La Colección Salgado, custodiada por el Centro INAH Guerrero, ha revelado piezas clave para entender la tecnología textil prehispánica de la región. Entre los materiales, sobresalen fragmentos de telares de cintura y herramientas asociadas al tejido que datan del Posclásico Tardío.
En las labores de actualización y catalogación de este acervo, el equipo interdisciplinario del INAH ha identificado 33 objetos vinculados a telares de cintura. Estos incluyen machetes de madera, lanzaderas, palos de calada, agujas y un mecapal en notable estado de conservación.
La Colección Salgado ingresó al INAH Guerrero entre 1997 y 1999, gracias a la donación de José Salgado Nava. El lote, procedente de cuevas cercanas a Teloloapan, contiene además madera, cuero, semillas, astas de venado, amarres de hoja de maíz y textiles, junto a objetos de concha, piedra y cerámica.
Las piezas textiles y sus herramientas aportan información única sobre la fabricación de vestimentas antes del contacto español. Los arqueólogos remarcan que los instrumentos del telar de cintura eran casi desconocidos en la entidad, lo que convierte a este hallazgo en una fuente sin precedentes para comprender el pasado tecnológico textil de Guerrero.
El equipo del INAH subraya que los textiles arqueológicos son extremadamente escasos. Solo en ciertas localidades de Guerrero, como Chilapa de Álvarez, Atzcala o Mexiquito, se han conservado fibras vegetales por siglos, debido a las condiciones de las cuevas secas o entierros con cobre.
Los artefactos recuperados incluyen palos principales del telar, llamados enjulios, que presentan decoración en zigzag y evidencias de uso como barrenadores para encender fuego. La ausencia de contexto arqueológico más detallado dificulta precisar si estos objetos se expusieron al fuego durante su uso original o en el momento de su depósito en la cueva.
Durante el proceso de revisión, la restauradora Lucía Alatorre Mercado y los arqueólogos Salomé de la Paz Torres Pérez, Miguel Pérez Negrete y Cuauhtémoc Reyes Álvarez, junto con el etnólogo Gerardo Sámano Díaz y la historiadora Guillermina Valente Ramírez, han colaborado para garantizar la conservación y el estudio interdisciplinario del conjunto.
En respuesta a la pregunta sobre el significado de este hallazgo, los especialistas explican que el análisis de los fragmentos permite reconstruir prácticas y tecnologías textiles que, en la actualidad, solo se conocen a través de la tradición oral y las costumbres de comunidades indígenas. El descubrimiento aporta así una visión tangible de la continuidad cultural y del papel histórico de las mujeres en la transmisión de estos saberes.
Guillermina Valente, especialista en textiles tradicionales, sostiene que “las mujeres prehispánicas realizaban desde la recolección de la materia prima hasta la confección de las prendas”, y destaca que este rol se mantuvo vigente en numerosos pueblos originarios.
El etnólogo Sámano Díaz resalta: “El conocimiento y la técnica del tejido han pasado de abuelas y madres, a nietas e hijas”, reflejando una transmisión intergeneracional que aún perdura.
Los arqueólogos Reyes Álvarez y Pérez Negrete consideran necesario “investigar la relación del telar de cintura con las cuevas”, recordando que en la época prehispánica algunas grutas albergaban ofrendas funerarias con fardos y huaraches elaborados con diversas fibras.
Finalmente, el equipo plantea la importancia de un enfoque etnográfico: sugieren comparar los objetos prehispánicos con el conocimiento de tejedoras na savi (mixtecas) y ñomndaa (amuzgas). Esto, afirman, permitirá afinar la identificación y el uso de los fragmentos hallados, profundizando en el vínculo entre pasado y presente en las prácticas textiles de Guerrero.