Estrés laboral crónico: experto de la UNAM recomienda un mes de descanso para evitar daños por exceso de trabajo

El especialista indicó que el estrés crónico afecta el estado de ánimo, las relaciones personales y genera alteraciones fisiológicas

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Hombre de unos 45 años sentado en un escritorio de madera en casa, con ventanas luminosas detrás. Se agarra la cabeza frente a un monitor con tablas de datos.
Un hombre argentino de unos 45 años, visiblemente agotado, se agarra la cabeza frente a su computadora en el escritorio de su casa, reflejando el creciente problema del agotamiento laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés laboral crónico genera una serie de daños físicos y mentales que pueden evitarse con períodos de descanso prolongados, de acuerdo con Gabriel Gutiérrez Ospina, investigador del Departamento de Biología Celular y Fisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por ello, el especialista recomienda que por cada mes de trabajo intenso debería haber otro mes de vacaciones, al afirmar que esto ofrece beneficios comprobados, desde un mejor funcionamiento cerebral hasta la reducción del estrés acumulado.

Según declaraciones de Gutiérrez Ospina recogidas por UNAM Global, el trabajo representa una fuente de placer para algunos, aunque en la mayoría de los casos las exigencias laborales —como fechas de entrega, documentación y responsabilidades— generan factores de estrés que alteran el organismo y lo mantienen en un estado de alerta constante.

Si el estrés se acumula sin posibilidad de descanso, puede volverse crónico y derivar en agotamiento, ansiedad, fatiga y trastornos del sueño. El investigador explica que este ciclo puede llevar a conductas compulsivas, como comer en exceso o reducir drásticamente la ingesta de alimentos.

El impacto del estrés crónico, según UNAM Global, afecta no solo el estado de ánimo y las relaciones personales, sino que produce alteraciones fisiológicas.

El exceso de grasa corporal derivado de un aumento de peso descontrolado, junto con el estrés psicogénico, interfiere en el metabolismo y puede desencadenar enfermedades que van desde infecciones respiratorias y gastrointestinales hasta cáncer.

Además, el estado de ánimo de las personas se ve afectado, volviéndolas más irritables y alterando su entorno laboral y personal.

El especialista de la UNAM señala que la rutina y la mecanización del trabajo empobrecen la función cognitiva.

“Llega el momento en que se trabaja de manera automatizada, casi como un robot”, dijo Gutiérrez Ospina.

Este fenómeno, indica, deteriora las relaciones laborales y reduce el interés y la capacidad de atención, extendiendo las jornadas por la falta de motivación y la repetición de tareas.

UNAM Global detalla que tomar descansos cortos durante la jornada puede ayudar a romper el ciclo de estrés. Por cada hora de trabajo, se recomienda un descanso de 10 minutos para caminar o realizar alguna actividad física ligera.

Para el investigador, las vacaciones cumplen una función esencial al permitir que el sistema se “desature” y se recupere de las exigencias laborales.

El aspecto inmunológico también se ve comprometido ante el exceso de trabajo. El académico advierte que la sobrecarga laboral incrementa la frecuencia de enfermedades.

Tras una jornada intensa, lo ideal sería disponer de uno o dos días completos para la recuperación. Si la persona trabaja jornadas de hasta 15 horas diarias, la proporción de descanso debería ajustarse, sugiriendo incluso un mes de descanso por cada mes de actividad laboral intensa.

Finalmente, Gutiérrez Ospina plantea la necesidad de establecer una normatividad que garantice que, durante las vacaciones, no haya ningún tipo de contacto laboral para asegurar un verdadero descanso.

“En algunas empresas, cuando los empleados están de vacaciones, se les exige mantener el celular encendido para atender cualquier eventualidad. Esta práctica impide que el descanso sea efectivo”, concluye el investigador en la entrevista concedida a UNAM Global.