Beber agua en la noche: ventajas, posibles molestias y consejos para evitar la nicturia

El consumo de agua antes de dormir divide opiniones entre quienes buscan mantener una hidratación adecuada y quienes priorizan un descanso continuo

Un hombre joven se sienta en un sofá moderno en la noche, bebiendo un vaso de agua, con una lámpara de pie iluminando la habitación y luces de la ciudad visibles a través de la ventana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de agua antes de dormir divide opiniones entre quienes buscan mantener una hidratación adecuada y quienes priorizan un descanso continuo.

Especialistas de Healthline señalan que, aunque tomar agua previo al sueño puede ser útil para la salud, esta práctica también genera efectos indeseados como la nicturia, que es la interrupción del sueño por la necesidad de orinar.

Hasta el 35% de los adultos mayores de 60 años reportan nicturia, de acuerdo con la Clínica Universidad de Navarra. Esta condición se vuelve más común con la edad y puede afectar la calidad de vida y el rendimiento diario.

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Hidratarse antes de dormir mantiene procesos corporales activos

Tomar agua en la noche ayuda a evitar la deshidratación durante las seis a ocho horas de sueño. El cuerpo sigue necesitando líquidos, lo que previene síntomas como dolor de cabeza o sequedad bucal al despertar.

Según la publicación, una hidratación suficiente facilita que los riñones eliminen toxinas acumuladas durante el día y permite regular la temperatura corporal mientras la persona duerme.

Hidratarse antes de dormir mantiene procesos corporales activos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunos estudios citados por Healthline indican que una adecuada hidratación nocturna puede reducir la ansiedad y contribuir al bienestar emocional. “La hidratación antes de dormir puede mejorar el estado de ánimo”, resalta el portal.

Nicturia: la molestia más común de beber agua antes de dormir

El principal problema de consumir agua en la noche es la nicturia, definida como la necesidad de levantarse una o más veces para orinar. Esta interrupción del descanso afecta la continuidad del sueño y puede provocar fatiga diurna. La National Sleep Foundation advierte que la fragmentación del sueño por nicturia puede elevar el riesgo de obesidad y alterar el metabolismo.

La nicturia también se asocia a molestias físicas, como hinchazón en las piernas por retención de líquidos. Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra agregan que, en muchos casos, este síntoma no solo se debe al consumo de agua, sino a factores como el uso de diuréticos, el consumo de alcohol o cafeína, infecciones urinarias, diabetes, apnea del sueño o problemas prostáticos.

Consejos para evitar la nicturia y mejorar el descanso

Para reducir el riesgo de nicturia y mantener una adecuada hidratación, especialistas recomiendan limitar la ingesta de líquidos entre dos y tres horas antes de acostarse. Es preferible consumir la mayor parte del agua durante el día.

Sentada en su cama, una mujer joven bebe un vaso de agua iluminada por la luz de una lámpara de noche, practicando la hidratación previa al sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de bebidas diuréticas, como café, té o alcohol, debe evitarse en horas previas al sueño, ya que incrementan la necesidad de orinar. Para quienes presentan retención de líquidos, elevar las piernas antes de dormir ayuda a que los fluidos se redistribuyan y facilita su eliminación antes del descanso nocturno.

La Asociación Americana de Gastroenterología recomienda vaciar la vejiga justo antes de meterse a la cama. Si la nicturia ocurre más de una o dos veces por noche, la recomendación es acudir al urólogo, ya que podría tratarse de condiciones como hiperplasia prostática benigna, vejiga hiperactiva o infecciones urinarias.

La nicturia puede ser síntoma de enfermedades subyacentes

La nicturia no solo depende de la cantidad de agua ingerida. El aumento en la frecuencia de micción nocturna puede deberse a enfermedades como la insuficiencia cardíaca, diabetes o apnea del sueño. La Clínica Universidad de Navarra advierte que, ante episodios frecuentes, es necesario buscar atención médica para identificar la causa y recibir tratamiento adecuado.

El ajuste de medicamentos diuréticos y la gestión personalizada de la ingesta de líquidos forman parte de las estrategias recomendadas para personas con enfermedades crónicas o cambios fisiológicos relacionados con la edad.

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