El pasado lunes 20 de abril, un hombre identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, subió a la Pirámide de la Luna en Teotihuacán y tomó como rehenes a varios visitantes de la zona arqueológica. El sujeto asesinó a una turista canadiense e hirió a 13 personas. Ante la presencia de la Guardia Nacional, el asesino se quitó la vida con su propia arma.
Un análisis preliminar de narraciones de testigos, mensajes y pertenencias del agresor que atacó la zona arqueológica permitió a la Fiscalía del Estado de México identificar patrones que podrían indicar que el atacante tenía un desorden psicológico.
El asesino obedecía a “una entidad”
En la conferencia de prensa de la presidenta Sheinbaum, el fiscal general de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, dio algunos detalles del perfil psicológico del atacante de la zona arqueológica.
Según el fiscal, el sujeto tenía un serio desorden psicológico. Si bien no hubo oportunidad de que profesionales y las autoridades interactuaran con él, los testimonios de las víctimas y los videos que forman parte de la investigación los llevó a concluir, de forma preliminar, que su salud mental estaba seriamente afectada.
José Luis Cervantes Martínez explicó que el asesino “hacía alusiones a que recibía órdenes de una entidad que no es de esta tierra y sin especificar cuál, entonces, dicho esto, pues esa motivación sale de lo normal y se podría considerar un sujeto con alguna perturbación, pero, insisto, es sujeto de dictámenes profesionales que sería un poco apresurado darlos en este momento, sería más responsable que los peritajes y los expertos en psicología, en impresión psicodiagnóstica, emitan sus comentarios”.
Aunque el funcionario insistió en que los diagnósticos oficiales deben esperar a peritajes de especialistas, uno de los trastornos que se caracterizan por sujetos que escuchan voces que van más allá del orden natural es la esquizofrenia.
Del mismo modo, el fiscal confirmó que, aparentemente, el sujeto estaba influenciado por la masacre de Columbine, el tiroteo que marcó a Estados Unidos en 1999.
El arma con el que el asesino quiso emular la masacre de Columbine
Entre los hallazgos en la zona del crimen, Cervantes Martínez confirmó el decomiso de 52 cartuchos útiles calibre .38 especial, un arma de fuego tipo revólver de fabricación nacional —modelo 1968 con seis cartuchos— y un arma punzocortante.
Los cartuchos están reservados legalmente a las Fuerzas Armadas y la policía civil, aunque el fiscal advirtió que todavía no hay pruebas de que el agresor tuviera nexos con cuerpos policiales. Sobre el origen del armamento, Cervantes reconoce que la fuente de adquisición pudiera ser diversa desde un mercado informal o a través de un policía.