El cierre de la lateral de la autopista México-Querétaro con dirección a la Ciudad de México continúa generando severas afectaciones a miles de automovilistas que diariamente transitan por esta importante arteria del Edomex.
Las obras de repavimentación impulsadas por el gobierno del Estado de México han derivado en un caos vial que se extiende desde la zona de La Quebrada, en Cuautitlán Izcalli, hasta Valle Dorado, en Tlalnepantla.
Desde el inicio de los trabajos, conductores particulares, operadores de transporte de carga y usuarios del transporte público han reportado mayores retrasos de hasta dos horas.
La falta de rutas alternas eficientes y la escasa presencia de autoridades viales han agravado la situación.
Caos afecta zona centro de Tlalnepantla
Uno de los puntos más críticos se localiza en el Bulevar de los Continentes y avenida Jinetes, en Tlalnepantla, donde el tránsito se ha vuelto prácticamente intransitable hacia la zona de avenida Lerma.
Vecinos y automovilistas denuncian que la ausencia de elementos de tránsito del gobierno municipal ha contribuido al desorden vehicular, con cruces bloqueados y filas interminables.
La avenida Gustavo Baz Prada es otra de las vialidades severamente impactadas. Ante el cierre de la lateral de la autopista, cientos de automovilistas han optado por esta vía como alternativa, provocando una sobrecarga vehicular que complica la circulación hacia zonas como Mario Colín, Reyes Heroles y Puente de Vigas.
Mala planeación en Cuautitlán Izcalli
En Cuautitlán Izcalli, el panorama no es distinto. La zona industrial de San Martín Obispo se ha convertido en un verdadero cuello de botella debido a la limitada infraestructura vial.
Con apenas dos carriles de acceso, esta área estratégica para la logística y distribución enfrenta una saturación constante de transporte pesado.
El flujo de tráileres y camiones de carga que intentan ingresar o salir de la zona genera filas que se extienden hasta puntos clave como Perinorte, Lechería y Cuamatla. Esta situación no solo afecta a los transportistas, sino también a trabajadores y habitantes que utilizan estas vías para sus traslados diarios.
Expertos en movilidad urbana señalan que la problemática es resultado de una combinación de factores, entre ellos la falta de planeación en la ejecución de obras, la ausencia de estrategias de movilidad temporales y la insuficiente coordinación entre autoridades estatales y municipales.
Asimismo, destacan que la zona industrial de San Martín Obispo ha crecido de manera acelerada sin que exista una ampliación proporcional de su infraestructura vial, lo que incrementa su vulnerabilidad ante cualquier contingencia como la actual.
Automovilistas han expresado su inconformidad en redes sociales, donde exigen soluciones inmediatas, señalización adecuada y la presencia de agentes de tránsito que agilicen la circulación.
Hasta el momento, las autoridades del Estado de México no han presentado un plan integral para mitigar el impacto vial en la zona.
Mientras tanto, el caos continúa afectando la calidad de vida de miles de personas, quienes deben asumir costos adicionales en combustible.