Cerca de 80 policías municipales, estatales y adscritos a la Fiscalía General del Estado (FGE) perdieron la vida en Sinaloa entre el 9 de septiembre de 2024 y principios de abril de 2026, según un reportaje de la Revista Espejo. El periodo coincide con la guerra interna del Cártel de Sinaloa, cuyo estallido tomó a las corporaciones policiales de la entidad como uno de sus blancos más persistentes durante casi 20 meses.
Los datos provienen de solicitudes realizadas en la Plataforma Nacional de Transparencia a las secretarías de seguridad de los 20 ayuntamientos sinaloenses, donde cuatro municipios confirmaron bajas por homicidio, mientras que la Secretaría de Seguridad Pública estatal y la propia Fiscalía reconocieron muertes en sus propias filas.
Hasta la fecha, la violencia no ha cesado contra las corporaciones.
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Culiacán, el municipio con más bajas policiales
La capital del estado concentra el mayor número de agentes caídos. La Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM) de Culiacán notificó en su respuesta oficial que 34 policías municipales habían sido asesinados hasta ese momento.
Mientras las dependencias procesaban las solicitudes de transparencia, cuatro agentes más de esa misma corporación perdieron la vida. El total de elementos de la SSPyTM de Culiacán víctimas de homicidio ascendió así a 38.
La capital sinaloense también lidera la estadística estatal. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado registró 14 bajas por homicidio en casi 20 meses, 10 de ellas en territorio culiacanense.
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Los otros cuatro policías estatales cayeron fuera de la capital: dos en Navolato, uno en Mazatlán y uno en Ahome. La dispersión geográfica de los ataques revela que ningún rincón de la entidad quedó al margen.
El saldo en el resto del estado
De acuerdo con la Revista Espejo, Mazatlán ocupa el segundo lugar entre los municipios con más policías municipales asesinados. 11 elementos entre policías y agentes de tránsito fueron ejecutados en ese puerto durante el mismo periodo.
En Navolato, el ayuntamiento reconoció seis bajas entre policías y tránsitos municipales. En Escuinapa, la Dirección de Seguridad Pública reportó cuatro homicidios al momento de responder la solicitud, pero un quinto agente murió después de que el trámite fue enviado.
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La Fiscalía General del Estado sumó sus propias pérdidas al recuento. Cinco agentes de investigación y un agente del Ministerio Público fueron ultimados, la mayoría en Culiacán.
El Ayuntamiento de Rosario fue la única dependencia que no emitió respuesta a la solicitud de información. Su silencio impide conocer si también registra bajas en ese municipio.
Los datos revelan además que los ataques no se limitaron a momentos de servicio activo. De los casos documentados, 50 agentes fueron asesinados mientras cumplían funciones operativas, y 23 se encontraban en “franco”, es decir, fuera de su horario de trabajo.
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Al menos tres de los policías muertos ya estaban jubilados al momento del ataque. Un cuarto se encontraba en licencia de prejubilación cuando fue asesinado.
El patrón indica que la condición laboral de los agentes no determinó su vulnerabilidad. Tanto el uniforme como la vida civil resultaron insuficientes como protección ante la ola de violencia.
El número de cerca de 80 agentes caídos refleja una presión sostenida sobre instituciones de seguridad que operan en medio de una guerra que aún no concluye.
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