ni ingredientes adicionales, y permite mantener buena parte del valor nutricional de los alimentos.

Expertos detallan un método sencillo de tres pasos para reducir hasta el 45% del sodio en alimentos enlatados, sin perder nutrientes esenciales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Eficacia y límites del método según la evidencia clínica

La reducción de sodio que se obtiene mediante el escurrido y enjuague varía según el tipo de alimento.

En las legumbres enlatadas, el procedimiento puede transformar un producto alto en sodio en una opción mucho más segura para quienes necesitan restringir este mineral.

Sin embargo, los expertos advierten que el resultado final no siempre clasifica al alimento como “bajo en sodio” bajo los criterios legales (menos de 140 mg por porción), pero sí lo convierte en una alternativa funcionalmente reducida en sodio.

En vegetales como el maíz o los guisantes, la eficacia del truco es menor: el escurrido y enjuague puede reducir entre un 9% y un 23% del sodio, dependiendo de la estructura del vegetal y el tiempo de exposición al agua.

Para proteínas animales enlatadas, como el atún, el enjuague sostenido logra eliminar hasta el 80% del sodio, un dato especialmente relevante para pacientes renales con necesidades altas de proteína pero restricciones severas de sal.

El NIH enfatiza que estas técnicas son una herramienta más dentro de un enfoque integral de manejo dietético.

Resultan especialmente útiles para quienes no pueden acceder fácilmente a productos frescos o versiones “sin sal añadida”, que suelen ser más costosas o difíciles de encontrar en ciertos entornos.

Consideraciones sobre otros nutrientes y advertencias oficiales

Un aspecto importante que destacan los organismos de salud es que, si bien el enjuague y remojo disminuyen el sodio, también pueden arrastrar pequeñas cantidades de vitaminas y minerales hidrosolubles, como la vitamina C y parte del calcio.

Aun así, la pérdida de estos micronutrientes es clínicamente menor en comparación con el beneficio de reducir el sodio, especialmente en pacientes con riesgo renal.

Las autoridades advierten que quienes padecen enfermedad renal avanzada deben evitar los sustitutos de sal comerciales basados en potasio, ya que el cloruro de potasio puede acumularse peligrosamente en el organismo y provocar arritmias o hasta paro cardíaco.

Se recomienda revisar siempre las etiquetas y consultar al equipo médico antes de incorporar productos “light” o “bajos en sodio”, ya que estos pueden contener potasio oculto.

El enjuague y remojo de legumbres enlatadas reduce su contenido de sodio, pero no siempre las convierte en alimentos legalmente bajos en este mineral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Accesibilidad, economía y educación alimentaria

El método de enjuague y remojo facilita el acceso a alimentos enlatados más seguros, sin exigir grandes inversiones ni conocimientos técnicos.

Diversas organizaciones de salud lo promueven en materiales educativos y programas comunitarios, ya que permite a personas con bajos recursos obtener los beneficios de los productos enlatados, controlando el principal riesgo de este tipo de alimentos.

En la práctica, los expertos recomiendan complementar esta técnica con una gestión consciente del tamaño de las porciones y la elección selectiva de otros alimentos bajos en sodio a lo largo del día.

La educación continua sobre el estos temas y la lectura de etiquetas nutricionales es parte central de las estrategias de salud pública.

Hasta que las políticas regulatorias logren una reducción sistemática del sodio a nivel industrial, capacitar a los consumidores para intervenir sus propios alimentos sigue siendo una solución efectiva y asequible para la protección renal y cardiovascular.