Cuando una persona toma un analgésico para el dolor, la molestia desaparece paulatinamente, pero mucha gente se pregunta cómo es que el ibuprofeno o el paracetamol identifican qué zona del cuerpo requiere medicina.
En este caso, el fármaco entra al cuerpo y actúa en las zonas donde se produce inflamación pero ¿Cómo es que la medicina hace una diferencia entre un dolor de muela, un golpe o incluso de cabeza?
El contenido difundido por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM explica que los medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno no “saben” dónde está el dolor, sino que circulan por todo el organismo y bloquean sustancias que lo provocan.
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La información de la UNAM menciona que estos fármacos se disuelven en el estómago y luego son absorbidos por las mucosas.
A través del sistema sanguíneo, llegan a diferentes tejidos y se distribuyen por el cuerpo.
Cuando alguien tiene dolor por inflamación, las células de la zona afectada producen prostaglandinas, que son sustancias responsables de activar las señales de dolor y de inflamación.
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¿Cómo sabe la pastilla lo que me duele?
- Cuando tomas un analgésico, el fármaco se disuelve en el estómago.
- Las mucosas lo absorben y pasa al torrente sanguíneo.
- El medicamento circula por todo el cuerpo, no va “directo” a la zona que te duele.
- Los analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno bloquean la acción de una enzima llamada COX (ciclooxigenasa).
- La COX participa en la formación de prostaglandinas, que son sustancias que provocan dolor e inflamación en los tejidos lesionados.
- Al bloquear la COX, el analgésico reduce la producción de prostaglandinas en todo el cuerpo.
- El dolor disminuye en las zonas donde hay inflamación porque ahí se estaban produciendo más prostaglandinas.
- Así, el medicamento “no sabe” dónde te duele, pero actúa en las zonas donde hay dolor porque es ahí donde más se necesitan sus efectos.
El texto de la UNAM señala que los analgésicos actúan bloqueando a la enzima COX, necesaria para la síntesis de prostaglandinas.
Cuando el medicamento reduce la producción de estas sustancias en las zonas inflamadas, el dolor disminuye y la persona puede volver a descansar.
Según el portal de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, esta acción no es localizada, sino que ocurre en cualquier parte del cuerpo donde haya inflamación y prostaglandinas activas.
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Un documento de MedlinePlus precisa que, aunque se sienta alivio en una zona específica, el medicamento no tiene una inteligencia que le permita dirigirse solo a esa parte del cuerpo.
Circula y actúa donde se requiere bloquear la producción de prostaglandinas, por eso el efecto se percibe en el área dolorida.
El proceso por el que los analgésicos alivian el dolor
Cuando una persona ingiere un analgésico, el medicamento se disuelve en el estómago y es absorbido por las mucosas.
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Después ingresa al torrente sanguíneo y se distribuye por todo el organismo. Los analgésicos como el ibuprofeno o el paracetamol bloquean la acción de la enzima ciclooxigenasa, también identificada como COX, que participa en la formación de prostaglandinas.
Estas sustancias provocan inflamación y dolor en los tejidos lesionados. Al bloquear la COX, disminuye la producción de prostaglandinas en las zonas donde hay daño.
El dolor se alivia porque en esos sitios hay más actividad de prostaglandinas y, al reducirse, la señal de dolor también baja.
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La UNAM y los portales de salud consultados coinciden en que el medicamento no tiene la capacidad de identificar la zona afectada, pero sí cumple su función en cualquier parte donde exista inflamación.