La posibilidad de impulsar el fracking en México, planteada en reiteradas ocasiones por la presidenta Claudia Sheinbaum, abrió un nuevo frente político que ya es leído por la oposición como un distanciamiento con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum apuesta por fracking “no tradicional” con respaldo científico
El debate cobró fuerza luego de que la mandataria presentara a un grupo de especialistas que analizarán la viabilidad de aplicar fracking no tradicional para la extracción de gas, bajo criterios científicos y con el objetivo de evitar daños ambientales.
La propuesta contempla la participación de investigadores de instituciones como la UNAM, el IPN, la UAM y la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y el Instituto Mexicano del Petróleo.
El grupo deberá entregar, en un plazo aproximado de dos meses, recomendaciones sobre dónde y bajo qué condiciones podría llevarse a cabo esta técnica.
Sheinbaum explicó que el análisis responde a una preocupación por la soberanía energética, al señalar que alrededor del 75% del gas natural que consume México proviene de Estados Unidos.
“¿Por qué no analizamos otra vez el gas no convencional?”, planteó la mandataria, quien reconoció que durante años se opuso al fracking, pero ahora considera necesario revisarlo desde una perspectiva científica.
Además, aseguró que cualquier decisión será consultada y no se realizará en zonas con afectaciones a la población, con Coahuila como una de las regiones inicialmente contempladas por su viabilidad.
Anaya ve “distanciamiento absoluto” con López Obrador
En este contexto, el coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, afirmó que la postura de la presidenta representa un “viraje de 180 grados” respecto a la política energética del sexenio anterior.
El panista sostuvo que las decisiones de López Obrador limitaron el desarrollo energético del país y provocaron una alta dependencia del gas estadounidense.
“Esto claramente implica un distanciamiento absoluto”, señaló, al considerar que el actual gobierno de Morena está retomando propuestas que antes eran rechazadas por motivos ideológicos.
La postura de AMLO: rechazo al fracking… sin prohibición
El tema no es nuevo. Antes de llegar al poder, López Obrador se manifestó abiertamente en contra del fracking, al advertir sobre sus impactos ambientales, especialmente el alto consumo de agua y el riesgo para los ecosistemas.
Como parte de sus compromisos de campaña en 2018, prometió no utilizar métodos de extracción que dañaran la naturaleza, incluyendo esta técnica.
Sin embargo, durante su administración no se concretó una prohibición legal.
Fracking continuó en proyectos de Pemex
A pesar del discurso, Pemex utilizó fracking en proyectos como Aceite Terciario del Golfo y en la explotación de gas en lutitas.
Incluso, en 2024, la Secretaría de Hacienda proyectó más de 4 mil millones de pesos para estos desarrollos.