El actor Cristián de la Fuente vivió un momento de frustración en la Ciudad de México tras el robo de su motocicleta. De acuerdo con su propio testimonio, el incidente ocurrió pese a que el vehículo estaba bajo resguardo, lo que incrementó su molestia por lo sucedido.
El también conductor explicó que dejó la moto encargada a una persona de confianza, pero en un descuido fue sustraída. “Les di la llave, les pago para que la cuiden y me dicen: ‘me descuidé y justo se la llevaron’”, relató, evidenciando su sorpresa ante la situación.
Sin embargo, lo que más indignación le generó fue la respuesta de las autoridades. “Los policías dicen que vieron a dos tipos llevarse la moto empujando y una patrulla no fue capaz de alcanzar a alguien que se lleva una moto caminando”, expresó, cuestionando la actuación policial.
Señalamientos contra la actuación policial
El actor aseguró que, tras el robo, la respuesta de los elementos de seguridad no fue la esperada. Según su versión, incluso le sugirieron no presentar una denuncia formal en ese momento.
“Los policías me dicen que no haga denuncia”, afirmó, lo que aumentó su desconcierto frente al procedimiento. Posteriormente decidió continuar con el proceso, aunque tampoco obtuvo resultados favorables.
Al intentar seguir el protocolo, relató que la respuesta fue poco alentadora: “me dicen que llame al 911… y después el policía me dice: ‘perdí el rastro, ya no hay moto’”, lo que reflejó su frustración ante la falta de seguimiento.
Cómo ocurrió el robo de la motocicleta
De acuerdo con su testimonio, la motocicleta no solo fue robada, sino que previamente fue movida de lugar, lo que levantó sospechas.
El vehículo fue colocado en una zona donde no había visibilidad directa.
“Yo había dejado la moto aquí y me la movieron detrás del camión… que es el único lugar en donde no se ve”, explicó, sugiriendo que el movimiento pudo facilitar el hurto.
El tema del seguro y su uso cotidiano
Cristián de la Fuente reconoció que la motocicleta no contaba con un seguro amplio, ya que la utilizaba únicamente para trayectos cortos dentro de la ciudad.
“No tenía seguro porque la usaba solamente para ir de mi casa al teatro o a un restaurante”, explicó, argumentando que siempre estaba bajo supervisión.
Aunque contaba con cobertura básica de tránsito, admitió que no tenía protección contra robo, lo que complicó aún más la situación tras el incidente.