El Día Mundial del Autismo, proclamado el 2 de abril por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 2007, busca sensibilizar sobre el trastorno del espectro autista y promover la inclusión. Con el tiempo, la conmemoración ha priorizado los derechos y la diversidad neurológica, impulsando la visibilización de experiencias y el respeto por la autonomía.
De acuerdo a la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (TEA), este padecimiento implica dificultades persistentes en la comunicación y la interacción social, junto con patrones restrictivos o repetitivos de comportamiento.
Las cifras sobre el autismo en México son limitadas. Un estudio realizado por Spectrum Therapy Center México en 2016 estimó que una de cada ciento quince personas presenta algún tipo de TEA. Pese al marco normativo, la cobertura de servicios especializados continúa siendo reducida.
El autismo en las mujeres: diagnóstico tardío y estrategias de camuflaje
Las características pueden variar ampliamente. La proporción diagnóstica tradicional de cuatro hombres por cada mujer ha sido cuestionada, pues los criterios se basan en patrones masculinos.
Esto ha dificultado la identificación del padecimiento dentro de la comunidad femenina, quienes suelen recibir evaluaciones tardías o erróneas, dando como resultado que muchas enfrenten riesgos en su salud mental, como depresión y trastornos del sueño, según la Fundación CONECTEA.
Las mujeres autistas tienden a evitar el contacto visual y usan la imitación para responder socialmente. También muestran mayor conciencia de normas sociales y esfuerzo por cumplirlas. Mientras que las niñas con TEA suelen ser clasificadas como reservadas o tímidas, lo que contribuye a que sus experiencias no sean identificadas desde el inicio.
Quienes no presentan discapacidad intelectual desarrollan estrategias de adaptación conocidas como camuflaje social o masking, que consisten en imitar conductas aceptadas para encajar. Estas acciones dificultan el diagnóstico y generan un desgaste emocional.
Políticas públicas, derechos y voces en la esfera pública
La atención a personas con TEA en México se basa en la Ley General para la Atención y Protección a las Personas con la Condición del Espectro Autista (2015), que busca la integración mediante la protección de derechos fundamentales.
Una reforma aprobada en 2025 incorporó la perspectiva de género, reconociendo la necesidad de análisis diferenciados y servicios sensibles al género. El Protocolo de Atención y Trato Digno a Personas con Discapacidad de la Ciudad de México, publicado en 2022, establece lineamientos de accesibilidad y no discriminación, en sintonía con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Las voces de mujeres autistas han cobrado relevancia en el ámbito público. La cantante Susan Boyle compartió que, tras años de diagnóstico incorrecto, conocer su condición de Asperger le permitió comprenderse mejor. La actriz Daryl Hannah y la cantante Sia también han relatado experiencias similares.
En México, figuras como Raquel Sámano y Jazmín González Cruz impulsan espacios de acompañamiento y visibilización, mientras que la senadora Ruth González Silva promovió reformas legislativas para una atención más adecuada.
Existen colectivos y asociaciones, como Autistas de México A.C. y Mujeres Autistas, que ofrecen información, acompañamiento y redes de apoyo, con énfasis en la perspectiva de género y derechos humanos.